miércoles, 14 de junio de 2017

CURSO DE FILOSOFÍA PARA LA VIDA
SERVICIO DE ESTUDIOS DE LA REALIDAD (SER)
EL CENTRO DE ESTUDIOS Y FORMACIÓN DE LA FUNDACIÓN NUEVA VIDA
“LA FILOSOFÍA COMO UNA EXPERIENCIA INTELECTUAL Y ESPIRITUAL”

Profesor: Víctor Rey *
Introducción:
El curso de Formación de Filosofía para la Vida del Servicio de Estudios de la Realidad (SER), es un espacio de formación de la Fundación Nueva Vida de Quito, Ecuador, en el cual investigamos el discernimiento y la interpretación de la realidad contemporánea, para la acción en los diferentes campos en los cuales se está involucrado.  Tiene como objetivo trabajar a través de la metodología de la discusión, conversación y análisis.  Está pensada para personas con interés en profundizar su vocación, voluntariado, profesión, militancia y formación académica.
Este curso es parte del Diplomado en Estudios Interdisciplinarios de la Realidad Contemporánea, que consta de los cursos: ¿Qué significa Ser Cristiano en el Siglo XXI?, ¿Por qué es importante el Diálogo Interreligioso?, Los desafíos de hoy: Comunidad, Familia Trabajo, Sociedad y Medio Ambiente.
El curso se desarrollará durante diez sesiones en horario vespertino por dos horas cada semana.  Cada jornada constará de dos momentos.  El curso es presencial, pero también en forma especial para algunos estudiantes se realizará vía Skype.  En primer lugar habrá un espacio expositivo con la presentación de los contenidos pertinentes.  Luego, contaremos con un espacio de discusión y elaboración grupal teniendo como telón de fondo el discernimiento y la interpretación para la acción y la síntesis.
Fecha,  Temas y Contenidos:
1.- Sesión.  Introducción a la Filosofía.  Concepto de Filosofía.  Problemas que aborda la filosofía.  Breve historia de la filosofía. La Función del Mito.
2.- Sesión.  Concepto de Modernidad y Postmodernidad.  La filosofía como experiencia intelectual. La filosofía como estilo de vida. El reconocimiento de la ignorancia.  La experiencia de la duda.  El carácter provisional de nuestras  conclusiones.  La diversidad de las ideas. 
3.-  Sesión.  ¿Para qué sirve la filosofía?  Toda reflexión es un punto de vista.  El sentido de la actividad intelectual. Preguntas, dudas, búsquedas. La diversidad de las ideas.
4.-  Sesión.  Los peligros de la actitud dogmática. Los peligros de los dogmas y los fanatismos. El espíritu crítico de la persona que reflexiona.
5.-  Sesión.  La objetividad como meta. La independencia y libertad del pensamiento. El reconocimiento de la propia ignorancia. El carácter fructífero del error.
6.-  Sesión.  Las relaciones como negociaciones. La aventura de aprender.  Vivir y reflexionar éticamente y estéticamente. Concepto de phronesis.
7.-  Sesión.  Ontología del lenguaje.  Teoría del conocimiento. Biología del amor.
8.-  Sesión.  El existencialismo y la Fenomenología. Filosofía contemporánea.
9.-  Sesión. Filosofía y cristianismo: ¿una relación posible?
10.- Sesión.  Conclusiones, resumen del curso.

Más información en: +593-983363394
Correo electrónico: serviciodeestudiosdelarealidad@gmail.com

El Curso se realizará los días miércoles desde las 18 a las 20 horas, en la sala de conferencias de la Fundación Nueva Vida: Av. Colón E6-12 y La Rábida.  Edificio Ave María, Piso 5to.  Oficina 5-B.  Teléfonos: 2550400 y 2556848


*Víctor Rey es chileno, radicado en Ecuador.  Profesor de Filosofía de la Universidad de Concepción de Chile. Licenciado en Teología del Seminario Teológico Bautista de Chile. Licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad Alberto Hurtado de Chile y Master en Comunicación Social de la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica. Actualmente es el Director de Relaciones Interinstitucionales de la Fundación Nueva Vida.

miércoles, 7 de junio de 2017

EN MEMORIA DE FRANCOIS HOUTART

Víctor Rey

“Debemos encontrar un nuevo paradigma de vida frente al paradigma de muerte. El paradigma del BIEN COMÚN DE LA HUMANIDAD” (François Houtart)
Este martes 6 de junio, falleció en Quito Ecuador, el académico e intelectual belga François Houtart, el teólogo y sociólogo de la liberación de los pueblos. Ha sido una coincidencia que justamente en estos días me encuentro en Quito. La noticia me ha impactado ya que tuve la oportunidad de conocer a este sacerdote católico, sociólogo y teólogo.   Cuando en 1990 me dieron una para estudiar en la Universidad Católica de Lovaina en Belgica, algunos amigos lo primero que me dijeron, es que debía contactarme con Francois Houtart.  Y así fue como a los pocos días de estar en Louvain La Neuve me encaminé hacia el Centro Tricontinental (CETRI), donde trabajaba y vivía este sacerdote. Mi intención era que me orientará para iniciar estudios de sociología en dicha universidad.  El recién se había jubilado de profesor y director de la Facultad de Sociología y más que animarme a estudiar sociología me desanimo, ya que me advirtió de los cambios que se habían experimentado en esa escuela.  Así que orienté mis estudios hacia la Comunicación Social.  En los tres años que viví en esa ciudad, asistí a varias clases que el dicto en el CETRI  y muchas veces nos encontramos en las calles y pasillos de la universidad.  Siempre me preguntaba como estaba y también se interesaba sobre Chile, su transición de la dictadura a la democracia y también por los estudiantes chilenos que habían pasado por dicha universidad.  La última vez que lo vi, fue en Bogotá en la casa de una amiga.  Fue una grata sorpresa ya que esta amiga nos invitó a desayunar a varios chilenos que estábamos participando de un congreso en esa ciudad y para mí fue una sorpresa grata volver a encontrarme con Francois Houtart.  La mañana se nos hizo corta en esa grata conversación.  Por supuesto me regalo su último libro sobre la creación de un nuevo paradigma del bien común, que ahora volveré a leer con renovado interés.

Nació en Bruselas en 1925.  Fue ordenado sacerdote en 1949.  Licenciado y Doctor en Sociología por la Universidad de Lovaina, la misma donde estudió el ex presidente del Ecuador, Rafael Correa.  Tempranamente surgió como una de las voces para la renovación de la Iglesia.  Para la preparación del Concilio Vaticano II, el presidente de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM), Dom Helder Cámara, le encomienda sistematizar la propuesta de la Iglesia de América Latina para presentarla en l apertura del Concilio.

Su voz ha acompañado las luchas de los pueblos desde la década de los 50 del siglo pasado.  Ninguna lucha le era extraña.  En una misma semana podía estar en Vietnam, en reuniones con el Partido de Gobierno, y luego en Siria, para buscar acuerdos de paz.  Luego en América Latina podía pasar por las mesas de negociación de las FARC, hablar con el Partido de los Trabajadores sobre la crisis en Brasil. Una conferencia en Argentina, un curso en la Escuela de Formación los Sin Tierra, una reunión en La Habana.  Trotamundo incansable en búsqueda de la palabra, de las semillas de los de abajo, desde el Sur, portador de la palabra de esperanza desde la ciencia, la reflexión, la teología.

El Ecuador tuvo el privilegio de ser elegido como el hogar de residencia de Francois Houtart en estos últimos años.  La Fundación Pueblo Indio, fundada por Monseñor Leonidas Proaño, fue su nueva casa.  Profesor del Instituto de Altos Estudios (IAEN), docente de la Maestría de Sociología Política de la Universidad Central.  Cuando estaba en el país, todos los mièrcoles se reunía con el Grupo de Pensamiento Alternativo, para informar sus periplos por el mundo, analizar la situación del Ecuador y de América Latina, programar las nuevas solidaridades y debatir sobre las alternativas.

Uno de los últimos actos de su vida comprometida fue la participación en el Taller de Pukahuaiko, la sede de la tumba de Monseñor Proaño, para acordar el nuevo Mandato de la Vida, junto a los pueblos y comunidades indígenas, las comunidades cristianas de base, las organizaciones sociales.  La víspera de su muerte, organizó el Acto de solidaridad con el pueblo Tamil de Sri Lanka, para pedir que el Gobierno ecuatoriano, como presidente de turno del Grupo de los 77, plantee una investigación internacional sobre el genocidio del siglo XXI.
Fundó con Samir Amin el Centro Tricontinental (CETRI), la revista “Alternatives du Sud” y el Foro Mundial de Alternativas, como tribunas de pensamiento sobre las luchas y las alternativas en el Tercer Mundo. 

En el 2009, como asesor del Presidente de la ONU, Miguel D;Scoto, inició el trabajo sobre un nuevo paradigma civilizatorio, el Bien Común de la Humanidad, que es un legado teórico-plítico más importante, en el que trabajó el final de su vida.

Escritor incansable.  Publicó alrededor de 70 libros, un promedio uno anual, además de artículos, ponencias.  Casi imposible saber cómo lo hacía.  Los títulos muestran el recorrido de su pensamiento: El cambio social en América Latina (1964), Iglesia y Revolución.  Religión e Ideología en Sri Lanka.  Religión y Desarrollo en Asia (1976).  Sociología de la religión (1992), El otro Davos (1999).  Haití y la mundialización de la cultura (2000), Desligitimizar el Capitalismo.  Reconstruir la Esperanza (2005), La Etica de la incertidumbre en las ciencias sociales (2006), Africa codiciada.  El desafío pendiente (2007), De los bienes comunes al bien común de la humanidad (2012), El camino a la Utopía y el bien común de la humanidad (2014), El camino a la utopía desde un mundo de incertidumbre (2015).  Acompañó el proceso de los Gobiernos “progresistas”, entre el apoyo vigilante y la crítica serena.  Una característica de su pensamiento fue la crítica con la presentación de alternativas.  En los últimos dos años la pregunta era sobre el “cierre del ciclo” en América Latina, la crisis y decadencia del capitalismo, y la necesidad de abrir nuevas alternativas.  Terminó de escribir el segundo tomo de sus Memorias, que será publicado póstumamente.  Allí podremos ver el camino recorrido, sus dudas y esperanzas, su mensaje sobre la comunidad universal, libre y justa, que soñó. 


Hoy quiero rendir este homenaje a su memoria y de alguna manera recoger su legado.

lunes, 5 de junio de 2017

Comunicación y Espiritualidad Cristiana

Víctor Rey
“La visión de Jesús que tienes
Es el mayor enemigo de mi visión:
La tuya tiene una gran nariz
Aguileña como la tuya,
La mía tiene una nariz chata
Como la mía…
Ambos leemos la Biblia día y noche,
Pero tu lees negro donde yo leo blanco.”
(William Blake)

La comunicación como proceso social, vital para la convivencia, nace con la humanidad misma y ha sido potenciada modernamente a través de grandes organizaciones y poderosas tecnologías.

Las comunicaciones humanas, pueden ser consideradas como procesos inscritos en la dinámica personal, grupal y masiva que posibilitan la convivencia social y también como organizaciones sociales que potencian las interrelaciones humanas a través de los modernos medios de difusión.  Pero en ambas perspectivas el término y el fin de la comunicación es el ser humano, a quién deben someterse todos los medios y técnicas cuyos usos son a veces ambiguos y aún nefastos para la humanidad.

La espiritualidad cristiana, entendida como un “estilo de vida”, comprende el mundo de las relaciones humanas. Jesús, la referencia primera de este “camino espiritual”, vivió con intensidad los contactos humanos. Prueba de esto es el valor que dio a la “mesa” no sólo como lugar para la comida, sino también como espacio de diálogo y de encuentro, de acogida y de la manifestación del amor de Dios.

Es imposible vivir la espiritualidad cristiana sin relaciones humanas. No es auténticamente cristiana la espiritualidad cerrada en sí misma o enclaustrada en la relación yo-Dios. Jesús se acercaba a hombres, mujeres, jóvenes y niños con respecto y amor. Además, el primer mandamiento, condición para ser su discípulo, comprende el “amor” que se extiende en tres direcciones: así mismo, a Dios y a los demás. San Juan llega a afirmar que, “el que dice: ‘Yo amo a Dios’, y odia a su hermano, es un mentiroso.” Y hace una pregunta: “¿Cómo alguien  puede amar a Dios, a quien no ve, si no ama a su hermano, a quien ve?” (1Jn 4,20).

Tratar la espiritualidad cristiana, desde la perspectiva del otro, nos lleva necesariamente a abordar la comunicación, pues “quien ama se comunica”. Vivimos en una época marcada por el desarrollo de los medios de comunicación electrónicos e informáticos. Los instrumentos técnicos, tales como la prensa, el teléfono, la Internet, la televisión, la radio, etc, facilitaron los flujos de informaciones y cambiaron la noción de tiempo y espacio.

Los aparatos tecnológicos de la comunicación, desarrollados especialmente en la segunda mitad del siglo XX, no pueden, sin embargo, ser vistos como fenómenos aislados en nuestra sociedad. En verdad, un nuevo contexto social fue creado. Una nueva cultura fue engendrada, en la cual la comunicación “instrumental” pasó a ser una de las necesidades fundamentales.

La comunicación “instrumental” es importante pero no puede hacernos olvidar que la comunicación es antes de todo una experiencia humana. Comunicar consiste en intercambiar con el otro. Es siempre la búsqueda del otro y de un compartir. El uso de los diferentes medios facilitaron los contactos y los intercambios de informaciones, pero no hay ninguna prueba que han mejorado la calidad de la comunicación entre las personas. La comunicación continúa siendo un gran desafío.

La comunicación de persona a persona exige un esfuerzo continuo de superación de bloqueos internos y externos. Es un proceso donde hay avances y fracasos.  De hecho, no existe comunicación sin malentendidos, sin ambigüedades, sin traducciones y adaptaciones, sin pérdidas de sentido y surgimiento de significados inesperados.

La calidad de las relaciones interpersonales depende de la calidad de la comunicación y para avanzar en este camino es necesario un esfuerzo continuo. Podemos también decir que la calidad de la espiritualidad depende de la calidad de la comunicación o “interacción” con los demás. Esto no siempre es fácil, especialmente, en una sociedad donde prevalece fuertemente el individualismo.

Ponerse en el camino de la espiritualidad cristiana es entrar en una dimensión que va más allá de nosotros mismos. Es hacer un camino donde, desde nuestras relaciones interpersonales, aprendemos a amar a  las personas, haciendo un movimiento contrario a lo que intenta imponer la sociedad, que es “amar cosas y usar personas”. Jesús, el comunicador, muestra que la espiritualidad pasa por un camino de “humanidad” que parte del amor, de la acogida y de la creación de lazos fraternos que empiezan a partir de las relaciones con las personas que viven cerca de nosotros.

El mensaje de Jesús tanto en palabras y obras deja muy claro que el reino de Dios es radical e inclusivo. Como sabemos Jesús disfrutó sentarse a la mesa con prostitutas y borrachos, y así trasladó  la espiritualidad del templo a la mesa de compañerismo y la reconciliación.  Confirma y responde a la fe de los gentiles representados por romanos, sirofenicios y samaritanos.  A sus seguidores les tomó un buen rato entender a dónde iba a parar todo eso, pero al fin se dan cuenta que el reino de Dios ya no pueden catalogar a las personas con etiquetas vetustas como masculino/femenino, judío/gentil, esclavo/libre, rico/pobre, bárbaro/escita, etc.  Deben ver a la gente en una luz nueva  deben aprender a ver de otra forma.  Cuando ven a todas las personas como criaturas de Dios, amadas por el Rey y bienvenidas en el reino, deben abrirle su corazón a todos, así como sus hogares, sus mesas y sus círculos de amigos, sin considerar las antiguas distinciones.  Esto es algo radical para todos, pero especialmente para los compatriotas judíos de Jesús, cuya identidad y devoción únicas les hacían sospechar de cualquier iniciativa que incluyera la posibilidad d mezclarse con no judíos.


Por esto para los cristianos el único modelo de espiritualidad que tenemos es la vida de Jesús.  Ahí está el desafío que tenemos por delante, de vivir y encarnar ese estilo de vida.   Un autor contemporáneo lo dice mejor: “Jesús no vino para darnos una moral más estricta.  Los judíos entre los cuales él vivía eran las personas más rigurosas moralmente de todo el imperio romano.  Pero Jesús vino con un mensaje mucho más radical.  Con un mensaje que no consistía en que Dios ama a las buenas personas sino a las malas, que Dios desea que su familia vuelva con él, que regresemos.  Y es para nuestro bien por lo que nos fue dado el evangelio.  No es algo que nos aleja del bienestar, es realmente el camino que da sentido a la vida.  Jesús dijo: Yo he venido para que tengan vida en abundancia.” Philip Yancey, El Jesús que nunca conocí. (1991) Editorial Vida, página 127.