martes, 7 de junio de 2011

MAFALDA, Una niña de 45 años.

Víctor Rey


Una de las caricaturas más famosas de la historia de la humanidad es  latinoamericana.  No vuela como Superman, ni tiene la fuerza de Tarzán, no se desplaza por techos como Batman, no cabalga como el Llanero Solitario, ni la astucia de Dick Tracy.  Pero habla castellano y como la definió Daniel Samper- hermano del presidente colombiano-, es “alguien capaz de atar de atar cabos invisibles; alguien con malicia suficiente como para sembrar el pánico con una pregunta que a simple vista parece inocente”.   También el escritor italiano, Humberto Eco  la definió como “una heroína iracunda que rechaza al mundo tal cual es reivindicando su derecho a seguir siendo una niña que no quiere hacerse cargo de un universo adulterado por los padres”. (“Tiempos del Mundo”, página B42, jueves 25 de febrero de 1999). Señoras y señores, esa es Mafalda.
En 1962 la marca de electrodomésticos Manfield buscaba promocionar sus productos.  La agencia de publicidad pidió a su joven dibujante Juan Lavado que ideara una familia típica de clase media cuyo personaje destacado tuviera un nombre que comenzara con la letra “M”.  Lavado se acordó que en la novela “Dar la Cara”, de David Viñas, se hablaba de una niña llamada Mafalda.
El nombre le gustó pero la campaña publicitaria no se llevó a cabo, por lo que Mafalda y compañía fueron a dar a los archivos de Quino por dos años.  
Pero Julián delgado, jefe de redacción del semanario Primera Plana, animó a Quino a publicar una tira con su personaje.  De esta manera, el martes 29 de septiembre de 1964 salió el primer episodio de Mafalda.
Luego de un tiempo, la tira cómica pasó al matutino El Mundo, ya con una periocidad diaria, por lo que su creador se vio obligado  a aumentar la familia y crear nuevos personajes.  Aparecen el sempiterno soñador Felipe- alter ego del propio Quino- el despistado Miguelito; el materialista, calculador y comerciante inescrupuloso Manolito; la conservadora y frívola Susanita; la pesimista y militante revolucionaria Libertad y el entrometido Guille, el hermanito de Mafalda; los padres de la niña conformaban una típica pareja de la clase media urbana, con su bagaje de ilusiones y frustraciones a cuestas.   Mafalda es un fenómeno del comic vinculado directamente con la época en que surgió.  Deliberadamente la pequeña con sus agudas reflexiones sobre la actualidad política y social, representaba la resistencia ante la injusticia y el desatino de un mundo que marchaba hacia la autodestrucción y encarnaba la rebelión juvenil de los sesenta.  Los personajes que acompañaban las andanzas de la niña complementaban un universo que reflejaba distintas formas de entender  y actuar ante esa realidad.  
Con este equipo, Quino trató los temas más diversos con una gran dosis de ironía, denunciando la miseria política de finales de los sesenta- que es la misma de ahora- riéndose de la Guerra Fría, poniendo en jaque a sus padres, denunciando la mediocridad y ayudando a grandes y chicos a entender el mundo, así como todo ese cúmulo de frustraciones pequeño burguesas que se canalizan a través de la imposición paterna de conductas supuestamente positivas.  Como tomar la sopa, por ejemplo.
Al igual que el bienamado caldo, el globo terráqueo es otra obsesión de Mafalda.  Siempre herido, nuestro planeta es observado con lástima, sea porque le duele el Asia o no sabe cuál es su sexo.  Típicas inquietudes mafaldianas.
Pero la niña y su creador no se reían de todo.  Cuando se establecieron las dictaduras en América Latina y comenzaron los presos políticos y desaparecidos, Mafalda no tocó el tema.  Esta coyuntura adelanto el fin del personaje.  Como el propio Quino manifestó:  Dejé de dibujar a Mafalda cuando en Argentina corría bastante sangre.  Creo que vi venir la cosa, además no me habrán dejado publicarla, hice bien en no seguir”. (“Tiempos del Mundo”, jueves 25 de febrero de 1999. Pág. B42).
Mafalda ha hecho apariciones ocasionales por motivos humanitarios.  La última vez con ocasión de la Gran Exposición que se celebró en Madrid, España entre el 9 de abril y el 14 de junio de 1992.  Ahí también recibió el premio “Quevedo” del humor gráfico, que es como el Nobel de los caricaturistas.
El personaje trascendió la tinta y el papel, ya que en los años setenta se llegó a rodar una serie de televisión, lo cual le pareció horrible a Quino.  A pesar de todo, Mafalda ha seguido dando que hablar en los últimos años.
El periodista Rodolfo Braceli, en 1987, en un larga entrevista que realizó a Quino y que esta aparece publicada en la introducción al libro “10 Años con Mafalda”, de Ediciones de la Flor, le hizo la siguiente pregunta: “ ¿Tienes algún estimulo para trabajar? Y Quino contesto:  Sobre todo uno, el trabajo mismo.  Es cuestión de ponerse...Además leo muchísimo la Biblia, pero no como libro religioso sino como fuente de ideas, en ella está todo: la poesía, el sexo, la politica...la Biblia me estimula el humor.  Yo la leo al azar y he aprendido a saltarme las partes morosas.  Me parece que siempre la leo por primera vez, como me ocurre con Borges y con ciertos pintores como Picasso...”
Para algunos lectores trasnochados del libro “Para leer a Mafalda”, ella es poco menos que agente de la CIA.  Para otros, es una anticastrista a ultranza por aquella famosa tira en la que decía que “la sopa es a la niñez lo que el comunismo a la democracia”.
Durante 1.982 tiras, Mafalda hizo reír y reflexionar a toda esa gente que, quizás ilusamente, creyó que el mundo podía cambiar.  Por ello, la nuevas generaciones descerebradas por la música techno y hartas de comida chatarra, quizás no entienden el calibre de lo propuesto por Quino y su irreverente hija.
Mafalda va camino a los cuarenta años.  Es sin duda la historieta latinoamericana que más ha recorrido el mundo y a pesar que desde 1973, su creador Quino no dibuja más historietas sobre ella, esta niña super despierta sigue dando que hablar.  Y como no podía ser de otra manera, fue llevada al cine y la televisión.  Pero la impertinencia se mantiene y Quino sigue siendo un escritor que dibuja.  Y Mafalda una niña que es capaz de descubrir que ¡paz! es la onomatopeya de una bofetada.

LAS SECTAS HOY

Víctor Rey
Las sectas no son un fenómeno propio de nuestro tiempo.  Más bien, han constituido una realidad social cuyos orígenes más remotos se pierden en las primeras manifestaciones de la vida colectiva.
Desde el momento - ya lejano - en que el hombre se dio cuenta de su naturaleza grupal - ese instintivo rechazo de la mayoría a la soledad - fueron naciendo las más variadas formas de asociación humana.
La antropología enseña que la organización social tiende a la formación de núcleos centrales, o principales, de comunidad, pero éstos, a su vez, generan subcomunidades que independizan  de la fuente-madre y se estructuran ya sea en oposición menos agresiva.  Pero, siempre se mantiene la idea central, separarse, sopretexto de que la comunicad principal no está cumpliendo con sus objetivos fundamentales.
Una supuesta pureza o una supuesta fidelidad a un ideal doctrinario no cumplido por la mayoría de los integrantes de una estructura societaria son, casi siempre, los móviles que empujan a la reparación.
La minoría se siente con respecto a la concepción de la mayoría, y en nombre de esa fuerza se decida la ruptura, o bien se decide la dialéctica fidelidad de los pocos en contra de la traición de los muchos.
Cuando una secta nace sin aparente ánimo de ruptura con lo socialmente establecido, en el fondo la aparición se manifiesta por una vía indirecta ya que la creación de la secta es el resultado de alguna insuficiencia colectiva.
En algunos casos, la dinámica de la secta es tan fuerte que, a través del paso del tiempo, llega a convertirse en una gama social amplia y de carácter general, abandonando así su condición de minoría selecta y autoelegida.  En un comienzo la rebelión de Lutero respondía a las características de una secta.  Luego, el subsistema religioso que creo se transformó en una comunidad principal, azotada también por los vientos de la fragmentación.
Históricamente, las sectas han sido clasificadas en tres categorías:
  1. Las que tienden a la "purificación" de sus seguidores
  2. Los que buscan imponer una ética de sumisión
  3. Los que persiguen una superación de lo humano para reintegrarse a una edad de oro mítica en la cual las facultades humanas están plenamente desarrolladas. #
Todos, en cualquier caso, desde el neolítico son los cultos secretos a las distintas realidades de la naturaleza, hasta el suicidio colectivo por los seguidores de Jim Jones, y pasando por las infinitas gamas del arcoíris de ritos de iniciación, sectas y sociedades ocultas, tienen además de una fundamentación sociológica, una base de explicación psíquica en la cual se confunden mecanismos de comportamiento perfectamente identificables por a medicina, con reacciones mentales de oscura procedencia aún no detectadas por la psiquiatría post-.freudiana.
Por eso, la aproximación al fenómeno de las sectas es todavía una tarea llena de incógnitas, plagada de sorpresas y, en la medida en que algunos de sus sectores -tal vez los más importantes permanecen enterrados en el misterio, las conclusiones que se puedan obtener serán siempre frágiles, insuficientes.  Este mismo hecho permite, por otra parte, distinguir a las sectas "auténticas" de las nuevas fabricaciones montadas fundamentalmente por razones comerciales.
En tiempos de inestabilidad y confusión como los que vivimos, las sectas encuentran un campo propicio para florecer.  Pocas son auténticas sectas.  La mayoría se nutren de respetables necesidades espirituales y los exploran.
Los países altamente industrializados, aquellos que ya han entrado en la era post-industrial, generan una serie de neurosis y aflicciones personales.  La soledad de la gran urbe, la satisfacción plena de todos los requerimientos materiales, el margen de tiempo ocioso y la variedad de los ritos sociales son todos causas que desatan un desordenado deseo de sentirse partícipes de una empresa que sea capaz de superar las mezquindades del medio.
Ser partícipe, integrarse, comprender algo más que la mera realidad transmitida por los sistemas masivos de comunicación, rebelarse en contra de lo establecido, explorar todas las posibilidades de los sentidos (el cuerpo, medio útil para acercarse a la divinidad, a cualquier divinidad) y buscar la fuerza de los supuestamente "elegidos", son todos impulsos que llegan hasta las puertas de sectas de distinta índole.  Ellas ofrecen mitigar el dolor, liberándose de la culpa, respirar la libertad.  Todo eso -la superioridad, en una palabra- a cambio de la sumisión a una liturgia estricta y a una esclavitud liberadora que abarca al partícipe o miembro en todas las facetas de la vida.
Por ello en toda secta auténtica o no hay envuelto un principio religioso, una posibilidad de tocar a la divinidad con la punta de los dedos.  Por lo mismo, el fenómeno preocupa a los líderes de las grandes religiones, a los educadores, a los sociólogos y a los médicos. Algo falla en la sociedad contemporánea.  Un mecanismo de integración no cuaja con las demandas, de sectores importantes de la sociedad, algunos puentes se han cortado.  Porque, si bien sectas y sociedades ocultas han acompañado a los hombres en su camino histórico, nunca como hoy se había registrado una eclosión tan vidente de estos sustitutos de la soledad humana.
Las crisis son grandes productoras de sectas.  En el presente siglo, dos guerras mundiales y sucesivos dramas políticos y bélicos regionales han alimentado la inseguridad.  De esta inseguridad se han valido los hombres formadores de sectas para llevar las aguas a sus molinos.  Y esta agua se han incrementado en torrentes formidables alimentadas por el fanatismo; son respuestas seguras a la inestabilidad ambiente.
El fanatismo, el envenenamiento del alma, el mal en su expresión máxima -aquella que no permite salvarse por medio de la vida, sino por la muerte - la enajenación colectiva y la falta absoluta de escrúpulos son los elementos más amados por algunas sectas.
A MANERA DE CONCLUSIÓN

  1. El fenómeno sectario no abarcó sólo el campo de lo religioso, sino que es un desafío al conjunto de la sociedad.
  2. En su expresión concreta, las sectas ofrecen como un rechazo frontal a la sociedad y, especialmente, a lo que ella considera como establecido.  Sólo se puede afirmar negando lo existente.  De ahú que no puede reemplazar lo existente, ya que no se afirma en lo propio sino en lo que niega.
  3. Lo sectario ofrece como negación de lo establecido puesto que lo percibe como constante de su necesidad de aparecimiento.  Hay aquí una crítica a una sociedad que no conoce la autocrítica.  La oposición de lo sectario es una forma de hacerse para seguir su proceso histórico.  En este sentido la oposición de lo sectario es una manifestación concreta de que una sociedad está enferma.  De aquí que la persecución y la pretendida intención de eliminar lo sectario por la fuerza no resuelve el problema de fondo,  el no querer echarnos a nosotros mismo, poner nuestras dudas y temores sobre el tapete, e intentar una nueva manera de definir lo normativo que no es común.  Redefiniéndo una vez más el campo de lo sagrado y lo profano para reestablecer el equilibrio social.
Vale para el estudio de lo sectario, aquello que fue dicho hace mucho tiempo por el apóstol Pablo: "examinadlo todo, retened lo bueno".

LA VIDA COTIDIANA DE UN ESTUDIANTE EN LA UNIVERSIDAD CATOLICA DE LOVAINA LA NUEVA

Víctor Rey

LA UNIVERSIDAD
La “Universitas Lovainensis” fue creada por edicto del Papa Martín V en el año de 1425.  En aquel entonces Europa superaba el Cisma de Occidente, mientras Inglaterra y Francia se batían en la Guerra de los Cien Años.  Hacía algo menos de dos siglos que se habían creado las primeras universidades, pero faltaban todavía veinte años para que Guttemberg inventara la imprenta y más de seis décadas para que el genovés Cristóbal Colón confundiera una isla caribeña con la costa india.
Casi seis siglos de vida son tiempo suficiente para que ocurran muchas cosas.  Por los claustros de la Universidad circularon Erasmo de Rotterdam (ocupado por entonces en su Elogio a la Locura) y el célebre Jansenius. Un obispo acusado de herejía cuyos seguidores pasaron a la historia como matemáticos y linguistas.  También Mercator, Vésale, Vives, Lemaitre, entre otros. En los convulsionados años que siguieron a la Revolución francesa, la por entonces tricentenaria Universidad de Lovaina fue clausurada y no volvió a abrir sus puertas hasta que los belgas conquistaron su independencia.  En 1834 la institución es reabierta y funciona durante algo más de un siglo como una universidad bilingüe en donde confluyen la Bélgica francófona y la Bélgica flamenca.
El primero de julio de 1970 se pone en práctica una reestructuración que da lugar a la aparición de dos nuevas universidades: la Université Catholique de Louvain (UCL), de expresión francesa, con su asiento principal en la ciudad de Louvain-La Neuve (a escasos kilómetros de Bruselas) y la Katholieke Universitet te Leuven (KUL), de expresión flamenca ubicada en la antigua sede de Leuven.
La Université Catholique de Louvain consta de 10 facultades, renombrados institutos superiores de filosofía, teología y sociología.  Varios centros, servicios e institutos y una decena de bibliotecas descentralizadas.  Su estudiantado reúne algo menos de 25.000 personas, de las cuales una sexta parte proviene del extranjero.  Considerando conjuntamente los diplomas intermedios y terminales, la Universidad tiene en la actualidad una oferta de aproximadamente, 350 títulos diferentes.  La Universidad Católica de Lovaina cuenta con más de 150.000 diplomas distribuidos en el mundo entero.

LA CIUDAD

Louvain-la-Neuve es una ciudad única en el mundo. Situada en el corazón de la antigua región de Brabante, Louvain-la-Neuve es la más joven ciudad europea y la primera ciudad construida en Bélgica desde el siglo XVII.  Se encuentra a 30 kilómetros de Bruselas y su población es de 23.000 habitantes, distribuidos en 700 hectáreas
Su origen tiene que ver con las peculiaridades linguisticas de un país como Bélgica, que encierra en sus escasos 30.000 kilómetros cuadrados unos doce millones de habitantes y dos grandes comunidades linguísticas: los valones que son francófonos y los flamencos que son neerlandófonos.
Hasta el año 1968 la antigua Universidad de Lovaina funcionó en el territorio flamenco, en la vieja ciudad de Leuven.  Sin embargo, un agravamiento del tradicional conflicto lingüístico entre ambas comunidades condujo a una separación de la sección flamenca y la sección francófona, con la consecuente mudanza de esta última.  La Université Catholique de Louvain encontró su nuevo hogar unos 30 kilómetros al sur, junto a la villa de Ottignies: un poblado pequeño pero un importante nudo ferroviario.  En ese lugar, el 2 de febrero de 1971 el Rey Balduino pone la primera piedra fundamental de lo que será Louvain-La-Neuve.  En octubre de 1972 la ciudad recibe sus primeros habitantes, constituidos por un grupo de estudiantes de ingeniería.
Louvain-La-Neuve ha sido concebida no sólo como campus universitario sino también como centro urbano, inspirándose en las antiguas ciudades medievales.  Cuatro barrios- cada uno de ellos situado sobre una de las colinas que dominan el pequeño valle de la Malaise- recuerdan los nombres de las granjas sobre cuyos terrenos se construyó la ciudad.  Sus hermosos cascos de estilo brabanzón se conservan y han sido reciclados para ser centros de actividades locales y universitarias.  Los cuatro barrios (Hocaille, Biéreau, Bruyéres y Lauzelle) confluyen hacia el centro de la ciudad, concebido como lugar de encuentro y animación.  El centro está a una altura de tres pisos, levantándose sobre el valle como un puente que une los barrios.  Debajo se sitúan los estacionamientos y una estación de trenes subterránea ubicada bajo el edificio central de la Universidad- Les Halles- que es la principal construcción del centro de la ciudad.
Toda la arquitectura lovainense- siempre coloreada en las gamas naranjas del ladrillo y las negras de los techos de pizarra- ha sido puesta al servicio de una concepción urbanística inspirada en las ciudades medievales, guardando siempre una escala humana.  Calles estrechas (cuyos nombres recuerdan a pensadores y poetas), pequeñas plazas, escalinatas, constituyen una planta filigranada y compleja, a veces tortuosa para el recién llegado, pero juguetona y hasta amistosa para el peatón- el verdadero privilegiado de su urbanismo- que comienza a conocer sus quiebres, y se dispones a intimar con la ciudad más joven de la vieja Europa.

LA VIDA

Vivir en Lovaina-La-Nueva se asemeja mucho a viajar a través del tiempo.  Los hábitos y rutinas de esa ciudad pequeña. Por cuyas calles intrincadas apenas circulan autos y en donde casi todo habitante tiene algún punto de contacto con la Universidad que es su centro, recuerdan en -efecto- a la vida cotidiana de las ciudades universitarias del medioevo.
Los parecidos empiezan a descubrirse desde el momento mismo de la llegada:  la pequeña escala en que se mantiene la arquitectura, el dominio del ladrillo y de los techos empinados, el denso tejido de calles, pasajes, plazas y espacios verdes que se mezclan con las construcciones, reproducen el clima de una ciudad nordeuropea de los siglos XIV o XV.  Sin embargo, estas semejanzas se hacen todavía más palpables cuando se descubre que, tal como ocurría hace quinientos años, toda la ciudad respira al ritmo de la vida universitaria.
El centro de la ciudad está definitivamente marcado por la presencia de los estudiantes.  Negocios, escuelas para todas las edades, bibliotecas, mediatecas, oficinas de la Universidad, multicines, teatros, museos, piscinas, complejos deportivos, un lago artificial, decenas de bares donde se toma cerveza en grandes cantidades, son los territorios habituales de los grupos desordenados y bulliciosos que para nada recuerdan a la ordenada y tranquila Bélgica que sigue su vida  a pocos kilómetros de distancia.  La vida cotidiana de los estudiantes, que abandonan sus familias para residir durante todo el año lectivo en la ciudad universitaria, recrea (en parte inconcientemente, en parte de modo deliberado) el folklore de Francois Villon y los goliardos.  En efecto, los cursos y períodos de exámenes se alternan con las fiestas, las competencias, o la actividad de los clubes que reúnen a gente extremadamente diversa en torno  a alguna pasión común (que puede ir desde la música hasta los “comics”, ese orgullo nacional de los belgas).
Los estudiantes pueden alquilar apartamentos, pequeñas casas o “estudios”, pero sobre todo prefieren los “apartamentos comunitarios”.  En este último caso, un número de estudiantes que puede oscilar entre ocho y los quince comparte un gran apartamento que tiene en común una cocina, un comedor común y una serie de baños.  Los “apartamentos comunitarios” reúnen con frecuencia a una población convocada en torno a un interés concreto.  Existen así “comunitarios” (o “kots” en la jerga lovainense) de cinéfilos, de amantes de la música coral o de entusiastas de la bicicleta, que agregan su nota particular a la vida social de la ciudad.
Si se sale del centro, la vida bulliciosa de los estudiantes tiende a amortiguarse para dar lugar a barrios más tranquilos, familiares, de casas con jardín, en donde suelen vivir los profesores, funcionarios, o simples habitantes que han elegido vivir en Lovaina-La-Nueva.  Los traslados desde estos barrios hasta el centro se realizan a pie o en bicicleta.  El auto es un artículo de poco uso al interior de la ciudad.
Los tiempos de la ciudad son, a lo largo de todo el año, los tiempos de la propia Universidad.  Al principio del año académico se realiza la fiesta de iniciación de los cursos, que incluye un “cortejo” en el que desfila toda la comunidad académica.  Cuando los cursos terminan, en cambio, o también durante los fines de semana, la ciudad prácticamente se  vacía, quedando a disposición de la población estable.
Como toda ciudad o villa europea, Lovaina-La-Nueva, tiene también su gran fiesta anual.  Una carrera de bicicletas: “Las veinticuatro horas de velo”.  En efecto, una vez al año se realiza en Lovaina-La-Nueva una competencia que consiste en una carrera de veinticuatro horas alrededor de la ciudad, en donde se enfrenta una multitud de equipos de ciclistas.  Durante esos días confluyen  en Lovaina-La-Nueva jóvenes universitarios de toda Bélgica y de diferentes países de Europa.  La ciudad ve crecer en cuestión de horas una enorme cantidad de carpas y de puestos de ventas de comidas y bebidas, mientras las calles son cortadas por grandes fardos de paja que marcan la ruta a seguir por los competidores.  La carrera se realiza sin interrupciones durante veinticuatro horas, y durante todo ese tiempo el público sigue los esfuerzos de su equipo favorito.  Para combatir el cansancio y el frío se organizan algunas competencias paralelas (por ejemplo, el premio a la bicicleta más original y rara) al mismo tiempo que se da cuenta de enormes cantidades de cerveza.
En este marco de intensa vida social, de tradiciones muy vivas y de fuerte identidad local, se desarrolla la estadía de los estudiantes.  En general, todos los estudiantes siguen cursos durante las mañanas y las horas siguientes del mediodía.  A las cuatro de la tarde (prácticamente de noche, si es invierno) se terminan los cursos, quedando el resto del tiempo a disposición del estudiante.  En general se estudia en la propia casa o en las bibliotecas, aunque los que realizan estudios de maestría y doctorados, suelen dispones de oficinas particulares.  Por la noche se hace vida familiar o se asiste al teatro, al cine, a los centros deportivos, a los clubes o a los bares.  Según el momento del año, la vida social se puede extender hasta tarde en la noche o, si es tiempo de exámenes, se puede volver casi inexistente.
La relación con la Universidad variará según las características de cada estudiante.  Si se trata de un alumno que recién inicia sus estudios universitarios, lo más probable es que deba cursar un alto número de materias y que mantenga vínculos relativamente distantes con el cuerpo de profesores.  Si, en cambio, se trata de estudios de post grado, el número de cursos se reduce radicalmente y se estrechan las relaciones de tipo personal con los docentes.  En cualquiera de los casos, el estudiante se ve enfrentado a un etilo de vida universitario distinto al que estamos acostumbrado en América Latina, en el que se verá profundamente inmerso durante los años que dure su estadía.