miércoles, 7 de octubre de 2020

En el cumpleaños 58 de James Bond

                                                                     


                                                  

SU NOMBRE ES BOND; JAMES BOND

Víctor Rey

Este 5 de octubre se celebra el Día Mundial de James Bond, del famoso agente secreto 007. Este día del año 1962 se conmemora el día del estreno de la primera película (El Satánico Dr. NO), de la serie de 24 que hasta la fecha se han realizado. Durante todo este día se celebran eventos en todas partes del mundo para sus fans. Estos consisten en exhibición de sus películas, muestras de los artilugios usados por el personaje, conciertos con la música de sus películas, exposiciones y conferencias sobre sus films y su influencia en el cine y en las artes en general.

Personalmente he visto todas sus películas desde que era niño. Y cada cierto tiempo vuelvo a verlas y compararlas con las nuevas versiones, con los nuevos actores. También disfruto mucho con las bandas sonoras de sus films.

Como todo el mundo sabe, el inglés Ian Fleming, actor y escritor, fue el creador del espía más famoso y reconocido de todos los tiempos. El comandante James Bond, agente 007 del Servicio Secreto de Inteligencia Británico “con licencia para matar”, fue creado por Fleming mientras vacacionaba en Jamaica, en su casa llamada “Goldeneye”. Su nombre lo toma prestado del ornitólogo americano James Bond, autor del libro “Birds Of The West Indies”, por considerarlo masculino, simple, breve y de origen anglosajón. El ornitólogo le devolvió el favor utilizando el nombre del escritor para denominar una especie rara de pájaros jamaiquinos.

Por otra parte, el origen del número 007 tiene varias teorías. Una dice que el prefijo 00 se le daba a documentos del Whitehall que Ian Fleming veía todos los días mientras trabajaba para la División de Inteligencia Naval. Otra es la que dice que el Duque de Marlborough, John Churchill (el antepasado de), utilizaba el código 00 para los espías que trabajaban para él en la Guerra de Sucesión Española.

Por último, el número también es atribuido a John Dee, considerado el primer espía inglés, que estuvo al servicio de la Reina Isabel I. Se lo conocía por el número 007 cuando trabajaba para la inteligencia británica: el doble cero simulaba dos ojos (que quería decir que el mensaje era “sólo para sus ojos”) y el 7 se añadía como referencia al número de la suerte. La primera novela en la que aparece el espía es “Casino Royale”, publicada el 13 de abril de 1953, y automáticamente se convirtió en un éxito. Fleming escribiría doce novelas más y nueve novelas cortas sobre el agente secreto hasta su muerte en 1964.

James Bond también tuvo su versión en cómics en una tira que salía en el diario Daily Express con dibujos de John McLusky y luego de Yaroslav Horak. De 1958 a 1966, McLusky adaptó 13 de las novelas y cuentos cortos escritos por Fleming. En 1982 volvió a dibujar al personaje para cuatro nuevas historias originales, con guion de Jim Lawrence. Por su parte, Horak lo dibujó para el periódico de 1966 a 1977, y luego para el Sunday Express y el Daily Star de 1977 a 1979, y nuevamente de 1983 a 1984. En total, Horak realizó 33 cómics del espía secreto.

La primera pantalla que lo tuvo a James Bond fue la televisión, cuando la serie Climax! (1954-1958) puso un capítulo al aire titulado, justamente, “Casino Royale”, el 21 de octubre de 1954 por la cadena CBS. La trama estaba un poco cambiada: el experto jugador de cartas americano Jimmy Bond (Barry Nelson) era contactado para trabajar para una agencia combinada de inteligencia con el objetivo de ganarle a un hombre llamado Le Chiffre (Peter Lorre), que en realidad era el jefe de espionaje soviético de la región.

En 1991 se hicieron los dibujitos con la serie animada “James Bond Jr.”, que era el sobrino de 007. Otro de los medios en los que apareció fue la radio. En 1956 la novela “Moonraker” fue adaptada y se emitió en Sudáfrica, con la voz de Bob Holness como Bond. La BBC también adaptó cuatro novelas en los años 1990 (You Only Live Twice), en 2008 (Dr. No), en 2010 (Goldfi nger) y en 2012 (From Russia, with Love). El agente secreto tampoco fue ajeno a los videojuegos. El primero salió en 1983 para Atari, Commodore y ColecoVision, y después se editaron muchísimos más basados en las tramas de las películas.


Hasta el día de la fecha, se contabilizan veinticuatro películas oficiales de James Bond y tres no oficiales (sumando la adaptación para la televisión de la que hablamos antes). Las dos apócrifas son Casino Royale (1967), comedia satírica con David Niven en el papel protagónico y un reparto lleno de estrellas que incluía a Peter Sellers, Orson Welles y Woody Allen entre otros. La trama consistía en que alguien mataba a todos los espías de todos los servicios secretos del mundo y los sobrevivientes acudían al jubilado Sir James Bond para que los ayude. El agente descubría que todo era un complot tramado por su sobrino Jimmy Bond, acomplejado por la fama de su tío. La otra es Nunca digas Nunca Jamás (1983), con un Sean Connery con peluquín que se enfrentaba a la organización SPECTRA que conseguía dos misiles nucleares y chantajeaba al Gobierno. Supuestamente este film era una remake de Operación Trueno (1965) y fue la última aparición de Connery como el agente secreto.

En total seis actores se pusieron en la piel de 007: Sean Connery en las cinco primeras, después reemplazado por George Lazenby en Al Servicio Secreto de su Majestad (1969), y de vuelta al escocés. Le siguió a Connery Roger Moore con siete films de corrido (tiene el récord), sucedido en 1987 por Timothy Dalton con dos películas. Luego llegó la era Pierce Brosnan con cuatro, hasta llegar a Daniel Craig que ya tiene cuatro, y habría firmado para hacer una más. Quince fueron los directores que se pusieron detrás de cámaras, con John Glen con cinco en su haber (desde Sólo Para sus Ojos hasta 007 Licencia Para Matar). Lo siguen Terence Young y Guy Hamilton con cuatro cada uno. Vale decir que las siete últimas entregas fueron realizadas todas por directores distintos.

Por lo visto James Bond no solo es el agente secreto más conocido, sino también el más longevo, ya que se anuncia una nueva película que saldrá pronto. Tiene “licencia para matar” y para él “licencia para no morir.”



miércoles, 30 de septiembre de 2020

En el cumpleaños 56 de Mafalda y en el día la partida de Quino

 

                                                                           


               

MAFALDA UNA NIÑA DE 56 AÑOS

Víctor Rey

En una oportunidad que estuve en Buenos Aires Argentina, donde participé en un encuentro sobre los desafíos del siglo XXI. En mi presentación de un taller que coordiné, cité a Mafalda, diciendo que ella es la profeta y filósofa que nos ayuda con sus preguntas y comentarios para entender este nuevo tiempo. Usé dos de sus frases de las cuales hice paráfrasis. Una de ellas es la famosa: “Cuando tenía las respuestas me cambiaron las preguntas”, y la otra: “Los médicos se creen Dios pero Dios no se cree médico”. También tuve el gusto de volver a visitar su estatua en la calle Chile con Defensa, en el barrio de San Telmo, donde está acompañada de sus amigos Susanita y Manolito. Volví a sentarme junto a ella y abrazarla y conversar un momento con ellos, agradeciendo su compañía en el tiempo y lo mucho que nos ayudó y nos sigue ayudando a pensar y ser críticos del sistema que nos envuelve.


Todavía recuerdo la cara de felicidad y de emoción de mi hijo, Felipe cuando logró un autógrafo de Quino en uno de sus libros de Mafalda. Fue como obtener un trofeo de guerra o deportivo. Lo hizo haciéndose espacio entre la gente y escabulléndose entre las piernas de las personas que hacían una larga fila. Esto sucedió en una noche de del mes de junio del año 2001 en el Centro Comercial El Jardín de Quito, Ecuador. Esa noche las gente lleno todo el hall de ese recinto y lo escuchaban en un religioso silencio y saboreando cada anécdota y detalle de la vida de esa niña que ya pasó el medio siglo de vida.


Una de las caricaturas más famosas de la historia de la humanidad es latinoamericana. No vuela como Superman, ni tiene la fuerza de Tarzán, no se desplaza por techos como Batman, no cabalga como el Llanero Solitario, ni la astucia de Dick Tracy. Pero habla castellano y como la definió el colombiano Daniel Samper, es “alguien capaz de atar cabos invisibles; alguien con malicia suficiente como para sembrar el pánico con una pregunta que a simple vista parece inocente”. También el escritor italiano, Humberto Eco la definió como “una heroína iracunda que rechaza al mundo tal cual es reivindicando su derecho a seguir siendo una niña que no quiere hacerse cargo de un universo adulterado por los padres”. (“Tiempos del Mundo”, página B42, jueves 25 de febrero de 1999). Señoras y señores, esa es Mafalda.


En 1962 la marca de electrodomésticos Manfield buscaba promocionar sus productos. La agencia de publicidad pidió a su joven dibujante Joaquín Lavado que ideara una familia típica de clase media cuyo personaje destacado tuviera un nombre que comenzara con la letra “M”. Lavado se acordó que en la novela “Dar la Cara”, de David Viñas, se hablaba de una niña llamada Mafalda. “En la vida real yo nací el 15 de marzo de 1962”, dijo ella misma en una carta de presentación de 1968. Medio siglo ya desde que Joaquín Salvador Lavado (Quino) configuró a esta niña de frases contingentes, lúcidas y punzantes.


El nombre le gustó pero la campaña publicitaria no se llevó a cabo, por lo que Mafalda y compañía fueron a dar a los archivos de Quino por dos años.


Pero Julián delgado, jefe de redacción del semanario Primera Plana, animó a Quino a publicar una tira con su personaje. De esta manera, el martes 29 de septiembre de 1964 salió el primer episodio de Mafalda.


Luego de un tiempo, la tira cómica pasó al matutino El Mundo, ya con una periocidad diaria, por lo que su creador se vio obligado a aumentar la familia y crear nuevos personajes. Aparecen el sempiterno soñador Felipe- alter ego del propio Quino- el despistado Miguelito; el materialista, calculador y comerciante inescrupuloso Manolito; la conservadora y frívola Susanita; la pesimista y militante revolucionaria Libertad y el entrometido Guille, el hermanito de Mafalda; los padres de la niña conformaban una típica pareja de la clase media urbana, con su bagaje de ilusiones y frustraciones a cuestas. Mafalda es un fenómeno del comic vinculado directamente con la época en que surgió. Deliberadamente la pequeña con sus agudas reflexiones sobre la actualidad política y social, representaba la resistencia ante la injusticia y el desatino de un mundo que marchaba hacia la autodestrucción y encarnaba la rebelión juvenil de los sesenta. Los personajes que acompañaban las andanzas de la niña complementaban un universo que reflejaba distintas formas de entender y actuar ante esa realidad.


Con este equipo, Quino trató los temas más diversos con una gran dosis de ironía, denunciando la miseria política de finales de los sesenta- que es la misma de ahora- riéndose de la Guerra Fría, poniendo en jaque a sus padres, denunciando la mediocridad y ayudando a grandes y chicos a entender el mundo, así como todo ese cúmulo de frustraciones pequeño burguesas que se canalizan a través de la imposición paterna de conductas supuestamente positivas. Como tomar la sopa, por ejemplo.


Al igual que el bienamado caldo, el globo terráqueo es otra obsesión de Mafalda. Siempre herido, nuestro planeta es observado con lástima, sea porque le duele el Asia o no sabe cuál es su sexo. Típicas inquietudes mafaldianas.


Pero la niña y su creador no se reían de todo. Cuando se establecieron las dictaduras en América Latina y comenzaron los presos políticos y desaparecidos, Mafalda no tocó el tema. Esta coyuntura adelanto el fin del personaje. Como el propio Quino manifestó: Dejé de dibujar a Mafalda cuando en Argentina corría bastante sangre. Creo que vi venir la cosa, además no me habrán dejado publicarla, hice bien en no seguir”. (“Tiempos del Mundo”, jueves 25 de febrero de 1999. Pág. B42).


Mafalda ha hecho apariciones ocasionales por motivos humanitarios. La última vez con ocasión de la Gran Exposición que se celebró en Madrid, España entre el 9 de abril y el 14 de junio de 1992. Ahí también recibió el premio “Quevedo” del humor gráfico, que es como el Nobel de los caricaturistas.


El personaje trascendió la tinta y el papel, ya que en los años setenta se llegó a rodar una serie de televisión, lo cual le pareció horrible a Quino. A pesar de todo, Mafalda ha seguido dando que hablar en los últimos años.


El periodista Rodolfo Braceli, en 1987, en un larga entrevista que realizó a Quino y que esta aparece publicada en la introducción al libro “10 Años con Mafalda”, de Ediciones de la Flor, le hizo la siguiente pregunta: “¿Tienes algún estimulo para trabajar? Y Quino contesto: Sobre todo uno, el trabajo mismo. Es cuestión de ponerse...Además leo muchísimo la Biblia, pero no como libro religioso sino como fuente de ideas, en ella está todo: la poesía, el sexo, la política...la Biblia me estimula el humor. Yo la leo al azar y he aprendido a saltarme las partes morosas. Me parece que siempre la leo por primera vez, como me ocurre con Borges y con ciertos pintores como Picasso...”


Para algunos lectores trasnochados del libro “Para leer a Mafalda”, ella es poco menos que agente de la CIA. Para otros, es una anticastrista a ultranza por aquella famosa tira en la que decía que “la sopa es a la niñez lo que el comunismo a la democracia”.


Durante 1.982 tiras, Mafalda hizo reír y reflexionar a toda esa gente que, quizás ilusamente, creyó que el mundo podía cambiar. Por ello, la nuevas generaciones descerebradas por la música techno y hartas de comida chatarra, quizás no entienden el calibre de lo propuesto por Quino y su irreverente hija.


Mafalda ya pasó los cincuenta años. Es sin duda la historieta latinoamericana que más ha recorrido el mundo y a pesar que desde el 25 de junio de 1973, cuando ya el continente entraba una fase demasiado oscura para los ojos de Mafalda, su creador Quino no dibuja más historietas sobre ella. Esta niña super despierta sigue dando que hablar. Y como no podía ser de otra manera, fue llevada al cine y la televisión. Pero la impertinencia se mantiene y Quino sigue siendo un escritor que dibuja. Y Mafalda una niña que es capaz de descubrir que ¡paz! es la onomatopeya de una bofetada. 

sábado, 19 de septiembre de 2020

En su cumpleaños 92

                                                     


 


HUMBERTO MATURANA Y EL SENTIDO DE LO HUMANO

Víctor Rey

En el último curso del Servicio de Estudios de la Realidad (SER), uno de los autores y textos que más nos cuestionó y nos hizo reflexionar fue el libro del biólogo y filósofo chileno Humberto Maturana, El Sentido de lo Humano.  Su pensamiento es muy original y sus aportes dan luces a todas las áreas de la vida.  Este autor es uno de los que más nos ayuda en este tiempo de tantas preguntas ante un mundo nuevo.   Recuerdo con alegría los momentos de conversación con los alumnos y el entusiasmo que no generaba cada párrafo de su libro.  Comparto aquí algunos de los conceptos que logramos descifrar y discernir juntos y que consideramos son de vital utilidad.

La teoría biológica del conocer

El aporte de Humberto Maturana a la nueva propuesta epistemológica es fundamental. Es el primer científico que desde su hacer de biólogo propone que el conocimiento es un fenómeno biológico y que, por tanto, sólo puede ser estudiado y conocido como tal. Aún más, su proposición es que la vida misma se entiende como un proceso de conocimiento, el cual le sirve al organismo para adaptarse, para sobrevivir. Ningún organismo, por tanto, está interesado en saber si su conocimiento es verdadero o no, cuando eso no importa para su supervivencia. Así la obra de Maturana puede ser caracterizada como un sistema explicativo unitario y ontológico de la vida o de la vivencia. Ontológico, porque ve la experiencia humana desde un punto de vista situado dentro de ella misma y no desde un punto de vista externo o fuera de ella.

El determinismo estructural

Maturana postula también que todos los cambios que puedan experimentar los sistemas autopoiéticos son determinados por su propia organización y estructura. Aunque estos dos conceptos son propiedades de los seres vivos (entendidos en la terminología de Maturana como "unidades compuestas de una clase particular"), no son sinónimos. La organización se refiere a la relación que se da entre los componentes de una "unidad compuesta" y que determina las propiedades de esa unidad. La estructura, en cambio, apunta a los componentes actuales y a la relación que ellos deben satisfacer al participar en la constitución de una "unidad compuesta". En otros términos, los seres vivos mantenemos nuestra organización durante toda la vida; precisamente, el que nos reconozcamos siempre la misma persona, desde nuestra infancia a nuestra vejez, está en relación a que nuestra organización ha permanecido invariante. Pero la estructura es variable: determina qué cambios son posibles para una "unidad compuesta" y que interacciones específicas se requieren para desencadenar esos cambios.

Así, si bien todo un sistema está operacionalmente constituido por su organización, su operación efectiva es realizada en -y a través de- su estructura, de modo tal que, aunque el dominio (o espacio) de interacciones del sistema como totalidad está especificado por su organización, las interacciones efectivas ocurren a través de sus componentes. A la luz de esto, el afirmar que los sistemas son estructuralmente determinados implica que todo lo que en ellos ocurre no está determinado por nada externo a ellos; y que cuando, como observadores, vemos algo que incide sobre un sistema, no es ese algo lo que provoca el cambio, sino sólo lo que desencadena dentro del sistema un cambio estructural que estaba previamente determinado en la configuración del mismo.

El cierre organizacional y la autorreferencialidad

El cierre organizacional está referido al hecho de que, definida la característica de la unidad del sistema vivo, está en su capacidad el de mantener su integridad. Maturana plantea que la "línea de fondo" es mantener nuestro estatus como tales, que es permanecer vivos. La adaptación, entonces, requiere de cambios estructurales en la unidad de los seres vivos y debido a que ellos son determinados estructuralmente y organizacionalmente cerrados, los sistemas vivos son autónomos en el sentido que sobreviven, prosperan o peligran bajo sus propias leyes de su quehacer. La organización del sistema vivo es circular, autorreferencial, recursiva y su organización es una organización cerrada, y por lo tanto autónoma. 

El Multiverso

Si, como señala Maturana, se niega la realidad objetiva independiente del observador y, como lo planteó en su "Ontología del observar", se reconoce al observador como un participante constitutivo de lo que observa, el cambio que aquí se propone es evidentemente radical: el paso de un Universo, es decir, de una realidad objetiva unívoca que es igual para todos, a un Multiverso, en que cada mundo construido por el observador es igualmente válido y único respecto de otros. 

La noción de lenguaje

Otro de los aportes más extraordinarios de Humberto Maturana es su teoría del lenguaje. Para Maturana el lenguaje, como fenómeno de la vida, pertenece a la historia evolutiva de los seres humanos. Son los humanos los primeros y únicos animales (primates, concretamente) que tienen la peculiaridad de vivir -en un fluir constante e ininterrumpido- una doble dimensión simultánea de experiencia: la primera es la experiencia inmediata (las emociones), que nos ocurre a todos los animales y según la cual algo simplemente pasa; la segunda, que nos ocurre sólo al primate humano, es la explicación, que tiene lugar en el lenguaje; sólo en el lenguaje por ejemplo, se admite la existencia de categorías como lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, que permiten comprender ese algo que pasa.

Ahora bien, el lenguaje consiste en un operar recurrente de lo que Maturana denomina coordinaciones de coordinaciones conductuales consensuales. Según ellas cada palabra o gesto no está relacionado con algo exterior a nosotros, sino con nuestro quehacer y con nuestra coordinación para ese quehacer con los otros. Son precisamente ese quehacer, y las emociones que están en su base, lo que específica y da a nuestras palabras su significado particular. Por esto, a nivel de la experiencia inmediata no se puede diferenciar lo que es una ilusión de una percepción; sólo lo logramos en el lenguaje.

Y ya que sólo a través del lenguaje el ser humano puede explicar su experiencia en el vivir y asimilarla a la continuidad de su praxis de vida, el comprender es inseparable de la experiencia humana: todo el reordenamiento racional cognitivo que pueda elaborarse se basa, en premisas tácitas que han sido proporcionadas por la experiencia inmediata. En palabras de Maturana: "Todo sistema racional tiene una base emocional y esto explica por qué no se puede convencer a nadie con un argumento lógico si no se ha aceptado antes su premisa a priori". Desde el punto de vista de la psicoterapia, este planteamiento es una alternativa a los enfoques racionalistas que postulan que mediante el ejercicio de la lógica formal es posible cambiar las emociones del paciente.

Pero, además, Maturana va más allá y acuña el término lenguajear, con el que denomina a la relación dinámica y funcional que se da entre la experiencia inmediata y la coordinación de acciones consensuales con los otros y aclara que este lenguajear está constituido por la relación entre las emociones y el lenguaje.

Esta concepción revierte el enfoque empirista clásico que ve al lenguaje como simple transmisión de información de un individuo a otro, postura que está hoy tan vigente que no se prevé un cambio ni en la próxima década. En este sentido, la propuesta de Maturana -con su significado emocional y no racional- tendrá que ser reconocida como la teoría más explicativa. En su enfoque ontológico el lenguajear corresponde a una expresión de la temporalidad humana: todo lo que ocurre, ocurre en el lenguaje, en el aquí y en el ahora. 

La concepción de cultura

Para Humberto Maturana la experiencia humana tiene lugar en el espacio relacional del conversar. Esto significa que si bien desde un punto de vista biológico somos homo sapiens, nuestro modo de vivir -vale decir, nuestra condición humana- tiene lugar en nuestra manera de relacionarnos unos con otros y con el mundo que configuramos en nuestro diario vivir mediante el conversar.

Sostiene que una cultura es una red cerrada de conversaciones y que el cambio cultural ocurre cuando se produce un cambio de conversaciones en esa red; cambio que surge, se sostiene y se mantiene en el emocionar de los miembros de la comunidad. De ello se desprende que lo humano es cultural: surge como un modo de vivir en el conversar, en redes de conversaciones, en un entrelazamiento entre el lenguajear y el emocionar. Esto significa, siguiendo a Maturana, que toda la experiencia humana se da en el momento presente; no existe una programación anterior ni obedece tampoco a intenciones.

Aún más, tampoco en el proceso de la evolución, sea éste biológico o cultural, existe un camino preestablecido. El devenir evolutivo es una deriva, en tanto que el presente evolutivo humano es resultado de un proceso que conserva una manera de vivir y no un logro de proceso de adaptación. 

La Biología del Amor

Maturana es el primer científico que desde su hacer como tal explica el amor. En su propuesta, el amor no es una cualidad o un don, sino que como fenómeno relacional biológico, consiste en las conductas o la clase de conductas a través de las cuales el otro, o lo otro, surge como un legítimo otro en la cercanía de la convivencia, en circunstancias en que el otro, o lo otro, puede ser uno mismo. Esto, entendiéndose que la legitimidad del otro se constituye en conductas u operaciones que respetan y aceptan su existencia como es, sin esfuerzo y como un fenómeno del mero convivir. Legitimidad del otro y respeto por él o ella, son dos modos de relación congruentes y complementarios que se implican recíprocamente. El amor es un fenómeno biológico propio del ámbito relacional animal, que en los mamíferos aparece como un aspecto central de la convivencia en la intimidad de la relación materno-infantil en total aceptación corporal. De acuerdo a Maturana, nos enfermamos al vivir un modo de vida que niega sistemáticamente el amor.