sábado, 18 de enero de 2020

En sus 94 años de vida



Resultado de imagen para ernesto cardenal imagenes
Ernesto Cardenal: "Pidamos a Dios que haga se haga su revolución en la tierra como en el cielo”
“El Reino es otro nombre para la revolución absoluta”  (Leonardo Boff)
“Somos soldados derrotados de una causa invencible”  (Pedro Casaldáliga)

Víctor Rey


Hace unos años atrás vino a Chile Ernesto Cardenal para recibir un premio por su obra de parte de la ex Presidenta Michelle Bachelet.  Aprovechó esta oportunidad para dar un recital de poesía y también para contar acerca de su vida y de la Revolución Nicaraguense.   Cuando entro al salón para su charla lo recibieron con bandera rojas y  gritos de “Cardenal, amigo el pueblo está contigo”.  Cuando comenzó a recitar y también a hablar sobre la Revolución Nicaraguense y a hacer críticas a los dirigentes actuales; los gritos cambiaron en silbidos y palabras de disconformidad.  Algunos días después viajaba a Costa Rica y en el aeropuerto de Santiago me encontré con Ernesto Cardenal y su asistente.  Conversamos un poco acerca de su recital en Chile, de la revolución nicaraguense, le pedí un autógrafo y también una fotografía a lo que accedió gentilmente.  En esa ocasión me habló de sus memorias y en especial del tomo III  donde relata el ascenso y la caída de la revolución.

Acabo de terminar de leer el libro de Ernesto Cardenal: “La Revolución Pérdida” donde se cuenta a manera de memorias el ascenso del sandinismo, la derrota y luego la traición a la revolución.  Esto coincide con los 41 años del triunfo de la Revolución Sandinista este 19 de julio.   No he podido quedar tranquilo después de esta lectura.  Una de las cosas que más me ha tocado es comprobar la cantidad de personas que murieron durante y después de la revolución y en la mayoría de estas muertes han sido de jóvenes.

La de Ernesto Cardenal es una vida dedicada a la lucha por la equidad, a la vez contemplativa y combativa, signada por grandes personajes y acontecimientos, y por la revolución sandinista, que él espera no haya sido en vano.

A sus 94 años, Ernesto Cardenal no cesa en su compromiso con el trabajo de transformación social a través de la cultura y la educación, aspectos que considera básicos en la evolución de los pueblos. 'La revolución perdida" es el último libro de su trilogía de memorias, y el título engaña a primera vista, pues no se trata, como parecería, de una elegía al fracaso de la revolución.

Por el contrario, el autor narra los pormenores del proceso de alfabetización, concientización y apertura sociocultural que condujeron, como él describe, a la revolución sandinista, y, por ende, al triunfo sobre una dictadura, la de los Somoza (1937-1949) que aplastaba al pueblo nicaragüense desde hacía más de cuatro décadas.

El autor manifiesta que la revolución en sí fue un logro importantísimo, que dejó una herencia bella e irremplazable de mejoras sociales, y ve en la injerencia de los EEUU, el embargo económico, el bloqueo y la presión ejercida por ese país en Nicaragua la razón de la pérdida de las elecciones. A su vez, dice, el hecho de haberse perdido esas elecciones produjo una debacle moral en los dirigentes, que los llevó a la corrupción. Cardenal se explica este proceso acotando que 'la revolución está hecha por seres humanos'.

Al mismo tiempo, manifiesta que no se deben perder las esperanzas de lograr un mundo mejor, donde el bienestar no sea el privilegio de unos pocos. Su visión actual de la revolución por venir se basa en los movimientos anti-globalización, la libertad de expresión y la comunión acelerada de ideas que permite la internet, así como los movimientos ecologistas.

'Nací poeta', relata Cardenal, “y esa fue mi primera vocación”'. Luego experimentaría una conversión religiosa que lo llevó a la vida contemplativa en un monasterio trapense, y, por último, dice haber reconocido que la voluntad de Dios es también la transformación del mundo. Para el escritor, las tres vocaciones son una sola.

¿Es posible ser poeta en un mundo globalizado, en el que el capitalismo ha aplastado muchas de las luchas por la equidad social? El poeta Cardenal, contó en su recital, dice que sí, que no sólo es posible, sino necesario, ya que la poesía siempre ha servido para mejorar la sociedad. Ya en los profetas bíblicos ve Cardenal una denuncia poética de las injusticias de la época, y la anunciación de un mundo nuevo. 'Creo que el poeta debe seguir el ejemplo de los profetas bíblicos', comenta.

‘La revolución es evolución acelerada’, define el autor. Según él, se dan movimientos revolucionarios en todas las artes y las ciencias, y también en los sistemas sociales. Cardenal ve la revolución como un proceso de transformación que no necesariamente debe ser violento. 'La lucha armada se ve justificada', explica citando a Pablo VI, cuando una dictadura es prolongada y evidente. Pero, aclara, 'las mejores revoluciones son pacíficas, democráticas, libres y sin imposición alguna'.

El libro de Cardenal es un jugoso relato sin desperdicio alguno de la experiencia de este poeta antes, durante y después de la revolución nicaragüense, que destila humor, amor por su país y por el ser humano, valentía, una esperanza inquebrantable, y también la tristeza de comprobar que toda obra humana es imperfecta. Pero por lo perfectible de estos logros es por lo que Cardenal sigue abogando desde su monasterio íntimo e individual.

A pesar de lo difícil que pueda ser creer en un cambio luminoso a estas alturas, con tantas revoluciones fracasadas, y sin nuevos modelos de transformación, el alma del poeta dispara el arma de su palabra para ayudarnos a seguir creyendo que un mundo mejor está por venir. Como él mismo refiere, ‘no podemos saber qué formas tendrán las próximas revoluciones, porque las revoluciones siempre fueron algo nuevo’.  Es esta la razón por la cual su libro termina con esta hermosa frase: “Toda revolución nos acerca a ese Reino, aun una revolución perdida.  Habrá más revoluciones.  Pidamos a Dios que se haga su revolución en la tierra como en el cielo.”

sábado, 11 de enero de 2020

Los Objetivos del Desarrollo Sostenible


Resultado de imagen para los objetivos del desarrollo humano imagenes

LA COMUNICACIÓN  Y LOS OBJETIVOS DEL DESARROLLO SOSTENIBLE

Víctor Rey

“Es imposible no comunicarse.  Todo comportamiento es una forma de comunicación”
(Escuela de Palo Alto, primer axioma de la comunicación)

El Profesor Humberto Maturana en una charla que compartió hace algunos años en Santiago de Chile dijo: “Los seres humanos nos comunicamos a través de un lenguaje de sonidos, signos y señales visuales.  El lenguaje es la cristalización del pensamiento.  La comunicación nos permite construir nuestra realidad, comunicar los propios sentimientos y mantener un lazo de unión y pertenencia con el medio social en donde vivimos. Y gracias a la unión de la imaginación y el lenguaje podemos fabricarnos un mundo mejor o peor del que queremos.”

Esta reflexión de este sabio chileno nos lleva a pensar, acerca de cuál es la mejor manera de comunicar los Objetivos del Desarrollo Sostenible en este tiempo y de una forma urgente.

En enero de 2016, entraron en vigencia los nuevos Objetivos del Desarrollo Sostenible, aprobados en septiembre de 2015, por la Asamblea General de Naciones Unidas, en el cual todos los países se comprometen a poner fin a la pobreza en todas sus formas y dimensiones, lo que incluirá erradicar la pobreza extrema para 2030. “Todas las personas deben disfrutar de un nivel de vida básico, incluso mediante sistemas de protección social. También estamos decididos a poner fin al hambre y lograr la seguridad alimentaria como prioridad, y a poner fin a todas las formas de malnutrición…” (ONU. Pág. 7: 2015). Sin embargo, la ONU, a su vez plantea otro desafío ¿cómo hacer comunicables los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), y las 169 metas conexas?

El llamado de la ONU, de cómo hacer comunicable los ODS, es un reto no solo para los actores que directamente deben encaminar y ejecutar las estrategias, programas, líneas de acción y cooperación, sino, implícitamente la ONU, propone un nuevo paradigma de comunicación, que supere métodos, estrategias, herramientas y productos que quizás fueron creativos, dinámicos, con mucha actualización tecnológica y mucho activismo en medios de comunicación y redes sociales, pero insuficientes para hacer comunicables los nuevos ODS.  La preocupación de la ONU sobre cómo hacer comunicable los ODS, es porque la comunicación se ha entendido desde una perspectiva más mediática y menos humana.

Precisamente la influencia de los medios en la sociedad contemporánea habría monopolizado el sentido y uso de la palabra comunicación, alejándola del sentido original de poner en común, y desplazando el eje a la idea de transmitir o informar. La influencia de los medios de comunicación, si bien son un actor dominante y necesario en la sociedad contemporánea, a su vez, impiden entender la comunicación desde una mirada de diálogo, participación, interacción y cosmovisión de las personas, y por el contrario, la visión mediacentrista centra su énfasis más en los medios fríos (tecnología, Internet) que en las personas. Esta forma de entender la comunicación, termina imponiendo una falsa premisa, asumiendo que toda acción, estrategia y programa que no pase por el filtro de los medios, pierde categoría de comunicación. ¿Cuánto daño ha hecho esta perspectiva mediacentrista a las estrategias de comunicación en los programas para el desarrollo humano? Lo grave es que este modelo limita la formación y capacidad de comunicación humana de los sujetos y protagonistas, porque se les niega el derecho de participar, decidir y ser los actores claves del cambio social, únicamente se les orienta qué hacer, pero se les imposibilita el derecho a la comunicación y participación de su propio proceso. Bajo este esquema mediacentrista, el responsable de comunicación está más pendiente de la cantidad de publicaciones y divulgación, en vez de desarrollar metodologías que propicien un liderazgo social, empoderamiento y desarrollo de capacidades que propicien aún más la participación comunitaria.

Para hacer comunicable los nuevos Objetivos del Desarrollo Sostenible 2015-2030, se requieren varias acciones: continuar apostando más al modelo de comunicación para el cambio social y menos divulgación, articular la capacitación y actualización de conocimiento de comunicadores en ONG, Cooperación Internacional, movimientos sociales, iglesias, fundaciones, y periodistas.
Aquí propongo algunos, espero que en el rico diálogo y la interacción,  juntos aportemos con más iniciativas.
Algunas consideraciones que influirán necesariamente, el diseño de una estrategia de comunicación alrededor de los ODS:

·         Cada país es diferente y en términos de ODS hará diferentes énfasis, de acuerdo con sus dinámicas internas.
·         Los ODS son un reto comunicacional. No hay manera de construir mensajes sencillos para comunicar 17 objetivos y 169 metas.
·         El nivel nacional, el regional, el municipal y parroquial tienen también sus propias dinámicas y compromisos políticos.
·         De acuerdo con este contexto, la comunicación sobre los ODS no se muestra sencilla, pero existen algunos principios que se pueden aplicar:
·         Propagación: es importante escoger un vehículo de comunicación que logre involucrar y comprometer directamente a la gente y específicamente, a los decisores locales en temas como salud, educación, medio ambiente, agricultura. 
·         Onda: no es posible cubrir todos los públicos relacionados con los 17 ODS y sus 169 metas; la estrategia más bien, debe tener un efecto de onda. Es decir, debe involucrar a los actores más capaces de multiplicar. Por ejemplo, los medios locales.
·         Resonancia: la comunicación deben ser pertinentes, las personas deben identificarse con ella. Los medios locales pueden por ejemplo, contar historias con las que la gente se siente identificada, historias relacionadas con el avance en los ODS, sin siquiera mencionarlos. 
·         Análisis: hay que lograr que las personas reflexionen y se pregunten sobre el porqué de las cosas.
·         Diálogo/conversación: hay que generar diálogo, conversación pública y privada, a todos los niveles. 
Se debe comunicar hacia afuera, pero más importante aún, comunicar hacia adentro. Hay que definir con claridad, a quién queremos involucrar internamente, por qué y cómo.
Por lo tanto:
·         Una comunicación que no se centre en mensajes.
·         Una comunicación que no se enfoque en los ODS como marca.
·         Unas pocas estrategias que involucren a la gente.
·         Estrategias que incorporen los ODS a los Planes Nacionales de Desarrollo.
·         Estrategias alrededor de la esencia de los ODS y no de su número.

Cuando se trata de una estrategia de comunicación para los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el abordaje más común será tomar cada uno de los ODS, identificar un público objetivo prioritario, contar con algunos expertos que definan unos mensajes clave y luego, pedirle a un grupo de comunicadores que traten de persuadir, influenciar o convencer al público objetivo de que haga lo que el mensaje dice. 
Este tipo de estrategia, absolutamente válida, respondería sin duda, a las expectativas de muchos grupos interesados en el cumplimiento de los ODS, como por ejemplo, a las organizaciones que trabajan en temas de medio ambiente relacionados con los objetivos 13, 14 y 15; a aquellas que se enfocan en temas de género relacionados con los objetivos 5 y 10, y así sucesivamente. Es la manera tradicional de hacer comunicación; una variación de la publicidad, que por supuesto, puede servir.
Sin embargo, incluso desde el punto de vista de negocios o comercial, este enfoque tradicional de comunicación ha sido reemplazado por el enfoque de plataformas. 
Hoy en día, las empresas más poderosas crean plataformas de comunicación para que la gente se reúna, comparta, debata, organice y en resumen, viva. Ser el administrador de estas plataformas asegura una enorme influencia y poder de convocatoria. Piense por ejemplo en Google, Facebook, Amazon, o Twitter, todas ellas plataformas de comunicación. Este también es un enfoque altamente legítimo, un enfoque moderno de comunicación.
Hay otra buena razón para elegir una estrategia de comunicación basada en una plataforma en lugar de un enfoque publicitario. Los ODS no pueden compartimentarse. Todos ellos están relacionados entre sí y son interdependientes. La buena salud es vital para la mejora de la educación. La energía limpia necesita ser reconciliada con el crecimiento económico. La equidad de género necesita de los otros 16 ODS y así sucesivamente. Los ODS no son productos para vender. Son más bien problemas complejos relacionados con opiniones y normas sociales profundamente arraigados, que requieren de decisiones difíciles y complicadas en muy diversos contextos (desde el hogar hasta los gabinetes ministeriales); decisiones que pueden diferir además, dependiendo del contexto. Esto refuerza aún más la necesidad de un enfoque de plataforma de comunicación.
Los datos por sí mismos, son muy importantes pero sin una estrategia de comunicación, son  sólo datos. La estrategia de comunicación entonces, deberá identificar y comunicar tendencias, comparar, hacer ver las relaciones entre los datos de los diferentes ODS y ponerlos en la esfera personal, a través de historias de familias y comunidades que arrojen luz sobre los temas, los problemas y los posibles caminos hacia el progreso. 
Esta será una oportunidad para cualquiera y para todos, de analizar y debatir los datos presentados. La estrategia de comunicación buscará formas de empaquetar y hacer accesibles estos datos a través de la mayor cantidad de canales de comunicación posibles: funcionarios públicos, medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil, académico, iglesias, etc. La idea es desarrollar una red o redes de personas interesadas en conocer y  debatir alrededor de estos datos. Los datos servirán de base para documentos de política pública.
Estamos en un momento oportuno para cambiar la historia y llevar esperanzas especialmente a los más pobres que son la prioridad de los ODS.  A nosotros nos corresponde  asumir lo que dijo Wayne Dyer: “CUANDO CAMBIAS EL MODO EN QUE VES LAS COSAS, LAS COSAS QUE VES CAMBIAN TAMBIÉN.”

viernes, 3 de enero de 2020

En el aniversario 88 de Umberto Eco


Resultado de imagen para UMBERTO ECO imagenes

AL HOMBRE Y AL NOMBRE DE LA ROSA
Víctor Rey

Este 5 de enero cumpliría 88 años, pero hace cuatro años nos dejó el gran escritor Umberto Eco.  Vienen a mi mente varios recuerdos de mis tiempos de estudiante.   Primero las conversaciones en torno a su novela “El nombre de la rosa”.  Para ese tiempo estaba haciendo mi licenciatura en Ciencias Sociales en la lo que es hoy la Universidad Alberto Hurtado. Siempre en las clases su nombre era citado.  Eso despertó mi curiosidad por leer su primera novela, que no fue fácil en una primera lectura, pero que me apasiono el tema ubicado en plena edad media. El misterio y lo policiaco atrapan desde el primer momento y si se agrega todo lo que se aprende de esa época histórica, resulta una novela sin desperdicio.  El segundo recuerdo viene a mi mente cuando me encontraba estudiando Comunicación Social en la Universidad Católica de Lovaina.  En los cursos de semiología, comunicación intercultural y filmología, otra vez su nombre aparecía una y otra vez.  Aquí también se discutía la película alemana basada en su novela.  Recuerdo que nos reunimos un grupo de estudiantes en torno a unas cervezas para ver el film de 1986 y luego conversar sobre la película comparándola con la novela.
La novela comienza una hermosa mañana de finales de noviembre del año 1327 cuando Fray Guillermo de Baskerville, un monje franciscano y antiguo inquisidor, y su inseparable discípulo el novicio Adso de Melk, que es quien relata la historia, acuden a una abadía benedictina situada en el norte de la península italiana para intentar esclarecer la muerte del joven miniaturista Adelmo da Otranto. Durante su estancia en la abadía van desapareciendo misteriosamente más monjes, a quienes encuentran muertos al poco tiempo. Lentamente y gracias a la información aportada por algunos monjes, Guillermo va esclareciendo los hechos. El móvil de los crímenes parecen ser unos antiguos tratados sobre la licitud de la risa que se encuentran en la biblioteca del complejo, de la cual se dice que es la mayor del mundo cristiano. ¿Quién es el asesino? ¿Qué hicieron sus víctimas para morir asesinadas? Nadie lo sabe.
Tras múltiples ensayos y teorías, Umberto Eco publicó en Italia en el año 1980 su primera novela: “El nombre de la rosa”. Es una combinación de la crónica medieval y la novela policiaca con una reconstrucción sorprendente de la época, que no sólo se centra en la forma de vida de los monjes de una abadía benedictina, sino que también lo hace en la ideología y forma de pensar y sentir del siglo XIV. La teología y el misterio se funden en una sola novela, complementándose mutuamente y dando una sensación de realidad que pocas novelas consiguen producir. Aunque el manuscrito de Adso de Melk (sobre el cual el autor habla en el prólogo diciendo que fue su fuente de inspiración) sólo fuesen las invenciones de un monje, no me importaría porque para mí seguiría siendo una crónica tan verídica como las de los historiadores de aquel tiempo, que pone a mi alcance una visión clara de una época tan conflictiva como fue aquélla.
Tiene pasajes excepcionales, magníficos, y hay que reconocer que también tiene algunos que son un poco pesados. Ése en el que Guillermo y Adso consiguen entrar en la biblioteca es a mi juicio en mejor de toda la novela; describe con una exactitud sorprendente la situación de los libros y salas en ese laberinto según su tema y siguiendo el orden de colocación de las tierras conocidas hasta ese momento por el hombre según su posición en el globo.
Creo que es una de esas novelas de lectura obligada y que todo el mundo debería leer por lo menos una vez en la vida. También hay gente que dice es muy pesada y difícil de entender, pero a mí no me lo parece en absoluto y, es más, pienso que no hace falta tener grandes conocimientos históricos para leerla y que cualquiera puede hacerlo sin tener que pararse a pensar si es un libro adecuado o no a su edad. Tan sólo tiene que disfrutar de una trama apasionante y llena de intrigas y misterios que no hace más que sorprenderte en cada momento, incluso en el final, ya que el asesino es el menos sospechoso.
Y, en fin, como dice la última frase: Stat rosa prístina nomine, nomina nuda tenemos.