martes, 10 de mayo de 2016

Utiliza un lenguaje positivo y vivirás más y mejor

Emplear un lenguaje positivo nos puede ayudar a mejorar la comunicación, nuestras estrategias vitales y las relaciones con uno mismo y los demás. Pero, además, un lenguaje positivo supone “mejor salud y más años de vida”, afirma el filósofo Luis Castellanos, investigador en el campo de la neurociencia cognitiva
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Imagen cedida por Luis Castellanos, autor de Imagen cedida por Luis Castellanos, autor de "La ciencia del lenguaje positivo".
Entrenar el lenguaje para encontrar las palabras más acertadas que transformen tu vida en salud y longevidad es el desafío del libro “La ciencia del lenguaje positivo” (Editorial Paidós) de Luis Castellanos que, además de explicar cómo nos cambian las palabras que elegimos, nos propone un plan para aumentar nuestro lenguaje positivo.
Castellanos, a través del “El Jardín de Junio”, centro impulsor de investigaciones en el campo de la neurociencia cognitiva, ha formado en lenguaje positivo a colectivos de deportistas, del mundo de la empresa o incluso de la salud.
Y es que las palabras positivas tienen una repercusión directa en el funcionamiento del cerebro. Así lo constató una investigación de este centro, publicada en “Plos one”, que a través de encefalogramas comprobó que el cien por cien de las palabras positivas pronunciadas por un ordenador activaban el tiempo de reacción del cerebro frente a otras negativas o neutras.
“El lenguaje positivo tiene facilidad para transformar el cerebro humano con una alta activación”, indica el investigador.
Alegre, feliz, enérgico, animado, activo, ilusionado, orgulloso o reír, son algunos ejemplos de palabras con carga positiva de alta activación frente a otras negativas de alta activación comomiedo, alertado, asustado, asco, desprecio, envidia, vergüenza, enfado o preocupado.
El filósofo e investigador Luis Castellanos, autor del libro "La ciencia del lenguaje positivo". Foto cedida por Editorial Paidós.
El filósofo e investigador Luis Castellanos, autor del libro “La ciencia del lenguaje positivo”. Foto cedida por el autor.

El lenguaje, el camino

Y es que el lenguaje nos determina la manera de abordar la vida y lleva implícito un tipo de acción o de inacción “porque nos lleva a la elección de las palabras. No por intuición, sino por pura elección. El lenguaje es crear, no copiar”, apunta Castellanos.
Escoger bien las palabras también nos puede ayudar a enfrentarnos a nuestros miedos y a motivarnos y animarnos a nosotros mismos, al igual que pronunciamos palabras de aliento para los demás. “Podemos ser capaces de identificar palabras que a cada uno nos da esa alta activación. Mis palabras son únicas”, indica el filósofo.
En lado oscuro se encuentra el lenguaje dañino, ofensivo, la verbalización de la ira. O incluso el silencio, “una variante silenciosa de la ira, el resentimiento”.
Es un lenguaje que “tira por la borda las relaciones con la otra persona”, explica el filósofo. “Una palabra negativa -añade- tiene que estar contrarrestada con cinco positivas si queremos volver a construir algo en una relación”.

Inteligencia lingüística, inteligencia emocional

Todas las palabras, positivas o negativas, están cargadas emocionalmente por eso el lenguaje forma parte de la inteligencia emocional, aquella que nos permite gestionar nuestras emociones y las de los demás.
“En la inteligencia emocional lo primero es tomar conciencia de las emociones y con el lenguaje tomamos conciencia de nuestras propias palabras. Identificar, abrir esa palabra y habitarla si es positiva y evitarla si es negativa. Igual que regulas las emociones, regula tu lenguaje”, manifiesta Luis Castellanos.
“El lenguaje nos permite gestionar nuestra propia inteligencia lingüística y emocional. Tenemos un lenguaje interior (el que nos hace ser quien somos) y otro exterior (como queremos que nos vean los demás) pero no engañamos mucho aunque creamos que sí”, añade.

Los políticos o los médicos…¿Emplean el lenguaje positivo?

Foto: Editorial Paidós
Foto: Editorial Paidós
Ciertamente no. Y eso lo vivimos todos y cada uno de nosotros en un hospital o frente al televisor escuchando a cualquier dirigente político.
Por eso, Luis Castellanos defiende la idea de que el lenguaje positivo es un sistema de protección propio y de los demás en cuanto a energía, sueños, tiempo, futuro, vida y felicidad. Algo que parecen no poner en práctica nuestros políticos.
“A la clase política le falta grandeza y empatíatemporal. Emplean un lenguaje neutro no habitado, que no lo han abierto. Hablan para convencer, para llevarse los votos pero no para empatizar con las personas y protegerlas en la situación en la que se encuentran”, opina el filósofo.
También el profesional sanitario en contacto directo con el paciente debe mejorar su lenguaje para convertirlo en positivo. “Se mejora la calidad de vida de las personas simplemente hablándoles y los médicos tienen que aprender a hablar porque la palabra es salud y activa y protege la energía de las personas”.
“En el hospital necesitamos energía, sistemas de recuperación y por tanto palabras que den energía. La palabra cambia la biología del cerebro y por tanto la biología de tu comportamiento y del comportamiento de tu propio cuerpo. Por tanto, no hay quitarle los sueños a las personas, hay que potenciarles”, indica el experto.

Ejercicios para comprobar tu lenguaje

El libro “La ciencia del lenguaje positivo” propone un plan para aumentar nuestras palabras positivas en tres etapas:
  • Tomar conciencia de nuestro lenguaje actual
  • Regular nuestro lenguaje mediante el entrenamiento
  • Consolidar el hábito de expresarnos en positivo
Pero también se ofrecen diferentes ejercicios para que el lector se analice a sí mismo. Uno de ellos es descubrir cuáles son las palabras de ánimo que funcionan en cada uno. Para eso hay que escribir una lista de 15 palabras motivadoras de nuestro lenguaje cotidiano y decirlas en voz alta y escribirlas cuando necesitemos alentarnos. Se producirá un cambio en nuestro estado de ánimo, asegura.
Otro consejo que nos brinda Luis Castellanos es utilizar la palabra “afortunadamente” cada vez que nos topemos con un contratiempo en nuestra vida. Con el lenguaje adecuado siempre encontraremos el lado positivo de la vida.

lunes, 9 de mayo de 2016

A 48 años del mayo francés: La imaginación sigue luchando para llegar al poder


Víctor Rey

Este acontecimiento histórico controversial de alguna manera no quiere morir.  Siempre que hay un aniversario se organizan mesas redondas, películas, foros, muestras fotográficas, etc.  Lo curios es que gente que no estuvo de acuerdo con este movimiento en esos años hoy lo reivindica como un hecho histórico y cultural del cual se pueden sacar muchas lecciones.   En Chile a raíz del movimiento estudiantil que sigue adelante, muchas veces se hizo esta comparación.
Hace poco participé en una muestra de cine francés en la Alianza Francesa y conversé con una argentina que vivió estos hechos en su época de estudiante en París.  Fue interesante el diálogo y su visión de ese evento que ahora comparto.
Me dijo lo siguiente: “Esos días rabiosos, de furia, de protestas y barricadas, de sueños que quedaron en el desván de la historia. Año de efervescencia revolucionaria, en el ’68 por primera vez los jóvenes asumían, en diversas ciudades del mundo, el papel de sujetos de cambio social que cuestionaban formas cristalizadas del autoritarismo en todos los ámbitos: el familiar, social y político. La ola de desconfianza estaba dirigida contra el capitalismo, la sociedad de consumo, la democracia burguesa y, claro, también contra Estados Unidos y la guerra de Vietnam. Casi todas las manifestaciones comenzaron en las universidades. La chispa se encendió en París, en Nanterre, el 20 de marzo, cuando los estudiantes se movilizaron contra la prohibición de que los hombres entraran en los dormitorios de las mujeres. El movimiento creció y se expandió poco a poco, el efecto contagio llegó a la Sorbona y a las calles del Barrio Latino, que pronto se transformó en un campo de batalla entre manifestantes y policías. Los trabajadores se aliaron y una huelga general sorpresa desembocó en la gran manifestación del 13 de mayo. Sintetizar esos sucesos, que lanzaron a más de diez millones de franceses a las calles, y que llevaron a De Gaulle a disolver la Asamblea Nacional y a anticipar las elecciones parlamentarias, no parece tan útil como preguntarse sobre la herencia que dejó este acontecimiento cuya significación y trascendencia sigue siendo imprecisas”.
Me aclaró: “Si estás hablando de alguien que tuvo 20 años, el problema es que confunde las impresiones de la edad con el evento, pero lo que se presta a mayor confusión es que para no hablar de Mayo del ’68, hablamos de Daniel Cohn Bendit (uno de los líderes universitarios)”.  “Heredamos los problemas para encauzar las protestas. Un ejemplo es que en las manifestaciones contra la guerra de Irak, hubo un millón de personas en Londres, un millón en Berlín, en Francfurt, Amsterdam, Madrid, Barcelona y París, y esas docenas de millones de personas volvieron a sus casas al día siguiente sin ninguna posibilidad de organización y de darle coherencia a lo que querían ver realizado: la paz”.
Prosiguió: “El problema es que nos interesamos en mayo del ’68 cada diez años. Y como nos interesamos en circunstancias conmemorativas, el enfoque siempre se centra en el corto plazo, pero para mí es imposible pensar los sentidos en el corto plazo. Lo que me parece más complejo es que mayo del ’68 no para de producir efectos y cada uno de esos efectos transforma los sentidos.” Entre esos efectos subraya, “en junio del ’68 tuvimos el sentimiento de que el principal efecto fue beneficiar al régimen de De Gaulle”. Un año después, en 1969, “sentíamos que mayo del ’68 terminó con el gaullismo”. En este racconto, la historiadora recuerda que con la modernización llevada a cabo por el presidente Valéry Giscard d’Estaing a través de una serie de leyes sociales, la mayoría de edad legal pasó de los 21 a los 18 años; también destaca la legalización del aborto, propuesta por Simone Veil. “Se puede sostener que mayo del ‘68 fue el principio de una serie de revoluciones culturales importantes. Pero en el décimo aniversario, Regis Debray dijo que fue una trampa de la historia porque creó las condiciones favorables para el liberalismo, y desde entonces es totalmente imposible dar una respuesta única a la cuestión de la herencia”, señala la amiga argentina.
El presidente francés Nicolas Sarkozy, durante su campaña presidencial, utilizó al Mayo Francés de chivo expiatorio cuando afirmó que ese acontecimiento fue el responsable de todos los males que atraviesan la sociedad francesa. “Mayo del ’68 nos impuso el relativismo moral e intelectual. Los herederos impusieron la idea de que todo vale, de que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, entre lo verdadero y lo falso, entre lo bello y lo feo”, dijo Sarkozy. La amiga argentina advierte que en el mundo político francés, la derecha ha regresado con mucha fuerza. “Sarkozy recupera el valor de las ideas petainistas, con ganas de vengarse de las conquistas sociales ganadas”. También agrega que Sarkozy tiene una relación muy “posmoderna” con la historia. “Siempre saca los elementos de contexto para realizar golpes de efecto que funcionan peor que bien porque Francia es un país que guarda una relación muy especial con la historia. El ataque de Sarkozy produjo una respuesta sobre el campo intelectual, por ejemplo el libro de Alan Badiou, ¿Sarkozy es el nombre de qué?, pero no hubo respuestas de parte de los actores sociales que son los herederos de mayo del ’68”, subraya la amiga argentina.
Complejo y menudo asunto para los franceses mirarse en el espejo de esa revuelta sorprendente, aunque previsible como los fenómenos meteorológicos. Hubo una serie de cambios concretos, ‘una crisis de dominación de la autoridad cercana’ en las relaciones interpersonales. Vivimos en una sociedad que cambió, y mayo del ’68 está en el origen de esos cambios.  Ahora que hay muchas movilizaciones estudiantiles, hay que decir que ningún gobierno pudo cuestionar el ingreso libre e irrestricto en las universidades, y en este sentido mayo del ’68 marca un antes y un después. Hubo una sensación inexorable de derrota, de amargura, para muchos de los que militaron en esos movimientos estudiantiles en los que se mezclaban las raíces libertarias y varias vertientes del marxismo cuando De Gaulle ganó con el 60 por ciento las elecciones de junio. Para muchos analistas fue el declive del influjo marxista, sobre todo del Partido Comunista sobre la población francesa y especialmente entre los jóvenes, según sostiene el filósofo Edgar Morin.
Me cuenta que: “En sus memorias, Christian Fouchet, ministro de De Gaulle, escribió que en la noche del 30 de mayo había un ‘hombre triste’ y un ‘hombre feliz’. El hombre feliz era Pompidou y el hombre triste, De Gaulle, que sabía que era el fin de su estrella”.    Por último me dice que el filósofo Gilles Deleuze publicó un artículo en 1984 en Les Nouevelles Littéraires en el que afirmaba que lo que había fracasado en mayo del ’68 no era la revuelta sino la sociedad europea en su incapacidad para hacerse cargo de la “nueva subjetividad” que la revuelta expresaba. Quizá la mejor herencia de aquellos años, sea la pulsión antiautoritaria, pero lo cierto es que esa efervescencia revolucionaria de la 

jueves, 5 de mayo de 2016

CHILE, EL PAÍS MÁS DEPRESIVO DEL MUNDO”

¿Por qué es Chile el país más infeliz de América latina si los rankings internacionales dicen que es el que más “riqueza” tiene?

Diferentes medios chilenos han informado sobre un nuevo reporte de la O.M.S. en el que la organización exhorta al gobierno chileno a invertir en combatir la depresión, enfermedad que padecen más del 17% de los chilenos, lo que los convierte, según este informe, en el país más depresivo del mundo.
La información también indica que Chile es líder en América Latina en suicidios y es junto con Corea del Sur una de las dos naciones que reporta una tasa de aumento en suicidios de niños y adolescentes.
Paradójicamente, Chile suele encabezar los rankings sobre bienestar y desarrollo económico en la región y es citado internacionalmente como el gran caso de éxito latinoamericano. El reconocido índice Economic Freedom de la Heritage Foundation y el Wall Street Journal coloca a Chile como la séptima mejor economía del mundo, la mejor de América Latina por más de 25 lugares. El  índice de desarrollo humano de la ONU determinó que Chile es el mejor país para vivir de América Latina. Algo que suena como una puntada de humor negro, cuando se considera que Chile es el país que más suicidios y personas deprimidas tiene en la región. ¿El mejor país para vivir… o para morir?
El caso de Chile es sintomático de la enorme brecha que existe entre los indicadores económicos de un país y el bienestar real de las personas. Esto es casi como una alucinación del sistema capitalista global que pagan los individuos con su salud mental, víctimas de la presión de tener que aumentar los ingresos, comprando la idea (que viene con una alta tasa de intereses) de que la felicidad tiene que ver con el dinero y con el poder de adquisición.
Para explicar la infelicidad del chileno promedio, particularmente de los habitantes de ciudades como Santiago, donde en sólo 12 años aumentó 470% el consumo de antidepresivos, debemos señalar que Chile ha sido el país que ha abrazado con mayor determinación el neoliberalismo en la región (o que ha sido el país que ha sido obligado a adoptar esta ideología).
El neoliberalismo ve la competencia como el factor definitorio de las relaciones humanas. Redefine a los ciudadanos como consumidores, cuyas elecciones democráticas son mejor ejercidas comprando y vendiendo, un proceso que recompensa el mérito y castiga la ineficiencia. Mantiene que “el mercado” reparte beneficios que nunca pudieron haber sido logrados con sólo planearse
Esta supuesta fiesta abundante de la libertad produce una inversión de los valores, los cuales son dictados por el mercado (no sólo los valores económicos) y “la inequidad es reformulada como virtuosa” ya que en el libre mercado “cada quien obtiene lo que merece”. A  su vez, para aspirar a obtener los bienes que promete esta ideología y mantener la máquina trabajando a un ritmo cada vez más acelerado, es necesario que el ciudadano asuma el rol esencial de consumidor y que la economía siga creciendo y siga entregando resultados estadísticos, los cuales se cree que pueden intercambiarse por la realidad material.
En Chile se ha implementado con singular devoción el mandamiento del neoliberalismo: el crecimiento económico a toda costa. Los chilenos sufren esta visión del mundo, y son algunos de los ciudadanos del mundo más endeudados (73% de los hogares vive endeudado). La deuda, ese tener que cumplir con los pagos y plazos, hace que una persona viva y dedique todas sus energías a ganar dinero, eleva el dinero a un nivel de importancia superior al que realmente tiene, equiparándola con la moneda de cambio de la felicidad y la libertad. Asimismo el neoliberalismo, al promover la ideología de que cada quien obtiene lo que merece, hace que “los ricos se convenzan de que han adquirido su riqueza por mérito –ignorando ventajas como la educación, la herencia y la clase” y por otra parte crea un tejido social de frustración en el que “los pobres se empiezan a culpar de sus fracasos, aun cuando no tienen los medios para alterar sus circunstancias”. No es coincidencia que los países que más han asumido la ideología neoliberal son también los que más desigualdad tienen (otro ejemplo es México).
(Parte de un artículo extraído del portal informativo Pijamasurf:http://pijamasurf.com/2016/04/la-paradoja-de-chile-el-pais-mas-depresivo-del-mundo/

MALESTAR URBANO, FAMILIAR E INTERIOR.

Una peligrosa tendencia a la depresión y al suicidio.

(Alberto Varela)

Reducir el problema de la depresión a la economía es minimizar una situación muy compleja y profunda a una escala de la incomprensión, que seguramente va a agravar el problema.  Reducir un malestar colectivo a ciertas características de un determinado país, es no tener la visión global del problema de la depresión.

Suiza es uno de los países con mayor índice de suicidio y allí lo tienen todo asegurado hasta la muerte y más allá de ella. No saben qué hacer con tanto dinero, pero se suicidan.  Por el contrario en India, con semejante pobreza hay índices de suicidio o depresión muy bajos.

Hace poco escribí un artículo sobre el suicidio como plaga mundial (más abajo dejo el link) y comentaba el dato: 1 millón de suicidios al año en el mundo.  Evidentemente es un problema a escala global. Aunque afecte mucho más a determinados países como es el caso de Chile. Como si en alguna parte común de la humanidad como especie se hubiera tomado la decisión del suicidio. Razones no faltan, pero tampoco existen propuestas consistentes, que vayan a la raíz del problema, por ello la tendencia a agravarse.

Dado que visitaré Chile próximamente a dar una conferencia y a realizar retiros de evolución interior con uso psicoterapéutico de Ayahuasca, quiero introducir el tema de manera escrita.

De las más de 15.000 personas que llevo contactando en los últimos 20 años, por el hecho de ofrecer diferentes actividades de crecimiento personal, evolución interior o despertar espiritual, he comprobado que un gran porcentaje de personas están dentro del grupo de gente que está en diversos procesos depresivos e incluso pensando seriamente suicidarse. De hecho que parte de los retiros que organizamos tienen dinámicas para detectar y profundizar en este tipo de problemas.

CUESTIÓN INTERNA NO EXTERNA

Cuando sucede este tipo de situaciones delicadas o problemas que se manifiestan en grupos de personas que viven dentro del mismo país, se suele culpar a gobernantes, al país, a su historia, a la cultura, la religión, en fin…  a tantas posibles causas… pero muy rara vez se acude al interior de cada uno de los individuos. Independientemente de que las tendencias socio culturales puedan predisponer más o menos a la depresión o el suicidio, hay una realidad interna, muy profunda y compleja, que alberga las razones principales de la depresión y el suicidio. A nivel interno me refiero en primer lugar a LA FAMILIA, pero luego ya adentrándonos en el individuo, me refiero a AL ESTADO DE SU ESTRUCTURA PSCICOEMOCIONAL, las partes débiles, frágiles, inconsistentes que tienen muchas personas que son como niños emocionales desprovistos de recursos para hacer frente a la vida, cosa que no le permite afrontar sus asuntos con madurez y responsabilidad. En ese aspecto hay variables como son la dosis de amor o el referente de autoridad, que todo niño necesita y que están seriamente averiados en el interior de la mayoría de personas.

Es obvio que estamos ante un gran problema en la estructura psicoemocional que como sabemos se construye en los primeros años de vida de un niño. Y mucho más obvio es que si no cambiamos los modelos familiares y educacionales, muy difícilmente podremos revertir este problema.

Por otro lado los seres humanos nos hemos vuelto expertos en hacer que los niños se olviden de su naturaleza divina, una amnesia ontológica de trágicas consecuencias, porque si hay algo que nos puede ayudar en momentos realmente difíciles es el recuerdo de lo que somos, de dónde venimos y de porqué estamos aquí.  El Alzheimer espiritual al que hemos incurrido nos ha desconectado de lo esencial. Llegando a creer que somos simplemente una identidad, o que somos lo que tenemos, lo que pensamos, hacemos, comemos o creemos.  Un autentico trastorno de la personalidad que repercute en el equilibrio interno del ser humano. Es como haber perdido el sentido a la vida, y habernos olvidado del significado de existir.

Nuestro método aborda esta problemática de una manera tan confrontadora como liberadora. Pero no para cambiar a la familia, a la educación o la sociedad, sino para que el individuo haga una transformación interior y luego pueda manifestarlo en el exterior, sea donde sea que viva; no creamos ni tenemos comunas para escaparse de la familia o de la sociedad, sino que creamos las condiciones para que el individuo se dé cuenta de quién es y de lo que vale, para luego llevarlo a su vida cotidiana, porque eso es lo que le salvará a sí mismo de la tragedia.

Además de utilizar plantas amazónicas para el tratamiento de la depresión, contamos con un equipo de médicos y psicólogos, y facilitadores especialmente preparados para poder llegar a la raíz del problema y desde la visión clara y profunda, para mirar con sinceridad y transparencia lo que nos ocurre a cada uno. De esta manera poder comenzar a comprender que todas las enfermedades o patologías son multifactoriales y que cada individuo la configura a su modo; para luego acceder de manera individual a cada persona, con el objeto de que tome consciencia por sí mismo de cómo configuró su propio cuadro depresivo, sus pensamientos suicidas o sus limitaciones o problemas.

Haber tratado a tanta gente de esta manera y ver los resultados positivos que se obtienen, nos impulsa a continuar expandiendo nuestro método. Estamos comprobando que cuando se tocan las raíces de cualquier problema, éste comienza a debilitarse para luego marcharse.  Lo vemos en los retiros para superar adicciones que también organizamos en varios países, y que seguramente llevaremos a Chile próximamente.

En esta visita a Chile, hay una cuestión interna a resolver para nuestra organización, porque nosotros somos parte de la sanación colectiva, y nos metemos dentro nuestro para ver y sentir lo que ocurre en nosotros. En el caso de la visita a Chile nuestro trabajo personal es aceptar las resistencias, las críticas, los juicios, las condenas y difamaciones, incluso antes de llegar a Chile y sin que nadie nos conozca. Antes de llegar ya nos están invitando a irnos.

Quien piense que he abusado sexualmente a alguien, o quien piense que abuso económicamente de indígenas, es obvio que les sugiero no venir. Y si detrás de tantas cosas que se dicen acerca de mí, hay personas que quieren saber la verdad, ésta se le manifestará espontáneamente.

Cualquier persona que quiera saber acerca de mis antecedentes penales puede solicitarlos, o conocer las causas de las difamaciones que se hacen sobre mí, puede escribir a legal@innermastery.es

Yo, como fundador y director de esta organización y comunidad internacional, he decidido ir contra viento y marea, lo peor que puede suceder es que no venga nadie a la conferencia y eso también sería muy bienvenido pues me iría a pasear y a disfrutar de ese maravilloso país. Pero nunca renunciaría a la llamada de mi corazón de ir allí. Aunque no sepa qué va a ocurrir, lo que sí puedo asegurar es que no voy a discutir con nadie, no voy a pelear ni a entrar en guerra. Solo voy a compartir mis propios descubrimientos relacionados con el bienestar humano, con la salud, la felicidad y sobre todo con el florecimiento de la consciencia y el amor.