domingo, 13 de enero de 2019

En el aniversario 90 de su nacimiento



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MARTIN LUTHER KING Y LA DESOBEDIENCIA CIVIL COMO MEDIO DE ACCIÓN POLÍTICA
Víctor Rey
Ya han pasado cinco décadas desde el asesinato de este del pastor bautista Martín Luther King.  Su vida y su muerte siguen siendo un ejemplo de participación social y política desde la perspectiva cristiana.  La vida de este profeta contemporáneo es el mejor ejemplo de participación política.
Lo que más se destaca es su acción en relación a la desobediencia civil.  Esta característica es su ejecución de forma consciente, pública pacífica y no violenta, manteniendo una actitud de protesta contra la autoridad con el fin de rectificar los errores que ésta haya cometido, a juicio de quienes protestan.
El ensayista norteamericano Henry David Thoreau, quien influyó en Martin Luther King, León, Tolstoy, Ghandi describió estos principios en su obra Desobediencia Civil (1849).   Thoreau era considerado como una persona excéntrica, de ácidas reflexiones e ingenio inagotable: Elaboró su reflexión a partir de su rechazo a pagar un impuesto del gobierno de la época destinado a financiar la guerra de Texas contra México.  Decisión por la cual fue encarcelado y de donde sólo salió cuando sus amigos pagaron la fianza en el verano de 1846.  Las ideas e intenciones de Thoreau iban más allá del egoísmo individualista (es decir, no era sólo por no querer pagar ese impuesto), sino que cuestionaba la conformidad del gobierno para cobrar impuestos que financiaban una guerra que él consideraba injusta, máxime cuando ese mismo gobierno avalaba la esclavitud.
Thoreau creó un cierto tipo de resistencia no violenta pero contumaz, ni mucho menos pasiva, que tenía mucho de renuncia. Suya es la afirmación de que “Bajo un gobierno que encarcela a alguien injustamente, el lugar que debe ocupar el justo es también la prisión” (Thoreau, 1849). En fin, Thoreau es considerado hoy como uno de los padres de la desobediencia civil. Sin embargo, no es precisamente innovador cuando reconoce que el gobierno puede estar equivocado y que es legítimo por parte del pueblo rebelarse: El gobierno por sí mismo, que no es más que el medio elegido por el pueblo para ejecutar su voluntad, es igualmente susceptible de originar abusos y perjuicios antes de que el pueblo pueda intervenir
El término de desobediencia civil fue popularizado por el famoso ensayo de Thoreau; sin embargo, el concepto es el resultado de diferentes interpretaciones en la historia del pensamiento y de la acción del hombre. Durante el marco histórico de la humanidad se presentan tres desobedientes ilustres. Estos son Henry David Thoreau en Estados Unidos; Mahatma Gandhi en India y Nelson Mandela en Sudáfrica. Los tres tenían en común el fin de articular sus discursos y asumirlos como ejemplos de participación política y como movimientos de cambio social, tanto en sociedades no demócratas e incluso demócratas, como en sociedades democráticas mas no consideradas legítimas.
Mahatma Gandhi usó esta estrategia en la India siendo ésta todavía una colonia del Imperio Británico, con el objetivo de lograr la independencia de forma no violenta. Gandhi llamó a boicotear al gobierno colonial inglés, mediante huelgas, movilizaciones y violando la autoridad impuesta, con el objetivo de mostrar que de manera pacífica obtendrían mejores resultados que con la violencia, en donde la superioridad de los ingleses aplastaba cualquier lucha armada. Gandhi se destaca en la historia de las campañas masivas. El primer movimiento de masas auténtico de la desobediencia civil, dirigido por Gandhi, fue la marcha al Transvaal en noviembre del 1913, para protestar contra leyes discriminatorias. Algunas de estas leyes eran, por ejemplo, el impuesto anual a todos los indios que permanecían en Sudáfrica después de finalizado el contrato de trabajo que les había llevado allí, así como la ley que invalidaba todos los matrimonios no cristianos.
Otro antecedente significativo lo ofrece el movimiento sufragista. En 1913 más de mil mujeres habían pasado por las cárceles inglesas acusadas de cometer actos ilegales, públicos y no violentos en el marco de la lucha por el sufragio femenino. Cientos de ellas realizaron huelgas de hambre. El Gobierno británico respondió con la alimentación forzosa, y con leyes que permitían el cumplimiento escalonado de las penas.
“El objetivo es crear una situación de crisis generalizada que abra inevitablemente la puerta a las negociaciones”.  Así pudo resumir Martin Luther King su testamento de acción sociopolítica: encarar pacíficamente un contexto en el cual, a pesar delos elementos en contra, la movilización pueda desestabilizar el panorama hasta llegar al punto de ebullición, pero sin permitirle estallar gracias al liderazgo y a las convicciones compartidas.  Esta era una de las diferencias principales entre la no-violencia abogada por King y la violencia proactiva de su contemporáneo Malcolm X.  mientras que el último no dudaba en acudir a la defensa propia para lograr sus cometidos, King, pastor bautista y fundador de la Southern Christian Leadership Conference, llevó los principios de Gandhi de no-cooperación hasta cada rincón del sur estadounidense.  Las batallas de King comenzaron contra la segregación racial en autobuses, escuelas e instituciones públicas.  Cuando Rosa Parks se negó a cederle su puesto a un blanco, como indicaba la ley, en diciembre de 1955, King organizó un boicot al sistema de autobuses de la ciudad de Montgomery que duró más de un año y que terminó en el veredicto de la Corte Suprema de eliminar la separación racial en los buses públicos. 
Fue el primer éxito notable de King, quien continuó ejerciendo estrategias no violentas en Albany, Birmingham, Chicago y Washington.  Su modus operandi consistía en organizar a los afroamericanos en forma regional en huelgas o paros civiles que presionaran a las autoridades locales que debían responder a las solicitudes hechas por King y la comunidad negra.  Fue el primer éxito notable de King, quien continuó ejerciendo estrategias no-violentas en Albany, Birmingham, Chicago y Washington.
El éxito de esta estrategia fue diverso: mientras que el paro comercial y los arrestos masivos en Birmingham llamaron la atención del presidente Kennedy y eliminaron toda prohibición segregacionista en el pueblo, sus esfuerzos tras un año de movilización civil en Albany fueron un fracaso.  Sin embargo, la reputación de King subió considerablemente y fue establecido como el rostro del movimiento por los derechos civiles.
Múltiples grupos radicales como el Ku Klu Klan atentaron contra la vida de martin Luther King y de los manifestantes en muchas manifestaciones a favor de los Derchos Civiles, lo cual elevó a nivel nacional el perfil de King y su apuesta pacífica.  La cúspide mediática vendría el 28 de agosto de 1963, con la marcha hacia Washington que reunió a más de 250.000 personas frente al Capitolio, donde King emitió su más recordado discurso.  “I have a Dream”.  El año siguiente el movimiento recolectó recompensas aún mayores, con la firma del Acta de los Derechos Civiles por el presidente Johnson y la entrega del Premio Nobel de la Paz a Martin Luther King.
En el agitado clima de los años sesenta, Martin Luther King continuó luchando por una vida más justa y fraternal para los afroamericanos y los desvalidos en general, ampliando su discurso a los pobres de América y combatiendo a la impopular guerra de Vietnam.  En una década plagada de mártires estadounidenses, el asesinato de King a manos de James Earl Ray, un segregacionista blanco, clausuró una etapa – probablemente la más importante – en la histórica campaña afroamericana por la libertad y la calidad de vida.
La desobediencia civil sigue siendo la clave de la acción política de los cristianos que quieren involucrarse en esta área de la misión y para las iglesias que quieren asumir su rol profético en la sociedad.  Algo anda mal cuando los gobiernos de turno aplauden y se sienten complacidos con las iglesias. En este tiempo de acomodos políticos y búsqueda de privilegios de líderes cristianos el ejemplo de Martín Luther King está más vigente que nunca.

sábado, 5 de enero de 2019

¿Somos libres?

María López Vigil


No somos libres para elegir quiénes nos engendran, de quiénes nacemos, quiénes serán nuestro padre y nuestra madre, nuestros hermanos y hermanas, qué genes nos serán transmitidos en esa recombinación con que el puro azar nos marcará desde el rostro hasta el alma. No somos libres para seleccionar lo mucho que heredaremos en la ruleta de la vida. Pero sí somos libres para decidir qué haremos, qué personalidad nos construiremos con ese engranaje único e irrepetible de genes, con sus ventajas y desventajas, con sus potencialidades, posibilidades y limitaciones.
No somos libres para elegir el sexo con el que nacemos: niñas o niños, masculinos o femeninas, con una o con otra orientación sexual.Pero sí somos libres para aprender y para decidir vivir y disfrutar nuestra sexualidad siempre como expresión de amor y comunicación, nunca como expresión de poder y de violencia.
No somos libres para escoger el color de nuestra piel. Pero sí somos libres para no menospreciar ni envidiar a nadie que no tenga nuestro color. También lo somos para respetar, valorar y celebrar los colores de todas las pieles.
No somos libres para elegir la lengua en la que aprendemos a hablar, las palabras y los matices con que pondremos nombre a las cosas.Pero sí somos libres para elegir qué palabras hablaremos en esa lengua, a quiénes las diremos y para qué las pronunciaremos. Hominizados y humanizados por el lenguaje, con el poder de la palabra podremos oprimir o liberar, enseñar o entontecer, podremos dañar o sanar, crear y cambiar o repetir y repetir. Podremos embellecer el mundo o afearlo. También podremos aprender otras lenguas y en sus otras palabras descubrir los muchos otros acentos con que otras gentes le dan nombre a las cosas del mundo.
No somos libres para elegir la religión en la que seremos educados. Porque todas las religiones son expresiones del país, la cultura, el pueblo o la familia en donde nacemos. Todas, caminos distintos para buscar la Realidad Última. Todas con atajos equivocados y con recodos de hermosos paisajes. Pero sí somos libres para aceptar o rechazar las creencias, los dogmas, las prácticas, los ritos, los mediadores, las autoridades de la religión aprendida. También lo somos para revisar todas esas tradiciones, para re-pensarlas y decidir si nos nutren, si nos dan sentido, alegría y libertad. O por el contrario, si son barrotes de una prisión ideológica en donde abundan culpas, miedos y represiones, una cárcel de la que somos libres para escapar.
No somos libres para elegir nacer en pobreza o en riqueza, con la vida asegurada o con la vida carenciada. Pero sí somos libres para elegir si compartimos o no lo que tenemos, si nos arriesgamos o no a luchar por hacer menos desigual el mundo en que nos tocó vivir, si vivimos contemplando las injusticias del mundo o contribuimos a transformarlas.
No somos libres para elegir el país donde nacemos. Pero sí somos libres para elegir otro país donde vivir, donde trabajar, donde luchar, hasta donde morir. Y en ese país de adopción también somos libres para contribuir a que vivan con dignidad quienes llegaron hasta ese mismo puerto no libres, sino forzados por el desempleo, el hambre, la guerra o la violencia.
No somos libres para dejar de sentir temor, miedo, hasta pánico, uno de los dos mecanismos que la sabia ley de la evolución dejó inscrito más arraigadamente en nuestra psique para garantizar nuestra sobrevivencia. Pero sí somos libres para enseñorearnos del miedo, para confesarlo cuando lo sentimos sin avergonzarnos y para acompañar los miedos de nuestros hermanos y hermanas hasta que logren superarlos.
No somos libres para elegir la época en la que nos toca vivir, ni para determinar cómo seremos recordados. Pero sí somos libres para luchar por la justicia en el tiempo de nuestros años, con sus incertidumbres, sus desafíos y sus esperanzas. Sí somos libres para poner en juego en esa lucha todo el corazón que tenemos. Más allá de nuestro tiempo, nos recordarán por el fuego que pusimos en esa lucha.

María López Vigil
Managua, Nicaragua

martes, 1 de enero de 2019

Consejos para Cristo al comenzar al año

                                                           Resultado de imagen para imagenes del nuevo año


1

Yo sé que tú conoces esta angustia
que llevo en los costados.
Estas ansias de ser lo que no he sido
que me queman los labios.
Hemos paseado juntos, muchas veces.
Mirándonos las manos.
Y te he encontrado siempre como amigo.
Por esto te he invitado
a caminar con paso distraído
alrededor de la ciudad y el llanto.

2

Una vez me contaste tu milagro
hecho en las Bodas de Caná. ¿Recuerdas?
Dijiste que te había causado mucha
emoción por haber sido la primera
vez que hacías cosas grandes.
Melo contaste guiñándome los ojos,
como si yo no lo supiera.
Se te volvió el semblante ancho y alegre
y la cara de fiesta...

Nosotros dos hemos hablado mucho,
en horas de esperanza y de miseria.

No creo que te avergüences
de esta amistad sincera
y de haberme contado algunas cosas
con el ruego que a nadie lo dijera.

3

Ya que somos amigos (en secreto,
para nosotros dos), dime: ¿Qué piensas
hacer en este año
que comienza?
Muchos sueñan temblando,
porque esperan
la súbita caída sobre el mundo
de un vendaval de guerra.
Yo sé que habrá sollozo,
soledad y miseria
y esquinas inundadas por el chisme.
Y hasta es posible que, las malas lenguas,
sin nos ven conversando tan a solas,
digan que tramamos alguna contienda.

4

Siempre he deseado que me digas Cristo,
qué piensas preparar para el futuro

¿Piensas dejar que sigan desangrándose
los hombres por el banquillo sucio
de una Presidencia?. Ya es hora
de cortar con machete estas tristezas!.

Debieras ordenar
que haya más siembra
de esperanza y amor,
y menos guerra
y crimen en el mundo.

Yo – el menos - ya estoy bien cansado
De oír que llaman héroe al que mata
Cien hombres defendiendo a un tirano
Que se mama los pechos de la patria.

5

Muchos niños se caen en el pozo
del hambre y de la muerte, noche a noche.
Muchos hombres fallecen en aceras
olorosas a alcohol, negros y pobres.
Muchas mujeres compran pan y carne
con el sexo blenorrágico y deforme.
Los más fuertes hornean capitales
quemándoles los dedos a los pobres.
Unos rezan a Dios pidiendo llanto,
dolor y crimen para los enemigos.
Otros vienen con panes en la boca
y en las manos venenos y cuchillos.
A mí, personalmente, me parece
que deben acabarse estos suplicios.

6

Pero en fin, tú conoces
más que yo estas cosas.

Has vivido casi 2000 años,
que son bastantes para una persona.

Yo apenas tengo un poco más de 20
y ya me siento con las manos rotas.

No porque haya sufrido demasiado:
sino porque me duele lo que otras
gentes padecen en el mundo entero,
donde sufren igual que fieras locas.

¿Qué te parece, Cristo, si arrancamos
este volcán de plantas venenosas?.

7

Yo casi estoy seguro que los hombres
desean ser buenos.
Claro que no lo pueden por sí solos:
Necesitan maestro
¿Por qué no nos ayudas un poquito?
Ya ves que en esta tierra hay mucho cieno
que limpiar.
Yo a veces pienso
que Dios la hizo con las manos sucias.
Sería bueno
que vinieras, allá de cuando en cuando,
a pasar por lo menos
los fines de semana
en estos pueblos.

8

Perdona si te doy estos consejos:
Sabes que lo hago en calidad de amigo.
Yo no quisiera que las gentes hablen
mal de ti, Cristo.
Por eso te propongo que en este año,
aún recién nacido,
vengas a visitarnos con frecuencia
y nos ayudes a buscar caminos.
Podrías darles lecciones a los curas,
recordarles lo que es el Cristianismo,
cambiarles el cerebro a algunos tipos:
A los políticos
y a algunos dictadores
presumidos.
Podrías darles consejos a los padres
y a los hijos.
También podrías traer algunos panes
para los mendigos.
En fin ya tendrás tiempo de ir pensando
todo lo que hay que hacer en estos sitios.

9

¿Te marchas ya? Perfectamente, Cristo.
Ya tendremos un rato para hablarnos.
Yo siempre te he querido como amigo.
Por ahora, permíteme decirte
que ha sido un gran placer charlar contigo.
Espero que de vez en cuando vengas.
Hay mucho por decir que no hemos dicho.
Y ojalá que pienses mucho, hasta los huesos,
todo esto que hoy te puse en los oídos.


Jorge Debravo.
Milagro Abierto
Turrialba 1960