miércoles, 16 de noviembre de 2016

Un aporte al conocimiento de esta disciplina en el Día Mundial de La Filosofía

LA FILOSOFIA COMO FORMA DE VIDA

Víctor Rey

Muchos piensan que la filosofía no sirve para nada y que, por extensión, las teorías están superadas por la realidad. Hoy mandan las tecnologías –dicen-; por lo tanto es la hora de la práctica. A continuación una propuesta para reivindicar la filosofía. La modernidad es hija de las tecnologías, se ha dicho. Y no les faltan razones, a quienes proponen la ‘muerte’ de la filosofía, en aras del bienestar que ofrece la nueva diosa de la sociedad –las tecnologías de información y comunicación- que han inundado todos nuestros escenarios. Y sin habernos dado cuenta ya estamos virtualmente –virtual y literalmente- atrapados por ella.
 • No hay técnica sin teoría El mundo se ha convertido en un espectáculo, advierte Vargas Llosa. Todo tiene que ser visto y oído al instante, por todas las personas, en cualquier lugar del orbe. Lo práctico, lo emotivo, lo lúdico, lo espectacular se han hecho entonces la regla, amplificadas por los medios de comunicación que avanzan imparables gracias a las nuevas tecnologías. Así, muchas personas –con razón o sin ella- proclaman a la técnica y las tecnologías, como si ellas fueran el único referente del progreso y del cambio. ¡Cuán errados están! Es que no hay técnica sin teoría. La técnica, en efecto, es el conocimiento aplicado, es el valor agregado o añadido; es el conjunto de herramientas, métodos, sistemas y procedimientos que hacen posible la elaboración de un producto o un servicio. En otras palabras, las diferentes técnicas y tecnologías serían inadmisibles sin el concurso de la filosofía que, supuestamente, según varios eruditos, se ha ‘licuado’ en beneficio del confort y la mercancía. Y la filosofía es la madre de todas las ciencias.
 • Filosofía es más que pensar ¿Qué es, entonces, la filosofía? Para responder a esta pregunta hay que acudir a los griegos, quienes generaron pensamiento crítico, crearon proposiciones lógicas y contribuyeron para que la vida sea entendida, practicada y ordenada a fines superiores. Y no estamos hablando de religión, sino de juicios que nos permiten reflexionar sobre ciertas interrogantes relacionadas con el ser, la felicidad, la vida y su sentido último. La Filosofía está reconocida como una ciencia y un arte. Ciencia cuyo valor más alto, según Aristóteles, es la sabiduría. En su escala, Aristóteles establece precisamente algunos pasos, desde lo más elemental e instintivo –los sentidos y percepciones-, pasando por la experiencia o empiria, la frónesis y el ámbito moral, la lógica o la ciencia del juicio verdadero y el episteme o ciencia, hasta desembocar en lo dicho: el sofos o la sabiduría. Y la Filosofía es arte, en tanto explica las armonías de la naturaleza, la estética y los cambios que se producen.
• Sócrates en escena Se sostiene que la tradición socrática se fundamenta en tres ejes inseparables, según Jules Evans, en el libro ‘Filosofía para la vida y otras situaciones peligrosas’: 1) Los seres humanos pueden conocerse a sí mismos. Podemos usar la razón para analizar nuestras creencias y valores inconscientes; 2) Los seres humanos pueden cambiarse a sí mismos. Podemos usar nuestra razón para cambiar nuestras creencias, lo cual cambiará nuestras emociones, ya que estas derivan de las creencias; y 3) Los seres humanos pueden crear conscientemente hábitos de pensamiento, sentimientos y acción’. Y una consecuencia obvia de los mencionados ejes es un cuarto, que motiva este artículo: ‘si seguimos la filosofía como forma de vida, podremos vivir con más plenitud’.

• Plenitud ¿Qué quiere decir esto? No es fácil una respuesta general, pero sí una aproximación, de acuerdo, claro está, a nuestra propia experiencia. La idea central es ‘conocerse a sí mismo’, como punto de partida. ‘Una vida sin examen no merece ser vivida’, dijo Sócrates. En segundo lugar, que el cambio no depende esencialmente de otros, sino de sí mismos, que se complementa con la siguiente reflexión: ‘Si no sabes quién eres y a dónde vas, serás lo que no quieres ser e irás a cualquier parte’, como sostiene Octavio Paz. Y en cuanto a la plenitud, ¿tenemos claro qué es lo pleno? ¿Aquello que nos ‘llena’ de felicidad? ¿Es el dinero? ¿O el afecto? ¿Su familia, sus hijos? ¿Tiene una meta como razón de vivir? ¿Quiere ser saludable, saber que está vivo, amar y ser amado? Hay, pues, muchas respuestas y nuevas preguntas: ¿Quién soy? ¿Qué hago? ¿Por qué soy el que soy? ¿Por qué vivo así? ¿Es que espero un milagro, un golpe de suerte o alguien que haga algo por mí? Pensar –de la mano de la filosofía- es el comienzo. Porque las soluciones están en usted mismo. Disculpen: ya me puse trascendental.

viernes, 11 de noviembre de 2016

RUBEN BLADES: SIEMBRA, CAMINANDO, ADIOS Y GRACIAS
Víctor Rey
Cuando en 1988 estaba estudiando Ciencias Sociales en ILADES (Instituto Latinoamericano de Desarrollo y Estudios Sociales), antecedente de lo que es hoy la Universidad Alberto Hurtado, una compañera de curso me regalo un cassette de Rubén Blades junto a Willie Colón. El nombre: “Siembra”.  Este fue mi primer encuentro con la salsa. Ahí supe que a este tipo de salsa la llamaban “salsa intelectual”.   Con el tiempo supe que fue uno de los discos más vendido y ayudó a renovar este tipo de música.  Realmente me encantó y descubrí las riquezas de las letras y de alguna manera deje mis prejuicios sobre esta música.  Más adelante cuando me encontraba en Bélgica estudiando Comunicación Social este cassette con otros que lleve me acompañaron y me traían los sones de la música de latinoamericana.  Con mi hija que en esos tiempos era una niña, ensayábamos algunos pases de salsa y nos divertíamos mucho.  Luego conocí su producción posterior y realmente he dado gracias por la riqueza de su música y sus letras que han aportado para tener más justicia, paz, alegría, esperanza y verdad en América Latina.  Especialmente su álbum: “Buscando América”.  Donde los temas. Decisiones, Desapariciones, Buscando América, El Padre Antonio y el monaguillo Andrés, Todos vuelven,  Caminos verdes y GDBD, en muchas partes fueron prohibidos como fue el caso de Chile, cuando vivíamos en dictadura.
He visitado varias veces la Ciudad de Panamá y desde la primera vez que me mostraron la casa de Rubén Blades en el casco antiguo de esa hermosa ciudad toco el timbre o llamo a la puerta.  Una vez me dijeron que el sr. Rubén Blades no estaba, que estaba de viaje.  Espero en la próxima tener la posibilidad de encontrarlo.
El sábado 29 de octubre se presentó en Chile, en el Movistar Arena del Parque O´Higgins de Santiago.  Era parte de su último concierto de despedida. Su concierto se tituló: “Caminando, Adiós y Gracias.”  Con unos amigos del CREE, (Comunidad de Reflexión de Espiritualidad Ecuménica), asistimos a este concierto que fue casi un acto religioso.  Me llamo la atención la cantidad de gente que llegó y también la diversidad intercultural, que con su bandera y gritos se hicieron notar. 
 “No es el final, al contrario, es el inicio de otra dirección para mí y creo que el público lo entenderá mejor musicalmente, cuando aparezcan las nuevas producciones en las cuáles estoy trabajando”, dijo Blades en un momento de su concierto.
Por ahora se imagina un futuro igual de brillante que la trayectoria que le precede y está planeando un álbum de boleros con el grupo costarricense Editus.
La lista de sueños, planes y proyectos musicales es larga y es por eso que Blades insiste que esta gira no marca el final de una historia si no de un capítulo, un capítulo muy feliz y por el cual dice no tener las palabras suficientes para expresar su agradecimiento al público.
Aún así durante su carrera, que ha abarcado más de cuatro décadas, no todo ha sido felicidad y momentos dulces. La controversia también ha tenido un lugar especial en diferentes épocas de su vida.
El compositor de canciones tan famosas como Maestra Vida y Pedro Navaja ha alzado su voz en varias ocasiones para discutir temas políticos, ha escrito canciones con mensajes de índole social y político tal como Tiburón y hasta sirvió a su país como ministro de Turismo durante el gobierno de Martín Torrijos (2004-2009). En el 1994 se postuló para la presidencia de su país y a pesar de no haber ganado se rumora que se postulará nuevamente en el 2019.
Pero Blades, que también es licenciado en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad de Panamá, y se graduó de la prestigiosa Universidad Harvard con un título en leyes internacionales, nunca ha permitido que la polémica lo afecte.
 “La figura pública siempre estará expuesta a críticas y calumnias. En mi tiempo, criticar dictaduras civiles o militares y los errores en la política de los Estados Unidos me causó dificultades, especialmente en ciertos lugares como la Florida”.
Y a pesar de que recuerda una época cuando fue “prohibido en Miami y en la Habana” dice estar feliz, en paz, sin odio a nadie, sin envidia, con Dios, con todos los que lo conocen y lo quieren y con el corazón rebosante con agradecimiento.
“Se que he tenido más suerte que muchos y que debo recordarlo y agradecerlo y es lo que me sobra”, dijo Blades reflexionando sobre la fecha de lanzamiento de su primer álbum, el año 1969.
“La música popular narra la vida de la urbe, de la gente que la habita, esa fue mi dirección desde mis inicios y siempre traté de contar las historias de todos y para todos, soy un periodista, un cronista como una vez dijera el Gabo (Gabriel García Márquez), trato de escribir con honestidad sobre cosas que otros soslayan y desde la esquina comenté sobre la ciudad, el país y el mundo”.

Rubén Blades tiene 68 años y buena salud.  Así que tendremos “salsa intelectual” por mucho tiempo y quizás tendremos un presidente poeta, salsero, culto y comprometido con las grandes causas de la Humanidad en Panamá y América Latina.  Enhorabuena y afortunado el pueblo de Panamá.  Y como dice una de sus canciones: “Con fe, siembra y siembra y tu verás, con mucha conciencia.”, “Usa la conciencia para construir un mundo mejor”.

martes, 8 de noviembre de 2016

LA LEY ANTIDISCRIMINACION Y LOS EVANGELICOS EN CHILE

Víctor Rey

El martes 8 de noviembre del 2011 quedará marcado en la historia de Chile como el día donde se avanzó para hacer un país más libre, tolerante y respetuoso, ese día se aprobó la Ley Antidiscriminación.  De esto ya han pasado cinco años. Esta ley adoptó con el tiempo el nombre de Ley Zamudio, en honor al joven asesinado por otros jóvenes neonazis y  homofóbicos.  La aprobación en el Senado de la ley contra la discriminación es un importante hito para la sociedad chilena.  La mayoría que aprobó el proyecto demuestra que se puede avanzar hacia un país más inclusivo en que se respete a todos y a todas.  Ese día estuve presente en las discusiones que se dieron en el Senado con mi hijo y creo que es una de mis acciones con la cual más orgulloso me siento de participar, ya que está ley ha ayudado a que en Chile no se discrimine a nadie por raza, color de su piel, creencias, orientación sexual, nacionalidad, ideología, discapacidad, etc.  Esta ley finalmente fue promulgada el 12 de julio del 2012.
Nuestra historia tiene muchas muestras en las que se ha avanzado para superar discriminaciones odiosas. Esto lo podemos comprobar revisando el comienzo de nuestra vida independiente, Chile dio el ejemplo terminando con la esclavitud.  Durante los siglos XIX y XX en el Congreso Nacional se produjeron debates  que recogió la historia  que culminaron en la aprobación de leyes que terminaron con diversas formas de discriminación.
En este camino, las religiones han tenido un rol relevante, puesto que en un principio nuestro Estado se declaraba católico y discriminaba a otros grupos religiosos.  En el siglo XIX se dio una batalla de ideas para establecer los cementerios laicos y el matrimonio laico.
Las iglesias evangélicas han tenido históricamente el respeto de los sectores más avanzados en su lucha por la libertad de cultos.  También es digno de recordar la separación Iglesia y Estado que consagró la Constitución del año 1925.  Recientemente durante los gobiernos de la Concertación se aprobó una ley de cultos que les reconoció igualdad de derechos y en otra  se estableció el 31 de octubre como el Día nacional de la Iglesias Evangélicas.
En 1935 se aprobó el derecho a voto para las mujeres en las elecciones municipales y recién en 1949 se les permitió votar en las elecciones presidenciales y parlamentarias.  En esa ocasión también hubo quiénes se opusieron teniendo posiciones que hoy nadie defendería.  Ese logro de las mujeres y de la sociedad chilena, sin embargo, no ha terminado con la discriminación por género. 
También se ha luchado contra la discriminación política, que tuvo su expresión más brutal durante la dictadura militar del General Pinochet.  Se logró eliminar el artículo octavo de la constitución que discriminaba  a formas de pensamiento.  Queda en la conciencia  de que el respeto a las particularidades de cada chilena y chileno redundaría en un mayor  bienestar para las personas y en una inestimable contribución al bien común.  Este ideal se halla expresado en el artículo primero de nuestra constitución –todos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos-, en la defensa de las libertades fundamentales, en el gran número de tratados, declaraciones e instrumentos internacionales que Chile ha suscrito en este sentido.
Pero este ideal está lejos de volverse realidad.  En Chile se discrimina en todas las áreas de la vida ciudadana por una larga lista de razones: desde el sexo hasta el origen social, desde el credo hasta la identidad de género, pasando por la orientación sexual, el lugar de procedencia y tantos otros motivos.  Chile es hoy un país más discriminador que pluralista, un país donde todavía imperan las supremacías culturales del pasado.  Se ha avanzado en ciertas áreas, pero estos esfuerzos son insuficientes a la luz de los informes de derechos humanos que realizan anualmente diversas instituciones, informes que dejan a Chile en un pobre lugar respecto de otros países.
En este proceso, se ha vivido en estos días un nuevo capítulo: la aprobación en el Senado de la ley antidiscriminación.  El establecimiento de un procedimiento judicial para denunciar la discriminación es un logro para toda nuestra sociedad.  Desgraciadamente algunas personas que representan a iglesias evangélicas, iglesias que han sido históricamente discriminadas por su opción religiosa se han manifestado en contra de esta legislación reclamando por el artículo que alude a la orientación sexual e identidad de género.
Con dolor y tristeza hemos visto en estos días el triste espectáculo  que han ofrecido algunos sectores evangélicos fundamentalistas en relación a este proyecto de ley.  En especial por los reiterados y concertados ataques homofóbicos verbales y escritos.  Dolor por el enfoque basado en una interpretación literalista y legalista de la Biblia, abiertamente discriminadora y falta de amor y compasión.
Son lamentables las muestras de intolerancia de un sector de la sociedad chilena que justamente ha sido uno de los más discriminados por muchos y ahora los discriminados de antes se han vuelto los nuevos discriminadores, pero afortunadamente el Senado ha entendido mayoritariamente que debe legislar para todos quienes habitan Chile sean respetados en su condición humana.
Esta ley no constituye una amenaza ni para el matrimonio ni para la familia.  La ley no establece la igualdad absoluta.  Simplemente define la discriminación. Ya que todos los seres humanos tienen dignidad y no valen por su aspecto físico, su origen familiar, creencia religiosa, su etnia, su orientación sexual, su vocación y su conducta. Prohibir la discriminación no es imponer la igualdad absoluta.  Se trata de establecer diferencias pero en base al desempeño, no en base a la orientación sexual, la etnia o el origen.  El acuerdo de vida en pareja es una alternativa de vida a una realidad social y se busca soluciones y regulaciones a una realidad de hecho, que no podemos tapar e ignorar con amenazas y acusaciones.
Considero que las muestras de fundamentalismo, integrismo, fanatismo e intolerancia que hemos visto por parte de algunas iglesias, es producto de la gran crisis que están viviendo estas instituciones que hace urgente hacer un alto en el camino y pensar la misión y la identidad de esas iglesias.  También de hacer una reflexión seria sobre el contexto y la cultura a la luz de la Biblia y en diálogo con la realidad redefinir la misión que deben tener estas expresiones religiosas en esta cultura para ser sal y luz y fermento en la sociedad, donde tantas personas buscan una respuesta para darle sentido a sus existencias en un mundo que  es plural y diverso.  Si los evangélicos no son capaces de enfrentar este desafío seguirán siendo parte de esta sociedad, pero como grupos de religiosos sectarios, viviendo en ghettos, sin ser un aporte y menos entregando buenas noticias.  Considero que la ignorancia y la falta de información son dos elementos que no permiten el crecimiento y la influencia que de los evangélicos en la sociedad chilena, hacen que su rol se cada día menos significativo y menos pertinente.

La aprobación de esta ley es una buena noticia para la sociedad chilena y también para las iglesias y otras expresiones religiosas y espirituales, porque esta ley no está pensada solo en minorías, sino en todos los habitantes de Chile que merecen respeto, y entre ellos están las iglesias evangélicas.