martes, 13 de agosto de 2019

En los 70 años de su visita a Chile


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ALBERT CAMUS, EL ABSURDO Y EL EXISTENCIALISMO

Víctor Rey


A mediados de los 70 yo vivía y estudiaba filosofía en Concepción, ciudad al sur de Chile y trataba de ponerme al día con los clásicos de la literatura.  Había leído a los latinoamericanos, Vargas Llosa, García Márquez, Sábato, Donoso, Cortázar y gracias a ellos descubrí a Jean Paul Sartre,  Kafka, Herman Hesse y Albert Camus.  Esas lecturas hicieron que viviera esos veinte años convertido en un fervoroso existencialista que venía saliendo del marxismo.  Pensaba que la vida era un absurdo y que la verdadera filosofía consistía en saber  que cinco minutos después de estar muerto no quedaría nada de mí.  Veía lo absurdo y el existencialismo por todas partes, en el cine, las canciones, las conversaciones, la pintura, etc.
He quedado sorprendido que estos libros que yo leí en mi época de universitario, mis hijos los leyeron en francés en su tiempo de estudiantes secundarios en la Alianza Francesa.  Creo que no tenían la angustia existencial que yo tenía ni tampoco lucharon con las contradicciones existenciales que me devoraban.
Me movía entre Sartre y Camus y de alguna manera quería optar por uno de ellos.  Sartre estaba prohibido en la universidad y de Camus se decía muy poco.  Con algunos compañeros intercambiamos información y uno que otro libro. Recuerdo que La Náusea de Sartre me pareció una buena novela, con esas escenas  en las que Ronquentín descubre  la alienación de su propio cuerpo; sin embargo los ensayos de Sartre me parecían pantanosos y no podía terminarlos.  Pero con Camus me parecía todo lo contrario.  No entendí en mi primera lectura El Extranjero, pero Mersault me conmovía y me sentía interpretado, y en Los Carnets había momentos de belleza aterradora.  Los mismo que La Peste, que casi terminé enfermo después de la última página.
Después leí  El Hombre Rebelde y El Mito de Sísifo, que se convirtieron en mis libros de cabecera.  Con ellos descubrí que había diferencias entre el existencialismo de Sartre y de Camus.  El de Sartre no ofrecía salidas; el de Camus era una suerte de “buen nihilismo”, es decir que el absurdo no debería llevar al suicidio, sino más bien a la rebeldía.  Había que vivir la contradicción de una vida destinada a la muerte, asumirse como un Sísifo feliz de llevar a la cima una y otra vez esa roca que inevitablemente volvería a rodar hacia abajo.
Camus había nacido en Argelia, el 7 de noviembre de 1913, en el seno de una familia pobre – el padre muerto cuando él tenía apenas un año, la madre muda-, y nunca hizo de esa marginalidad una bandera.  La pasión por el fútbol lo marca en su niñez, donde fue arquero del Club Racing, de donde dice que sus primeras lecciones de ética vienen de esos partidos de fútbol.   Pensó de verdad, que Argelia  podía tener un lugar dentro de Francia.
Camus encarnó un modelo de intelectual que ya casi no existe: el del hombre comprometido con las grandes cusas políticas y sociales de su tiempo.  Luchó contra el nazismo uniéndose a la resistencia y creando el periódico clandestino Combat.  Fue uno de los primeros en denunciar las atrocidades del estalinismo, allá en los principios de los 50, cuando muchos intelectuales de izquierda minimizaban las purgas y el gulag; ante aquellos que decían que la violencia  era necesaria para lograr la sociedad comunista sobre la tierra, Camus señaló que ninguna ideología podía justificar la muerte de un solo hombre.  Durante la Guerra Fría, esas palabras podían sonar ingenuas y románticas, pero el tiempo ha demostrado que había lucidez en ellas, honestidad moral de alguien que supo ver antes que otros que hay valores humanos más importantes que el triunfo de una ideología bajo la premisa maquiavélica de que el fin justifica los medios.
El anarquista Andre Proudhommeaux lo presentó en 1948 por primera vez en el movimiento libertario, en una reunión del Círculo de Estudiantes Anarquistas.  Camus escribió a partir de entonces para publicaciones anarquistas, siendo articulista de Libertaire, Le Revolutian Proletairenne y Solidaridad Obrera. Camus junto a los anarquistas, expresó su apoyo a la revuelta de 1953 en Alemania Oriental.  Estuvo apoyando a los anarquistas en 1956 primero a favor del levantamiento de los trabajadores en Poznan, Polonia y luego en la Revolución Húngara.
Camus murió el 4 de enero de 1960 en un accidente de automóvil.  Sus restos fueron enterrados en Lourmarin, pueblo del sur de Francia.
Hoy el contexto es otro. Pero el ejemplo de Camus sigue vigente y más vivo que nunca.  Hay que volver a Camus no con el deseo nostálgico de que los intelectuales recuperen un lugar privilegiado en la esfera pública, sino con el deseo de aprender de un escritor para quien no había divorcio entre las palabras y las cosas. Camus fue un intelectual comprometido con la Humanidad, es decir fue un gran humanista.

viernes, 9 de agosto de 2019

En un aniversario más de su independencia



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Ecuador, cuatro mundos desde la mitad del mundo

“Soy un ecuatoriano por opción, un quiteño por adopción y un latinoamericano por vocación” (VR)

Víctor Rey

He estado muchas veces en Ecuador por diversos motivos: por congresos, turismos, visitando amigos y familiares, por trabajo y viviendo.  Estoy hace un mes en Quito, la capital, conocida como “la carita de Dios”, a sus 2.700 metros de altura.  Declarado la primera ciudad en el mundo como Patrimonio Cultural de la Humanidad el 18 de septiembre de 1978.  Al recorrer sus calles, plazas, parques, restaurantes, teatros, cafés, museos, iglesias y universidades, compruebo una vez más sus adelantos y progresos, y por eso se percibe la gran cantidad de turistas que la vistan.  Es una maravilla el aire que se respira, el cariño de su gente, la pasión que ponen en sus conversaciones y la riqueza de su gastronomía y su vida cultural
Basta un solo paso para deslizarse desde el hemisferio norte al sur.  Ubicado en la mitad del mundo, Ecuador alberga la magnificencia de la naturaleza: la belleza de las costas pacíficas, la imponencia de los Andes, el patrimonio marino y terrestre de las islas Gálapagos y la rotunda y secreta Amazonía.  Todo esto forma un una acuarela de colores en su paisaje natural y humano.  Con sus 16 millones de habitantes el este país ´proclama al mundo: Ecuador ama la vida.
Los primeros habitantes siguieron cuidadosamente el curso de los astros. A los incas les subyugó este centro energético hasta el punto que lograron incorporarlo a su imperio. El francés Charles-Marie de la Condamine promovió, en 1736, un viaje científico a la América española para conocer cuán ancha era la Tierra en el Ecuador. Por su inigualable geografía, su diversidad cultural, su historia y gran biodiversidad en relación a su tamaño, el Ecuador es uno de los destinos turísticos más recomendados para quienes desean tener unas vacaciones placenteras y para nada monótonas.

Perpendicular sobre la línea del Ecuador cae el sol e impregna la sonrisa de los más de 16 millones de mestizos, indígenas, negros y blancos que habitan allí. En las grandes urbes los habitantes son hospitalarios y acogen a los visitantes; algunas comunidades indígenas en los Andes, así como muchos de los pobladores de la costa, ofrecen sus hogares para compartir familiarizarse con sus costumbres, hábitat y cosmovisión.

Tanto en la Amazonía como en las famosas Islas Galápagos, existen comunidades que pueden ser visitadas a través de varios proyectos de turismo comunitario que han sido desarrollados. A la par de disfrutar del olor de las flores y pasear por los aromas y sabores del cacao, café, banano y caña de azúcar de las plantaciones modernas. Luego de visitar Ecuador, guardará el recuerdo de haber conocido gente de la más amigable que se puede encontrar.

El país de los cuatro mundos

Ecuador cuenta con una buena infraestructura vial. Se puede viajar en auto, van o bus de una manera relativamente fácil y rápida. Es posible visitar de una vez varias regiones y diversos ecosistemas del planeta. En tan solo treinta minutos de vuelo, partiendo desde Quito, se puede descender a la selva amazónica. En igual tiempo, desde el mismo punto de partida, se llega a las blancas arenas de la costa. Desde allí, en menos de noventa minutos en avión, es posible arribar al paraíso viviente de Galápagos, las islas encantadas y, viajando por tierra, solamente en Ecuador es literalmente posible desayunar en una población de la exuberante Amazonía, almorzar a los pies de uno de los volcanes de los Andes y cenar en una de las ciudades del Pacífico durante un mismo día atravesando paisajes cambiantes y culturas diversas. En apenas dos o tres semanas, se puede conocer los cuatro mundos que conviven en un mismo país donde todo está cerca.
La costa del Pacífico, donde las playas verdes se encuentran con el mar

De norte a sur, bellas playas se muestran en el Pacífico ecuatoriano. Junto a puertos, poblaciones pesqueras y ciudades modernas, bosques protegidos crecen frondosos con sus húmedas y gigantescas raíces terracotas. Los manglares más altos del mundo (64 metros) se encuentran en el bosque de Majagual en la Reserva Ecológica Cayapas-Mataje. En el Parque Nacional Machalilla, el mar, las playas vírgenes y las florestas se enlazan con la historia de culturas precolombinas y pre-incaicas. Las aguas alrededor de la Isla de la Plata son un paraíso de peces multicolores y la fauna de las islas se asemeja a la que se encuentra en las Islas Galápagos.

Desde Puerto López, se avistan ballenas jorobadas que llegan cada año desde la Antártida para aparearse entre junio y octubre. El mayor refugio de aves marinas del Ecuador está en la Isla Santa Clara, al sur de la Costa.

Los Andes, la imponente travesía de los volcanes

En la mítica cordillera de los Andes, se elevan volcanes de más de cinco mil metros de altura con nieves perpetuas y glaciares de hielos milenarios.

El volcán activo más alto del mundo, el Cotopaxi (5.897 msnm), es el marco perfecto de encantadores poblados y fértiles valles. El Chimborazo (6.310 msnm) cuenta con cinco cumbres que se erigen sobre flancos de rocas y un extenso páramo andino. El Cayambe (5.790 msnm) es el único nevado del planeta ubicado en latitud 0º. Los Ilinizas Norte (5.116 msnm) y Sur (5.263 msnm) son considerados por la cosmovisión indígena como una pareja, cerro varón y cerro hembra. El impactante Antisana (5.704 msnm) presenta dos conos unidos por una ensillada poco profunda. A lo largo de la cordillera, se encuentran sorprendentes páramos, lagos, ríos, cascadas, aguas termales, bosques de neblina, valles, mercados indígenas y pintorescos pueblos, históricas ciudades coloniales y modernas.

Galápagos, la naturaleza en su estado de pureza

Galápagos es uno de los parques nacionales más importantes de la Tierra. Cuenta con trece islas principales, seis islas menores y decenas de islotes de origen volcánico. Este archipiélago protegido en el 97% de su territorio y ubicado a casi mil kilómetros de la costa ecuatoriana, se caracteriza por sus playas de arena blanca, bosques de cactus, reservas de tortugas gigantes y coloridas aves como piqueros patas azules, patas rojas, o enmascarados, flamingos y pingüinos.

Las islas son un laboratorio viviente de especies de animales que no existen en otro lugar del planeta. También se observan pinzones, fragatas, albatros y pelícanos. Charles Darwin ya lo dijo en el siglo XIX: El archipiélago es único.

En la Isla Santa Cruz, la Estación Científica Charles Darwin realiza la tarea de preservación desde hace varias décadas. Allí se encuentran las longevas tortugas gigantes llamadas Galápagos que viven un promedio de 150 años. Tanto la reserva marina como el archipiélago fueron declarados por la UNESCO “Patrimonio Natural de la Humanidad”. Este lugar constituye uno de los siete sitios más importantes del planeta para practicar buceo de superficie y de profundidad.

Amazonía, donde se oye la voz rotunda de la selva

Desde la exuberante e intensa vegetación de la Amazonía se descubren volcanes como el Sangay y El Altar, con sus numerosas y afiladas cumbres. Reservas y Parques Nacionales son el hogar de cientos de especies de aves y peces. También conviven tapires, anacondas, boas constrictoras, tortugas, lagartos, jaguares, venados, armadillos, osos, monos, roedores gigantes e infinidad de aves. Ecuador alberga la mayor diversidad de animales y plantas por kilómetro cuadrado del mundo con parques nacionales declarados como reserva de la biosfera por la UNESCO. La selva, a través de sus vertientes de aguas termales y de sus plantas medicinales, ha servido de “farmacia natural” durante centurias para las comunidades indígenas que la habitan. El 10% de las especies de plantas de la tierra se encuentran en este pequeño país. Las comunidades indígenas en la selva ecuatoriana todavía poseen y practican sus creencias, tradiciones y costumbres sociales ancestrales.



La geografía de Ecuador es tan rica y variada como su gente, su historia y su cultura. Alguien ha dicho por ahí que uno no es de donde nace sino de donde quiere morir.  Yo digo que uno no es de donde nace sino de donde quiere vivir.  Y Ecuador es una buena opción.

lunes, 5 de agosto de 2019

Cien años de la Universidad de Concepción


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CIEN AÑOS DE LA UNIVERSIDAD DE CONCEPCION: POR EL DESARROLLO LIBRE DEL ESPIRITU

Víctor Rey

En los primeros días del mes de marzo del año 1973 me bajé del tren en el cual viajé toda la noche desde Santiago para comenzar a estudiar filosofía en la Universidad de Concepción.  Recuerdo que con otros estudiantes caminamos por la calles de esta ciudad admirando la belleza de esta urbe teniendo como objetivo arribar a la Ciudad Universitaria donde se encontraban las diversas facultades de este plantel.  A muchos de los que veníamos a comenzar estudios universitarios en esos años de convulsiones sociales y políticas nos animaba en esos procesos que lamentablemente desembocaron en el Golpe de Estado contra el gobierno del Presidente Salvador Allende liderado por el General Augusto Pinochet. En los años sesenta en ese centro de estudios había nacido el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) entre los estudiantes y luego se difundió por todo el país. Por supuesto nosotros veníamos con el interés de involucrarnos en ese movimiento romántico.  Lamentablemente esa mañana del 11 de septiembre de 1973, uno de los primeros lugares que los militares ocuparon, apresaron, torturaron y luego mataron fue a los estudiantes y profesores de la Universidad de Concepción, símbolo de libertad, justicia y pensamiento libre.

Este 14 de mayo del 2019 la Universidad de Concepción cumplió cien años.  Nacida en el corazón de la ciudad se inserta en el curso de la tradición que remonta al origen mismo de la Universidad como institución, y se ha revelado siempre como un centro incomparable de creatividad y de irradiación del saber para el bien de la humanidad. En 1919 se transformó en la tercera universidad de Chile y la primera de provincia, cuya meta era ser la primera universidad laica del país, libre de discriminaciones por credos religiosos e ideologías políticas.  Este fue el espíritu de los fundadores entre ellos su primer rector el educador y abogado  Enrique Molina Garmendia.  La Universidad tuvo un rol importante en el movimiento de reforma de las universidades chilenas que aconteció a fines de la década del 60 del sigloXX.  Fue la primera universidad chilena que aprobó la Reforma Universitaria en aquel período (1968), entregando una mayor participación a los estudiantes en la gestación universitaria.  La universidad cuenta con 60.000 alumnos titulados.  Imparte clases a 25.700 alumnos.  Es una de las cuatro universidades chilenas que figuran en el Academic Ranking of World Universities, en el lugar tercero.  Su campus de Concepción fue declarado Patrimonio Nacional en 2016.

Hoy que asistimos a una crisis de las instituciones entre las cuales están las universidades en particular y la educación en general, rescatar la identidad y la misión de la universidad es clave. La Universidad debe estar casa vez más atenta a la culturas del mundo de hoy, así como a las diversas tradiciones culturales existentes dentro del país, con el fin de promover un constante y provechoso diálogo entre el pensamiento y la sociedad actual.  Entre los criterios que determinan el valor de una cultura, están en primer lugar, el significado de la persona humana, su libertad, su dignidad, su sentido de la responsabilidad y su apertura a la trascendencia .

Las universidades deben esforzarse en discernir y evaluar bien tanto las aspiraciones  como las contradicciones de la cultura moderna y post moderna, para hacerla más apta para el desarrollo integral de las personas y de los pueblos.  Se requieren profundizar, con estudios apropiados, el impacto de la tecnología moderna y especialmente de los medios de comunicación social sobre las personas, las familias, las instituciones y el conjunto de la cultura moderna.  Se debe defender la identidad de las culturas tradicionales, ayudándolas a incorporar los valores modernos sin sacrificar el propio patrimonio, que es una riqueza para toda la familia humana.  Las universidades, situadas en ambientes culturales  tradicionales, tratarán cuidadosamente de armonizar las culturas locales con la contribución positiva de las culturas modernas.

En este centenario de mi Alma Mater, me encuentro en Chile en la ciudad de Concepción.  Han venido a mi mente recuerdos de mis tiempos de universitario donde quería cambiar el mundo.  La realidad mundial y particular de Chile nos han mostrado otra realidad diferente.  En realidad el mundo cambió quizás no como lo habíamos imaginado.  A nostros nos corresponde interpretar esta nueva realidad.  Doy gracias a la Universidad de Concepción que me ayudó y me enseño a pensar, analizar, reflexionar y comprometerme con las causas de la libertad, la justicia, la democracia, los derechos humanos  y la paz estén donde estén y sin importar el signo ideológico o religioso de donde venga.  El lema de la universidad lo he encarnado desde ese tiempo: "Por el desarrollo libre del espíritu, universitarios arriba de pie."