miércoles, 10 de marzo de 2021

100 años de Astor Piazzola

 



ASTOR PIAZZOLA EL GENIO QUE REVOLUCIONO EL TANGO

Víctor Rey

Personalmente no me gustaba el tango. Recuerdo que cuando era niño veía a mi padre escuchando en una vieja radio, todos los domingos en la tarde un programa de tangos que se extendía hasta el anochecer. Creo que se llamaba: “Compases al atardecer”. Por eso para mí el tango tenía esa tristeza que canta Víctor Heredia: “Tengo una nostalgia de domingo por llover.”, yo digo: una nostalgia de domingo al atardecer.

Más tarde en la universidad encontré un libro de Ernesto Sábato titulado: Tango Discusión y Clave. Lo leí con sospecha, pero me ayudó a entender este arte y me dejó pensando una de sus frases: “El tango es eminentemente metafísico”. Estaba estudiando filosofía así que le puse atención a las letras, música y baile. Mi impresión por el tango fue cambiando. Pero cuando escuché por primera vez a Astor Piazzola comprobé que el tango es metafísica, más aún después de haber escuchado, “Balada para un Loco”.

También agradecí la música que puso a la película chilena sobre el Golpe de Estado, de Helvio Soto: “Llueve sobre Santiago”, donde destaca el tango dedicado a Salvador Allende.

Ástor Pantaleón Piazzolla nació el 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata, y en sus 71 años de vida alcanzó una inigualable obra con alrededor de mil composiciones originales. A los 8 años de edad, su padre le regaló un bandoneón con el que inició sus estudios en Nueva York, donde residía su familia, y desde entonces emprendió un camino lleno de aventuras.

Allí en la Gran Manzana tuvo un temprano y mitológico encuentro con Carlos Gardel, durante la filmación de la película “El día que me quieras”, donde Piazzolla interpretó a un canillita. El joven Ástor sacó a relucir su bandoneón detrás de escena y mereció una recordada frase del "Zorzal", quien le sentenció: "Vas a ser grande, pibe, pero el tango lo tocás como un gallego".

El gran Ástor, que emergió del mejor linaje de la tradición tanguera formando fila en la orquesta de Aníbal Troilo, fue educado sin embargo en la música erudita y entrenado en el lenguaje del jazz. Así es como dio al tango una nueva faceta, más rica y compleja, que le valió la crítica de la vieja guardia y hasta de Borges, con quien tuvo varios desacuerdos por el disco que grabaron juntos en 1965,”El tango”.



“Mi audacia está en la armonía, en los ritmos, en los contratiempos, en el contrapunto de dos o tres instrumentos, que es hermoso y buscar que no siempre sea tonal, buscar la atonalidad”, dijo el propio músico sobre su arte. A través de los diversos conjuntos que formó, entre ellos el Octeto Buenos Aires, Piazzolla impulsó una transformación que lo alejó del reconocimiento inicial hacia otras formas musicales para, finalmente, volver al canon que ocupa en la actualidad.

Su legado trasciende los géneros y hoy es una referencia obligada a la hora de componer tangos, a la vez que representa un desafío para quienes desean seguir sus pasos, por cuanto logró un estilo muy personal con el que fusionó el lenguaje culto y el popular, algo novedoso para su época y que aún es muy difícil imitar en el presente.

Entre sus trabajos más reconocidos se cuentan los temas “Oblivión", “Libertango" y “Adiós Nonino”. Sus últimos años, acaso los de mayor difusión de su música, los dedicó a una mayor exploración en la música sinfónica. Murió el 4 de julio de 1992 afectado por una trombosis cerebral. 

En la ciudad de Mar del Plata en la Plaza Bicentenario al lado de la gran pileta, su ciudad natal lo ha honrado con una estatua a escala humana, donde Piazzola con su bandoneón sigue tocando, ya sea con días de lluvia y de sol. Cuando viví en esa hermosa ciudad caminaba por esa plaza, siguiendo la ruta de los lugares donde vivió y se presentó, siempre lo pasaba a saludar y colocar mi brazo sobre su hombro y le decía al oído: gracias maestro.

domingo, 7 de marzo de 2021

La ciudad en la que quiero vivir

 



LA CIUDAD EN LA QUE YO QUIERO VIVIR

Víctor Rey

La ciudad en que yo quisiera vivir debe ser socialmente equitativa, que haga buen uso de los impuestos, que combine variables arquitectónicas, urbanísticas y ambientales y que se ajuste a procesos de planeación modernos e inclusivos.

Esto se debe traducir en que la gente tenga espacios para la movilización peatonal, escenarios para el esparcimiento, zonas verdes para la gestión ambiental, servicios públicos de buena calidad, vías amplias para el tránsito automotor, ciclovías amplias y seguras, sistemas de transporte público confiables y legalización y formalización de las zonas marginales.

Esa ciudad debe estar abierta a debatir sobre si su gestión urbana debe propiciar la Dispersión o la Concentración. Tiene que tener un balance real de su amueblamiento urbano. Ser capaz de mapear la disponibilidad de tierra. Actualizar el catastro sin afectar la salud económica de las familias. Intervenir decididamente sobre los procesos de gentrificación urbana para evitar conflictos de convivencia local.

Lo ideal es vivir en una ciudad donde no prevalezca un Alcalde Marca sino una Administración de Consensos y Objetivos. Donde se privilegien acciones culturales y se respete la relación entre Diferencia y Diversidad. Y donde se piense el desarrollo en función de concertaciones regionales para la complementariedad, el emprendimiento y la competitividad.

Esa ciudad debe lograr que el gobierno local procure construir un modelo de intervención social y económica que contribuya a mejorar los indicadores de desarrollo humano, buscando que sus habitantes puedan gozar de una vida más larga y digna, acceder fácilmente a los servicios de educación y contar con los recursos mínimos para prodigarse una vivienda confortable y una alimentación permanente.

Los ciudadanos deberían tener la posibilidad de exigir (y que se les cumpliera) que el proceso de rendición de cuentas sobre la actividad de los asuntos públicos no se convirtiera en un espectáculo circense y fuera el escenario propicio para debatir sobre cómo avanza el gobierno, teniendo como punto de partida indicadores técnicos y no discursos efectistas.

La ciudad ideal, y que se puede conseguir, debe ser muy fuerte en procesos de control social, donde la participación ciudadana sea efectiva y donde se pongan en marcha observatorios temáticos sobre políticas públicas, espacio público, seguridad y desarrollo económico, entre muchos otros temas, con lo cual se pueda alcanzar un verdadero Crecimiento de Base Ancha, que es como llaman los especialistas a una democracia incluyente, donde los gobiernos tratan a sus gobernados como personas adultas e inteligentes.

La decisión de vivir en una ciudad que cumpla con estos requisitos está en cada uno de nosotros. Lo importante es saber elegir al más competente para orientar estos sueños. En muchas regiones del mundo han logrado que las ciudades sean verdaderos espacios de convivencia y de buen vivir. ¿Por qué no lo intentamos nosotros?

lunes, 1 de marzo de 2021

Un año sin Ernesto Cardenal



 ERNESTO CARDENAL Y SU VOCACION POLITICA Y POETICA

Víctor Rey


'Nací poeta', relata Cardenal, “y esa fue mi primera vocación”'. Luego experimentaría una conversión religiosa que lo llevó a la vida contemplativa en un monasterio trapense, y, por último, dice haber reconocido que la voluntad de Dios es también la transformación del mundo. Para el escritor, las tres vocaciones son una sola.

¿Es posible ser poeta en un mundo globalizado, en el que el capitalismo ha aplastado muchas de las luchas por la equidad social? El poeta Cardenal, contó en su recital, dice que sí, que no sólo es posible, sino necesario, ya que la poesía siempre ha servido para mejorar la sociedad. Ya en los profetas bíblicos ve Cardenal una denuncia poética de las injusticias de la época, y la anunciación de un mundo nuevo. 'Creo que el poeta debe seguir el ejemplo de los profetas bíblicos', comenta.

La revolución es evolución acelerada’, define el autor. Según él, se dan movimientos revolucionarios en todas las artes y las ciencias, y también en los sistemas sociales. Cardenal ve la revolución como un proceso de transformación que no necesariamente debe ser violento. 'La lucha armada se ve justificada', explica citando a Pablo VI, cuando una dictadura es prolongada y evidente. Pero, aclara, 'las mejores revoluciones son pacíficas, democráticas, libres y sin imposición alguna'.