domingo, 20 de diciembre de 2015

Todo lo que siempre quiso saber sobre Anarquismo

y nunca se atrevió a preguntar


Traducido del inglés por Mayte (Ateneo Libertario de Zaragoza)
Original Credits:
First printed and published by: The Anarchist Media Group, Cardiff (UK)
Later published in l988 jointly by: Black Sheep Publications, Dark Star, and Rebel Press
Typeset and printed by: Aldgate Press, 84h Whitechapel High Street, London El
Distribute Freely:
It's not copyrighted... (As if that'd make a difference!)

Introducción

El anarquismo es probablemente la corriente política sobre la que se han dicho mayor cantidad de estupideces. En realidad, no tiene nada que ver con creer en el caos, la muerte y la destrucción. Los anarquistas no van por ahí cargados de bombas ni les parece ninguna virtud ir avasallando viejecitas.No es accidental que la siniestra imagen del anarquista loco haya cobrado tanta aceptación. El Estado, la prensa y todo tipo de instituciones autoritarias utilizan todos los medios a su disposición para presentar la anarquía como un estado impensable de caos y asesinato. Poco podemos esperar de los "traficantes" de poder que, por otra parte, poco poder tendrían en sus manos si nos saliéramos con la nuestra. Necesitan creer en lo esencial de su autoridad y su obediencia para autojustificar sus crímenes. La TV, la prensa y la industria cinematográfica predican la obediencia, y si la anarquía es mencionada, aparece como destrucción descerebrada.
La mencionada necesidad de autoridad está tan arraigada en la mente del ciudadano medio, que la anarquía, que simplemente significa "falta de gobierno", resulta impensable para la mayoría de la gente. La misma gente, por otra parte, admite que los reglamentos, regulaciones, impuestos, intromisiones y abusos de poder (por nombrar algunos) son como mínimo irritantes. Por lo general se piensa que no hay más remedio que aguantar en silencio porque la alternativa de "falta de poder, de autoridad y todo el mundo haciendo su propia voluntad" sería horrible. Sería la anarquía.
Sin embargo existe una variedad ilimitada de sociedades posibles sin Estado, y no todas ellas serían desagradables. ¡Todo lo contrario! Cualquier tipo de sociedad anarquista nos ahorraría las terribles distorsiones que produce el estado. La "parte negativa" del anarquismo, es decir, la abolición del Estado, se verá equilibrada por lo que la sustituya? una sociedad libre y de libre cooperación.
Hay varios tipos de anarquismo, y sus ideas difieren respecto a la organización de una nueva sociedad. Todos tienen en común que el estado deber ser sustituido por una sociedad sin clases y sin violencia (fuerza restrictiva, represión). Es precisamente debido a nuestra creencia en la libertad que nos negamos a establecer pautas muy cerradas. Sólo ofrecemos modelos posibles que se apoyan en la evidencia del día a día. De hecho la sociedad anarquista ya ha existido históricamente e hizo falta nada menos que un asesinato en masa para detenerla.
Otro error típico de aquéllos que saben algo más sobre el tema, es pensar que el anarquismo es una bella utopía, una idea hermosa pero impracticable. De hecho, el movimiento anarquista tiene un largo recorrido histórico y no surgió de teóricos encerrados en sus torres de marfil sino directamente de la lucha por la supervivencia de masas de gente corriente y oprimida. La anarquía siempre ha sido intensamente práctica en sus pretensiones y en su forma de hacer las cosas. El movimiento ha estado muy cerca de abrazar el éxito en varias ocasiones. Si realmente es tan de todo punto inviable, ¿por qué se empeña el Estado en exterminar la anarquía?

Anarquismo elemental

Muy poca gente parece entender el anarquismo pese a que es una idea muy sencilla y clara. Básicamente quiere decir "dirigir nuestras vidas en lugar de que nos manipulen".No hay nada especialmente complicado en el anarquismo, excepto las terribles discusiones que conlleva, como por ejemplo, "imagínate el caos que habría si todo el mundo hiciera lo que quisiera". Sin embargo, ahora mismo vivimos en el caos. Millones de personas están en el paro, mientras otras están sobrecargadas de trabajo, de un trabajo por demás repetitivo y rutinario. Hay gente que se muere de hambre a la vez que se está arrojando comida al mar para mantener los precios. El aire se encuentra contaminado a causa del humo que desprenden coches muchas veces ocupados por una sola persona.
La lista de locuras y situaciones caóticas en la sociedad actual es interminable.
Incluso los "beneficios" del Estado son en realidad perjudiciales. La Seguridad Social, por ejemplo, se dedica a poner parches como un taller de reparación industrial, y en el fondo es algo parecido. Estos servicios nos hacen dependientes del Estado y lo peor de todo, nos compran por muy poco. Frenan nuestra propia iniciativa de crear una Seguridad Social autogestionada y enfocada hacia nuestras necesidades, no hacia las suyas.
La autoridad, por su propia naturaleza, sólo puede interferir e imponer cosas. Seguro que la gente corriente puede imaginarse alguna forma de organización que impida al Estado la destrucción de sus hogares para construir bloques vacíos de oficinas. Es un principio básico del anarquismo que sólo aquellas personas que viven en una determinada zona tienen derecho a decidir sobre su organización, y sobre los asuntos que conciernen a esa zona.
Todo el casos, a nuestro parecer, deriva de la autoridad y del Estado. Sin clases dirigentes y su necesidad de mantenernos esclavizados no habría Estado. Sin Estado nos encontraríamos en situación de organizarnos libremente según nuestros propios fines. No creemos que pudiéramos dar pie a una sociedad tan caótica como ésta en la que nos ha tocado vivir. La libre organización resultaría en una sociedad mucho más tranquila y equilibrada que la actual, cuyo mayor interés es el del robo sistemático y el exterminio de la mayoría de sus miembros.

Típicos argumentos contra el anarquismo

A menudo nos preguntan cómo una sociedad anarquista trataría a los asesinos. ¿Quién los pararía sin policía?La mayor parte de los asesinatos son crímenes pasionales y por tanto ni la policía ni nadie los puede prevenir. Esperamos, sin embargo, que en una sociedad más cuerda y menos frustrante no habrá tanta criminalidad.
Nuestros gobernantes dicen protegernos a los unos de los otros. En realidad sólo quieren protegerse a sí mismos y a su propiedad.
Si nosotros, como miembros de una comunidad local, fuéramos dueños de todos los recursos y los colectivizáramos, sería absurdo robar. Un importante motivo delictivo desaparecería.
Estas comunidades necesitarían organizar algún medio con que tratar a aquellos individuos que perjudicaran a los demás. En lugar de varios miles de policías profesionales, todos nos protegeríamos mutuamente.
Las cárceles son un fracaso a la hora de mejorar o reformar a los presos. Los vecinos de una comunidad, conociendo mejor las circunstancias personales de cada cual, aportarían soluciones mejores y más adecuadas tanto para la víctima como para el acusado. Por otra parte, el actual sistema penal es el responsable de la creación de un comportamiento delictivo. Los presos que cumplen una condena larga a menudo se convierten en seres incapaces de sobrevivir fuera de una institución que tome todas las decisiones por ellos. ¿Cómo puede llegarse a la conclusión de que encerrar a unas personas con otras de carácter antisocial (los peores don los carceleros) va a desarrollar en el individuo un modelo de comportamiento responsable y razonable? Naturalmente, lo que ocurre es todo lo contrario? la mayoría de los presos reinciden.
Otra de las preguntas con las que se ha tenido enfrentar el anarquismo durante años es? "Pero quién haría todo el trabajo sucio? Imaginamos que toda comunidad diseñaría un sistema rotativo. ¿Qué tiene de imposible?
Otra pregunta: ¿y qué pasaría con aquél que se negara a trabajar? Se puede aplicar presión social, por ejemplo, condenar al individuo en cuestión al ostracismo. En casos drásticos la comunidad podría verse obligada a expulsar a alguien.
Sin embargo, la gente necesita trabajar. La gente tiene una verdadera necesidad creativa. Fijaos en la cantidad de gente que pasa horas arreglando su coche, o su moto, o cuidando su jardín, haciendo prendas de vestir, creando música. Todas están actividades creativas pueden ser muy entretenidas. A menudos se las considera aficiones más que trabajo, pero es que se nos ha enseñado a considerar el trabajo un tormento que no hay más remedio que aguantar.
En esta sociedad el trabajo es efectivamente un tormento, y naturalmente lo odiamos. Eso no quiere decir que seamos vagos por naturaleza sino que no nos gusta que nos traten como si fuéramos máquinas, obligados a hacer un trabajo en su mayor parte desprovisto de significado, para beneficio de otro. El trabajo no tiene porqué ser así, y si estuviera controlado por la gente que lo desempeña, desde luego no lo sería.
Por supuesto hay trabajos que es necesario hacer, y hay pocas formas de hacer que la recolección de basura sea una ocupación divertida. Todo el mundo debería ocuparse de ello cuando te tocara el turno y sería labor de todos controlar que nadie se escaqueara.
Otro punto importante es señalar que el desempleo es sólo un problema creado por el capitalismo. En un mundo más razonable no habría paro. Todo el mundo tendría menos horas de trabajo porque sólo se producirían los artículos necesarios. Si nos deshiciéramos de la parásita clase dirigente, nos liberaríamos de gran parte de la presión económica que nos obliga a trabajar.
Si todavía no estás convencido de que una sociedad anarquista podría resolver el problema de la gente que se escaquea de sus responsabilidades, imagínate a ti mismo obligado a enfrentarte a una asamblea de tu comunidad, donde se discutiera que tú representas un problema. ¿Qué te parece?
Otra objeción típica es? "Bueno, eso a lo mejor funcionaba a pequeña escala, en un pueblo campesino, pero ¿cómo puedes dirigir una sociedad altamente industrializada sin necesidad de dirigentes?" En primer lugar creemos que la sociedad necesita ser dividida en núcleos menores siempre que sea posible, para que puedan ser dirigidos por grupos pequeños de gente corriente. Es un rasgo notable en cuanto a teoría de la organización, así como un principio básico del anarquismo, que los grupos pequeños trabajan juntos de forma eficaz y son capaces de coordinarse con otros grupos parecidos, mientras que los grupos informes y a gran escala son fácilmente manipulables. Dentro de este mismo punto es interesante señalar que recientemente, las famosas "economías de escala" que justifican por ejemplo las fundiciones que cubren kilómetros cuadrados, están siendo altamente cuestionadas. Llega un cierto punto en que las fábricas, granjas, los sistemas administrativos y demás, pierden eficacia a medida que se hacen más grandes.
Se debe producir y consumir a escala local mientras sea posible. Sin embargo, algunos servicios tendrían que tratarse a nivel regional o incluso a mayor escala. Esto no es un problema irresoluble, de hecho la clase trabajadora del Estado Español encontró soluciones en los años 30. La Compañía de Autobuses de Barcelona dobló sus servicios, hizo generosas contribuciones al colectivo de "Entretenimiento" Ciudadano (actividades lúdicas) y produjo armas para el frente en los talleres de autobuses. Todo esto se consiguió con un número de trabajadores bastante reducido, ya que muchos se habían ido al frente para combatir el fascismo. Este increíble aumento de la eficacia, a pesar de la guerra y de la escasez de materiales, no es tan sorprendente después de todo, porque ¿quién puede dirigir una compañía de autobuses de la forma más idónea? Obviamente sus trabajadores.
Todos los trabajadores de Barcelona estaban organizados por sindicatos -grupos de trabajadores del mismo gremio, subdivididos en grupos de trabajo. Cada grupo tomaba sus propias decisiones en lo referente al trabajo día a día y nombraba a un delegado que representaba sus puntos de vista en temas más generales concernientes a toda la fábrica o incluso a toda la región.
Los delegados eran portavoces de las decisiones tomadas en asamblea por todos los compañeros y el cargo de delegado se rotaba con frecuencia.
Los delegados podían ser revocados inmediatamente en caso de que no cumplieran con el cometido de ser meros portavoces de la asamblea (principio de revocabilidad). Esta es una buena muestra de los principios anarquistas de la libre federación llevada a la práctica.
Añadiendo más niveles de delegación es posible alcanzar una actividad a gran escala sin abandonar la libertad de trabajar en la línea que cada individuo elija. Esta idea de "federalismo" volverá a ser ilustrada en una sección posterior llamada "Acción y organización local".
Sigamos con más objeciones. ¿Una sociedad sin Estado no estaría indefensa ante ataques exteriores?
El hecho de vivir en una sociedad estatal no nos ha salvado del imperialismo. De hecho, nuestro ejército y fuerza armadas son utilizadas en nuestra contra como un ejército de ocupación. El Estado no nos defiende. Nos utiliza como carne de cañón para defender a nuestros dirigentes que, puestos a revelar la verdad, son nuestros verdaderos enemigos.
Volviendo a la pregunta, una respuesta anarquista clásica es la de armar al pueblo. Las milicias anarquistas españolas estuvieron cerca de ganar la guerra civil a pesar de la escasez de armamento, de la traición estalinista y de la intervención Alemania e Italia. El error fue dejarse integrar en el ejército regular de la República. Una población armada sería difícil de subyugar.
Pero sí, es cierto, nos podrían destruir. Creemos que nosotros constituimos la verdadera "amenaza nuclear". Los dirigentes norteamericanos probablemente nos exterminarían antes que permitirnos vivir en libertad.
Contra la amenaza de destrucción nuestra mejor defensa es el movimiento revolucionario en otros países. Dicho de otra manera, nuestra mejor defensa contra la bomba atómica rusa es el movimiento de los trabajadores polacos.
(NOTA de la tradutora: este análisis fue escrito antes de la caída de la URSS, por lo que ha quedado trasnochado)
En el caso del Estado, su mayor esperanza de no ser exterminados se basa en que nosotros destruyamos nuestra propia "bomba" (La CND todavía no se ha dado cuenta de que prohibir las armas "megadeath" significa abolir el Estado).
Hay que tener en cuenta que la Revolución Rusa se salvó de una intervención británica masiva gracias a una serie de motines y boicots de los obreros británicos.
Podríamos garantizarnos un verdadero sistema de seguridad si nuestros contactos internacionales evolucionaran hasta tal punto que los trabajadores de cada "país enemigo" fueran capaces de impedir que sus dirigentes nos atacaran.
Las páginas anteriores han sido una breve introducción al pensamiento anarquista. Hay muchas más ideas y detalles en libros que tratan el tema, pero básicamente se entiende el anarquismo viviéndolo, y trabajando en proyectos comunes con otros anarquistas. Este es el tema que trata la mayor parte de este libro: acción anarquista.

EL ANARQUISMO EN ACCIÓN

Si has leído este panfleto hasta aquí te habrás hecho ya una idea razonable de lo que es una sociedad anarquista. El problema es cómo llegar a ella.Dentro del anarquismo hay muchas ideas diferentes pero todas ellas están relacionadas. Hay sistemas completos de teoría política anarquista denominados federalismo, mutualismo, individualismo, sindicalismo, comunismo libertario, feminismo anarquista, situacionismo, etc.
Los debates entre las distintas ramas del anarquismo se han sucedido durante mucho tiempo y son demasiado complejos para exponerlos en un panfleto introductorio.
Sin embargo, si pensamos en términos de lo que el anarquismo dice que hay de hacerse ahora, resulta que hay muchos puntos en común entre todas las ramas. Cada corriente enfatiza la importancia de la acción en un área determinada de la vida.
Si empiezas a poner práctica las ideas expuestas en las siguientes páginas, empezarás a crear tu propia versión de anarquismo. Al hacerlo estará añadiendo un nuevo miembro a u movimiento que siempre necesita nuevos miembros, especialmente gente que se cuestiona ideas y reflexiona sobre ellas. ¡Discute tus ideas con tus amigos, lee más sobre el anarquismo, habla con otros anarquistas!
Piensa de forma independiente. Es la única manera.

Organizarse en el trabajo

Tradicionalmente, los anarquistas siempre han pensado que el problema fundamental es que el mundo está dividido en "esclavos asalariados" y jefes. Si pudiéramos librarnos de los jefes y dirigir nuestras industrias nosotros mismos, en beneficio de nuestras necesidades y no de las suyas, mejoraríamos y transformaríamos claramente cada área de nuestra vida.Sin embargo, hay anarquistas que piensan que la clase obrera está tan acostumbrada a estar esclavizada que habrá que buscar algún camino alternativo a la revolución.
En cualquier caso, una anarquista siempre intentará que sus compañeros cuando menos, se organicen en el trabajo. Intentamos difundir la idea de que si nos unimos evitaremos que nos mangoneen. Lo mejor es hablar con los compañeros de trabajo, que nos acepten y confíen en nosotros en lugar de presionar a la gente con sermones. La mejor forma de aprender la solidaridad es a través de la acción.
Los anarquistas deben ir a la huelga si ésta tiene lugar. Por lo general, tarea más importante en estos casos suele ser tratar de menguar el poder del sindicato mayoritario y propagar la acción directa en lugar de delegar todo el poder en el sindicato oficial. el fin del anarquismo es controlar nuestras propias vidas, no entregarlas al "representante oficial" para que nos traicione. La acción directa, sin intermediarios, es la forma más eficaz de ganar batallas laborales. La unidad es la fuerza.
Para el anarquista, las huelgas encaminadas a conseguir pequeñas reformas, las peleas entre distintos grupos de trabajadores, etc., no son especialmente revolucionarias. Para nosotros, el fin principal de estas acciones es que a raíz de ellas la gente empiece a aprender a organizarse y gane confianza en la fuerza colectiva. Esta experiencia podría ser útil a la hora de capacitar a los trabajadores para desafiar con eficacia la estructura del poder industrial y edificar un control de la producción por parte de los obreros.
Tenemos una larga historia de la que sacar provecho y muchas técnicas útiles que han funcionado en otros sitios. Ideas como ir disminuyendo progresivamente el ritmo de trabajo hasta que se equipare con lo equivalente a nuestro salario. O "huelgas del buen trabajo", es decir, hacer un buen trabajo sin reparar en el tiempo que cueste hacerlo (aunque baje el ritmo de producción). Estas acciones sólo tienen sentido si se realizan en grupo y con unidad. Son ejemplos de acción directa. No les preguntamos a los jefes lo que hay que hacer, se lo decimos nosotros. El método indirecto (el llamado democrático), por el contrario, significa esperar cuatro años y señalar con una cruz el nombre de un "candidato de izquierda", para que luego resulte que pertenece a la misma logia masónica que le candidato de la oposición.
Esperamos que la auto-organización obrera vuelva (como en otros momentos de la historia reciente) a alcanzar el punto de unidad en la acción que le permita enfrentarse definitivamente al Estado. Si en la próxima ocasión se dispone de la experiencia, organización, preparación y conciencia adecuadas será posible destruir e Estado y a sus dirigentes, y avanzar hacia una sociedad anarquista y un mundo anarquista.
Hay varios análisis anarquistas que exponen cómo podría llegarse a esta situación. Hay quienes apoyan la idea de construir sindicatos dirigidos por las bases y no por la cúspide dirigente, como es lo habitual. Este tipo de sindicalismo es una clara estrategia revolucionaria que ha probado su eficacia en el pasado. El sindicato incluye a todos los trabajadores de cualquier lugar con el fin de desarrollar la auto-organización hasta el punto en que los obreros puedan tomar las fábricas. Allá donde sea necesario, las huelgas pueden recibir el apoyo de obreros de otros gremios o lugares que se solidaricen con ellos.
Finalmente, se habrán unido suficientes obreros para poner en marcha una huelga general. El Estado quedará paralizado y uno podrá hacer nada a menos que confíe en el ejército, que no se levantará contra sus familiares. La huelga general será un levantamiento general, o desembocará en uno. A partir de aquí se puede comenzar la construcción de una Utopía real.
Algunos anarquistas rechazan aspectos de este plan. Desconfían del alcance de los sindicatos, aunque sean sindicatos descentralizados. Les preocupa la posible aparición de líderes profesionales. También existe el peligro de perderse en la maraña de los pequeños logros cotidianos.
En cualquier caso, esta diferencia no nos impide trabajar juntos. Las condiciones para crear sindicatos anarquistas a nivel mundial, especialmente en algunos países donde el sindicalismo se ha neutralizado completamente, no son muy alentadoras.
En estas circunstancias, lo mejor es promover lazos entre los trabajadores que se enfrentan a los sindicatos mayoritarios que monopolizan la información para mantener el poder. Debe promoverse toda acción que ponga el control en manos de los trabajadores, como por ejemplo los piquetes.
Sería de utilidad que los anarquistas que trabajen en la misma fábrica se pusieran en contacto. Si no existen contactos, una conferencia sería un buen punto de partida.

Cuestiones a nivel nacional

Campañas a gran escala.

Los anarquistas no suelen tener mucha influencia en campañas a gran escala, en parte porque suelen están copados por cristianos, liberales, diversos grupos de izquierda, etc. y a menudo las convierten en algo tan descafeinado que ningún anarquista que se precie se acercaría a semejante cuento.De hecho, vemos el sistema de liderazgo de estos grupos como una parte importante del sistema, cuya función es la de controlar el movimiento de protesta y canalizarlo hacia niveles inocuos.
Un ejemplo práctico de este confusionismo fue el creado por la organización "Amigos de la Tierra" al cuestionar la investigación pública que se estaba llevando a cabo acerca de la planta de reciclaje nuclear de Windscale. El resultado fue que un montón de energía y dinero se malgastó en la discusión entre dos expertos rivales. El gobierno creó la ilusión de que debía ser justo y razonable, y de que tenía derecho a emitir su propio juicio. El veredicto, por supuesto, ya se sabía de antemano, y se dio luz verde al proyecto. El "efecto real" era el de confundir la protesta contra el programa de energía nuclear y hacerla difusa.
Por otra parte, muchos anarquistas creen que es positivo involucrarse en campañas como CND (Campaña por el Desarme Nuclear), la Liga AntiFascista, el Frente de Liberación Animal, etc. El argumento es que, gracias a esto, algunas personas podrían llegar a conocer el anarquismo. Una presencia anarquista podría favorecer este proceso. Además, las campañas que aportan temas esenciales a la atención pública generan oportunidades de mostrar que los males particulares están relacionados con represión general y la necesidad de una revolución. En algunos casos es recomendable que haya una presencia anarquista en estas organizaciones para evitar la manipulación por parte de ciertos grupos políticos bastante nocivos. A veces es incluso posible introducir formas de funcionamiento anarquistas.
Por ejemplo, un anarquista involucrado en un grupo anti-nuclear intentará señalar la relación entre el armamento nuclear, la energía nuclear, el militarismo, el Estado y la sociedad de clases. Señalaríamos la futilidad de ir rogando contínuamente al Estado y recomendaríamos a los obreros que construyen armamento que hagan algo más útil en lugar de eso. Haríamos todo lo posible para que los partidos parlamentarios de izquierda no se dedicaran a domesticar todos los movimientos de protesta populares.
También hemos de intentar difundir más métodos organizativos descentralizados y basados en grupos pequeños federados entre sí. Esto tendría la ventaja de conseguir una mayor flexibilidad y de dar a cada miembro mayor oportunidad de autodesarrollo, así como de impedir que se generara un elite dirigente.
Pocos anarquistas afirmarían que movimientos como los antinucleares, etc. sean revolucionarios; probablemente ni siquiera consigan el desarme nuclear. Sin embargo, podemos esperar que gracias a ellos se vaya despertando la conciencia pública y muchos se den cuenta de cómo funciona esta sociedad realmente.

Relaciones interpersonales

Como hemos dicho anteriormente, el anarquismo conlleva una preocupación por los derechos de individuo. No tiene sentido estar teorizando ni programando actividades si finalmente no va a servir para mejorar la vida de individuos como tú y yo.A diferencia de los marxistas y otros pseudo-socialistas, creemos que al menso debemos intentar poner en práctica nuestros principios en el día a día. Si crees en la igualdad, trata a los demás como iguales siempre que puedas. Puede que a un marxista le resulte más fácil que a un anarquista olvidar el maltrato al que Marx sometía a sus criados y a su mujer.
La forma en que nos tratamos unos a otros refleja la totalidad de la sociedad. En una sociedad desequilibrada la gente se trata mal.
Por desgracia, los hippies estaban equivocados. No es cierto que "todo esté en tu cabeza". Soluciones individuales como el ácido lisérgico y la vida campestre resultan no ser soluciones en absoluto, sino simplemente escapismo. Antes de la revolución no es posible decidir irse a vivir como si fueras libre; esta sociedad no te lo permitirá.
Antes de la revolución es responsabilidad de cada cual creer, como si fuéramos seres humanos razonables, en u mundo razonable. Es difícil, pero no imposible, con la ayuda de tus amigos, evolucionar a un estado más avanzado que el simple estado de dependencia en que esta sociedad intenta mantenernos.

La familia autoritaria

Un mito común, tanto en el fascismo como en el antihumanismo cotidiano, es la "santidad" de la familia y la "santa" institución de la maternidad.Muchas mujeres hoy en día luchan contra el papel que les han impuesto de ser madres y nada más, y contra la dominación diaria de mujeres y niños por parte de los hombres, que es en lo que consiste la familia.
La realidad de la vida familiar difiere bastante de la idea sentimental. Malos tratos a mujeres, violaciones y abusos infantiles no son sucesos accidentales ni aislados; son el resultado de un condicionamiento dentro de la familia y por parte de los medios de comunicación.
Hasta que no tengamos libertad e igualdad en nuestras vidas diarias, no tendremos libertad ni igualdad en absoluto.
No tienes más que mirar los patrones de "señor y esclavo" de cualquier revista pornográfica para comprobar que la represión sexual lleva a la dominación y a la sumisión. Si el poder es más importante que la realización en tu vida sexual, también lo será en los demás aspectos de tu vida.
Apoya el amor libre. Si no es libre, no es amor.
La derecha habla mucho sobre el tema sexual y lo que ellos llaman "moralidad" y "pureza" sexual. Incluso la "pureza racial" es una idea en gran medida relacionada con el sexo. Está basada en el temor a la sexualidad de las "razas inferiores", temida por que amenaza su propio poder y control sexual.
Los racistas preguntan: "¿Dejarías que tu hija se casara con uno de ellos?" ¿Quién eres tú para decidir lo que "tu" hija deber hace con su vida sexual?
Generalmente , los anarquistas nos están de acuerdo con el matrimonio convencional. No aceptan que las relaciones sexuales se conviertan en un negocio del estado o de la Iglesia. La verdadera seguridad emocional tanto para los hijos como para los adultos no se encuentra tanto en una unión artificialmente mantenida y legalmente vigente, como en una red más extensa de relaciones que pueden tener un componente sexual o no.
Muchos anarquistas consideran que vivir en una comuna es una forma de cambiar la sociedad, pero vivir en la misma casa que otros nueve individuos no es la clave del futuro ideal. Lo importante es cambiar nuestras actitudes: abrirse más, ser más generosos y menos competitivos y temerosos de los demás.
La mayoría de los anarquistas se limita a ser un poco más sociable que la mayor parte de la gente. Hacemos lo que podemos conscientes de que la perfección es imposible en una sociedad represiva. No hay santos anarquistas.
(NOTA de la traductora: Sí, San Buenaventura)

Cambiando el día a día

A menos que podamos ayudar a la gente, incluídos nosotros mismos, a perder el miedo, la ansiedad y la inseguridad, no tiene mucho sentido esperar que nos comportemos con sensatez y empecemos a construir una sociedad libre y creativa. Las ideas autoritarias y el odio irracional a chivos expiatorios como los negros o los homosexuales son parte de la locura colectiva.Afortunadamente, hay personal que ya está trabajando en aras de conseguir una mayor salud mental, y los anarquistas deberían hacer todo lo posible por apoyar estos movimientos.
De éstos, el ejemplo más claro es el movimiento de psicoterapia radical. A grandes rasgos, los grupos de este movimiento intentan rechazar la vieja idea del psiquiatra experto que resuelve los problemas de sus pacientes, en favor de un método en que la gente se autoayude. Por desgracia, son las clases medias neuróticas las que se han beneficiado de esto. Las tarifas de estos grupos de encuentro son demasiado altas para gente como nosotros, y grupos de encuentro centrados en los problemas organizativos de la industria no son la mejor vía para edificar una sociedad nueva.
Existen grupos de terapia de auto-ayuda, sin embargo, que prometen, y podrían servir. Los de mayor éxito parecen ser aquellos con un tipo específico de miembros, tales como depresivos, grupos de mujeres, etc. La gente no tiene porqué ajustarse a situaciones imposibles y deben aprender a autoafirmarse y a expresarse por sí mismos.
Gran parte del caos psicológico que sufren los seres humanos tiene mucho que ver con las relaciones injustas entre ambos sexos; los anarquistas esperan mucho del movimiento de liberación de la mujer. Y no es que todas las feministas sean revolucionarias. La Organización Nacional de las Mujeres, por ejemplo, estaba emocionada ante la perspectiva de que las mujeres tuvieran por fin acceso a los espacios de control de misiles nucleares. Sin embargo, hay una gran corriente anarquista dentro del movimiento feminista, que enfatiza la asamblea, la auto-ayuda y la importancia de que las mujeres acepten y comprendan sus sentimientos hacia los demás. Desafiar la dominación masculina debería conducirnos a desafiar todo tipo de dominación.
El movimiento de liberación de la mujer también ilustra otra evolución prometedora: la tendencia a organizarse en grupos pequeños y colectivos. Si trabajan bien pueden ser de gran ayuda y crear autoestima e los individuos que lo forman. Otros movimientos, como el movimiento gay, asociaciones de demandantes, squatters, grupos de auto-ayuda sanitaria, etc. son positivos por la misma razón. Esta forma de organizarse tiende al desarrollo de la salud mental.
Todo lo que anime a la gente a adquirir responsabilidades y a examinar sus relaciones con el resto del mundo debe apoyarse. Finalmente, esperamos que las actitudes cambiarán lo suficiente para permitir a la gente que vuelva a tomar las riendas de su propia vida.

Acción y organización local

La acción directa puede utilizarse para cambiar las condiciones de casas, calles, colegios, hospitales y otras instalaciones. Las reformas, en sí mismas, no representan una gran contribución ala construcción de la sociedad anarquista, pero es importante que la gente se conciencie de la importancia del potencial de la acción directa. Estas acciones pueden llegar a promover sentimientos de espíritu colectivo y de auto-organización. Despiertan la conciencia política. Si salen mal, pueden llevar a la desesperación y a una desilusión total respecto a la raza humana. Estos sentimientos pueden conducirte al suicidio político. Hay ejemplares de estos desencantados en los mítines de los partidos mayoritarios.¿De qué tipo de acciones estamos hablando? Si te hace falta un vivienda, ocupa una. Así desafías a las autoridades y a la propiedad privada. La ocupación demuestra con eficacia el sinsentido de que existan casas vacías a la vez que hay gente sin hogar. Por desgracia, el prejuicio popular impide que la ocupación obtenga el apoyo generalizado necesario para un cambio real.
La vida comunitaria de la calle puede mejorarse mediante festivales, teatros callejeros, etc. Por supuesto, a menos que seas el tipo de anarquista que tiene contactos por las alturas, este tipo de acción puede tener sus inconvenientes.
Los anarquistas han participado y a menudo han soñado también todo tipo de esquemas de auto-ayuda, incluyendo un mejor aprovechamiento de la tierra, esquemas rotativos de trabajo, esquemas de colectivización de los productos... Estos esquemas son una muestra de independencia y de la viabilidad de formas alternativas de intercambio económico. Desconfiad de los liberados que intentan profesionalizar la idea y destruir sus beneficios reales haciéndola parte del sistema.
Otra área principal de la actividad anarquista es la de involucrarse en campañas locales. Estas pueden resultar útiles a la hora de desarrollar la conciencia publica y su capacidad organizativa, y pueden tener la virtud de invitar a la gente a pensar sobre cuestiones políticas. Una campaña contra el cierre de un hospital local, por ejemplo, hace surgir cuestiones como quién controla los hospitales y para quien es el beneficio. Por desgracia, la gente a menudo se deja confundir por sus ilusiones de "democracia" y política parlamentaria, y acaban desvinculándose de la campaña o engañados por las promesas. Esto puede llevar a la desilusión y a la apatía. el papel del anarquista es intentar asegurarse de que el resultado de una acción es el rechazo a las autoridades y la promoción de la acción directa.
Es difícil encontrar el equilibrio entre involucrarse para conseguir reformas inmediatas ( así promover una creencia falsa en el Estado como fuerza benevolente) y examinar las implicaciones a largo plazo de tus acciones. Si dejas que tus sentimientos de desmanden acabarás creyendo en el reformismo, desesperado por arrancar la corrupción de la sociedad. Esto es comprensible, pero es contraproducente a la hora de arrancarla de raíz.
Hacer mejoras en el sistema significa reforzarlo, y a la larga, aumentar la miseria humana.
Cuando las condiciones locales se vuelven insostenibles, se generan tumultos. Los tumultos esporádicos, nacidos de la frustración y no de la organización, no son particularmente revolucionarios. Si hubieran estado organizados, habría sido una insurrección, que es otra cosa. Entonces, ¿cómo se organizan los anarquistas?
Los individuos se unen a grupos anarquistas para coordinar sus acciones con otros, no para que les digan lo que tienen que hacer. El grupo al completo discute una acción particular, pero sólo aquellos que estén a favor la llevarán a cabo. Esto contrasta por completo con los grupos trostkistas en los que el individuo tiene que aceptar la línea de su partido.
La discusión en un tema importante, o en una acción común, simplemente significa la aparición probable de un nuevo colectivo. En cada país existen federaciones de colectivos libertarios, que de esta forma permanecen coordinados (por supuesto, de forma no-autoritaria).
Este modelo de organización ya se ha generalizado en otras corrientes de la actividad política, como por ejemplo, en grupos de mujeres y en algunas asociaciones de vecinos. Si el anarquismo crece, esperamos que aumente esta forma de organización.
Grupos de personas en una calle o en un lugar de trabajo pueden organizarse así para tomar decisiones que les incumben. Pueden mandar delegados a encuentros a mayor escala, pero siempre instruyéndoles en lo que tienen que decir, haciendo el cargo rotatorio y revocándolos si alguno intentaba autoinstituirse en líder. ¿Una idea utópica? Ya funciona en muchos grupos, a pequeña escala. ¿Qué es lo que parece tan difícil? Todo lo que necesitamos es una revolución total en la conciencia cotidiana. De esta forma, un sistema anti-autoritario de organizar todos los aspectos de nuestra vida desde la cuna a la tumba podría surgir. Sería un tipo federalista de sociedad anarquista.
El anarquismo encuentra vital educar a la gente para una nueva sociedad. Algunos incluso dirían que es todo lo que razonablemente podemos hacer. Intentar hacerla revolución con una minoría muy pequeña no tiene sentido, e incluso con las mejores intenciones sólo podría conducir a una nueva esclavitud. Una verdadera revolución sólo puede hacerse si una gran mayoría la quiere y participa activamente en la creación de un mundo nuevo. Por supuesto, tendríamos muchas más oportunidades si la ente se hubiera organizado previamente, y hubiera reflexionado sobre los consiguientes problemas y cuestiones. Lo cual significa que una de nuestras prioridades es la difusión de nuestras ideas.
Sin embargo, es mejor evitar presionar a la gente con sermones. No queremos meros seguidores. Otro peligro incluso peor es que hagamos de nuestras vidas un dogma. Finalmente, no queremos predicar, sino hablar con la gente.
Este último punto es importante. Probablemente, el síntoma más claro de la degeneración de la sociedad moderna es que la comunicación cada vez se hace más impersonal, más estandarizada y más subjetiva. La comunicación se ha convertido en un artículo adquirible, "sonidos" que se compran en cintas de plástico. Todos los medios de comunicación modernos tienen 2 cosas en común: tienes que pagar por ellos y no hay forma de participar en ellos, o miras, o escuchas, no se te pide nada más.
Nuestra creencia en la libertad nos lleva a exigir libertad de expresión y libertad de prensa. Esto podrá sonar raro, como si se tratara de una manifestación de los liberales del s. XIX. Ahora los liberales parecen bastante satisfechos de haber conseguido estas preciadas libertades.
Lo que quieren decir es que ellos tienen esas libertades, los comunes mortales, y menos los "extremistas peligrosos" como nosotros, no las tenemos. Podemos decir (casi) todo lo que queramos, pero no en horas de máxima audiencia; podemos escribir lo que queramos, pero ¿se publicará en la prensa oficial? A menos que tengamos una verdadera oportunidad de que nos escuchen, la libertad de expresión poco significa, y no les preocupa concedérnosla.
Hay quien dice que el golpe de estado de Tejero fracasó porque los guardias civiles tenían un concepto trasnochado del poder político y, por consiguiente, tomaron el parlamento. Para la próxima vez ya lo saben: lo que hay que tomar son las emisoras de radio.
Los periodistas, los impresores, los escritores, técnicos y actores quizá deban jugar un papel muy importante en la lucha por una nueva sociedad. Está en sus manos decir la verdad. Deberían estar tan avergonzados de la bazofia que, obedientemente, siguen produciendo, que a estas alturas ya tendrían que haber dimitido. Es urgente que la industria de la comunicación se ponga al servicio de la agitación política, y que los trabajadores controlen los contenidos de la emisión.
Debido a que los medios de comunicación están tan controlados por una oligarquía que sabe muy bien de la importancia de su poder, hay pocas probabilidades d que podamos difundir nuestras ideas a través de los medios establecidos. Necesitamos encontrar alguna otra forma de difundir nuestras ideas hasta que llegue el momento de que podamos apoderarnos de los medios de comunicación.
Nos han empujado a los límites de lo social. Nos vemos obligados a crear nuestros propios medios para expresarnos. Naturalmente, todo ello a pequeña escala, por eso alcanzamos a un grupo reducido de gente con cada panfleto, revista, etc. Esperamos que cada pequeña acción se vaya sumando. Después de todo, mil panfletos no son un desperdicio si logran convencer a un sólo nuevo anarquista.
Difundir la idea es importante, se ha intentado en muchas ocasiones y de muchas formas distintas. He aquí varios métodos utilizados por los anarquistas para comunicar sus ideas:

La palabra impresa

El movimiento anarquista ha producido una gran cantidad de artículos, revistas, periódicos, libros y panfletos a lo largo de su historia, algunos con una tirada excepcional. Muchos fueron leídos sólo por unos pocos y han caído en el olvido para siempre.El esfuerzo ha sido una pérdida de tiempo. Cada vez necesitamos material anarquista en mayor cantidad y mejor escrito. Aquellos que están receptivos deben poder tener posibilidades de información a su alcance.
Las octavillas, a menudo pasadas rápidamente a multicopista para una acción concreta, son la posibilidad más barata y la más sencilla. El estilo debe ser sencillo y directo. Ilustraciones, incluídas las fotografías pueden hacerse a cliché con un coste ligeramente superior.
Los panfletos baratos sobre temas concretos siempre pueden tenerse a mano cuando surja una conversación sobre el tema. Este, por ejemplo, esta diseñado para todos aquellos que insisten en las típicas preguntas sobre la viabilidad de la sociedad anarquista como "¿y qué pasaría con los asesinos?"
Las revistas y periódicos pueden ser de dos tipos: aquellos dirigidos o de interés sólo para los anarquistas, y aquellos que apuntan a una multitud no comprometida. Parece que ha muchas publicaciones para anarquistas convencidos, pero muy pocas con el fin de agitar a las conciencias dormidas. Hay unas cuantas publicaciones anarquistas de gran calidad: además, muchos anarquistas trabajan en publicaciones locales sobre temas que conciernen a la comunidad.
La publicación de libros y su distribución son también una parte importante del movimiento. Puedes encargar libros anarquistas en tu biblioteca local. También quedan muchos libros por escribir. Necesitamos más trabajos sobre teoría anarquista, más análisis de la sociedad actual y de las estrategias adecuadas, para variar. La ficción o la poesía también entran en la esfera de acción. Escribir un libro no es algo tan imposible como parece al principio. Muchos escritores son perfectos idiotas, de hecho.

Teatro callejero.

Este medio de comunicación no ha sido lo suficientemente explotado por los anarquistas. Escribir y ensayar obras puede llevar ala formación de un colectivo. El procedimiento legal es solicitar un "permiso de planificación" (Aseguraos de poneros un nombre inofensivo). Por otra parte, el "Ejército de Santa Claus" que invadía los departamentos de juguetes en los grandes almacenes de Amsterdam y repartía juguetes a los niños también estaban haciendo teatro callejero, aunque de una forma menos legal. Algún tipo de actuación semi-teatral que lleve a la gente a reflexionar es una buena alternativa a las manifas de siempre.

Encuentros públicos

Hubo una época en que los encuentros anarquistas llamaban a 30 o 40mil personas. Los encuentros públicos han declinado a favor de los entretenimientos de masas. Cincuenta personas es un buen número hoy día. Elegid un tema, seleccionad portavoces, alquilad un local y haced publicidad. Puede suponer mucho esfuerzo pero a veces aparecen nuevos miembros o al menos suscita interés. La gente os tomará más en serio.

Medios de comunicación alternativos

Este título tan vago quiere cubrir medios de comunicación heterodoxos desde las chapas y las pintadas a spray hasta los vídeos. Pequeños mensajes dirigidos a la difusión pueden escribirse en puertas de wáteres o escribirse a spray en las paredes de la autopista. El vídeo no es muy caro, ni es muy difícil conseguir cámaras alquiladas. También cabe la posibilidad de las emisoras de radio piratas, y no hay porqué prescindir de la danza o el mimo u otras ideas para transmitir un mensaje. Usa tu imaginación.Aunque estamos excluídos del mercado de medios de comunicación para las masas, hay otras formas de transmitir nuestras ideas.
Finalmente, la forma en que una idea se comunica es casi tan importante como la idea en sí. Si permite o promueve la participación de la gente para que ésta deje de ser una simple audiencia y pueda expresarse por sí misma, es un desafío directo al sistema de poder que necesita mantenernos dóciles.

Música

La música rebelde o revolucionaria tiene una historia mucho más antigua que la que los modernos jóvenes de hoy o los caducos hippies de ayer puedan imaginar. Créase o no, muchas óperas giran en torno a temas revolucionarios. En el s. XVIII, en la década de los 30, la posesión de un instrumento musical en Inglaterra estaba prohibida para los estamentos sociales más bajos, ya que los músicos errantes eran verdaderos agitadores del descontento social.Muchos anarquistas eligen la música como medio de comunicación con la gente. Es una forma de actividad útil para los anarquistas, y además es divertida. Por desgracia, mucha de la actual música anarquista, ni es anarquista ni es música, pero hay alguna buena, y alguna incluso muy buena. Cuestión de gustos.
La música tiene la fuerza de apelar a las emociones directamente. Es posible comunicarse de una forma más básica. También se puede utilizar para hipnotizar y manipular a la gente, cosa que espero que evitemos hacer.
Por tanto, lo que necesitamos hacer es que la música llegue a la gente, animarles a intentarlo y a sacar a relucir su creatividad. Las posibilidades de la grabación casera son muy interesantes.
Necesitamos crear una música alternativa que desafíe a la industria musical Que aúllen cuando se enteren de que sus cintas se están grabando ilegalmente. Les hemos puesto las cosas fáciles demasiado tiempo.

El arte

Los cuadros expuestos en las pinacotecas han sido descritos como arte de museo; eso quiere decir que son objetos para ser admirados, comprados y vendidos. Separan el arte de la vida y de la gente. El arte como un artículo en venta es lo mejor que este sistema puede ofrecer. El arte como actividad no podría ni entenderse ni permitirse.Hay una necesidad imperiosa de que la gente corriente libere sus capacidades creativas. Al menos esto se puede intentar poner en práctica cuando hablamos con la gente. Se pueden encontrar formas de trabajar para el movimiento y divertirse al mismo tiempo. A través de la creatividad podemos llegar a partes ocultas de la gente que otras ideas no alcanzarían.
Difundir la idea, es decir, hacer "propaganda", ha de ser uno de los objetivos primordiales de la estrategia anarquista. Por encima de todo, una revolución anarquista requiere que la gente sepa lo que hace y porqué lo hace. Nadie puede ser obligado a ser libre: o se elige y se toma, o no es verdadera libertad. Nuestra labor es más dura que la de los testigos de Jehová que van de puerta en puerta. No basta con que digamos a la gente lo que tiene que pensar: o piensan por sí mismos, o no son verdaderos anarquistas.

La escuela y la educación

Aunque desconfiamos en principio de la institución escolar, los anarquistas tiene gran fe en el poder de la educación. Una de las mayores fuentes de esperanza para u mundo mejor es que la próxima generación, con la ayuda necesaria, crezca menos neurótica que la anterior. Algunos dicen incluso que educar a los niños para la libertad es la única esperanza real de crear una sociedad anarquista.Las escuelas se ocupan principalmente de seleccionar y dividir a los niños en niveles para su futuro papel en una sociedad jerarquizada, y asegurarse de que internalizan la competitividad, la jerarquía y el respeto a la autoridad. Este sistema exige que la mayoría de los niños, y de los adultos, se sientan inferiores. Los anarquistas pensamos que las pruebas académicas son una medida insignificante respecto al potencial de una persona para jugar un papel importante en la sociedad. El culto al experto profesional está diseñado para destruir nuestra auto-estima en nuestras posibilidades y en nuestra capacidad de juicio.
Los anarquistas nos oponemos al castigo corporal y a todas las formas de obligación en la educación. La asistencia a clase debería ser voluntaria. La obligatoriedad destruye el entusiasmo natural por saber y comprender. La verdadera educación es lo contrario a la escuela obligatoria, donde se aprende principalmente a temer y respetar la autoridad. Necesitamos, en cambio, que nuestros hijos desarrollen una capacidad crítica para entender el mundo, para ver los cambios que es necesario hacer para crear un lugar mejor para todos, y ser capaces de llevar a cabo estos cambios.
Los anarquistas nos oponemos al adoctrinamiento religioso en los colegios. El miedo y la superstición no tienen lugar en una educación ética. La educación religiosa debería abolirse y sustitiurse por una clase enfocada a discutir cuestiones morales y filosóficas basadas en la preocupación y el respeto a los demás.
Es una locura pensar que la educación actual sólo consiste en pasar 1 años o más de nuestras vidas en colegios que nada tienen que ver con el mundo exterior. Sería mucho más saludable para nuestra educación que ésta integrara aspectos del trabajo cotidiano y la vida social. Así, las habilidades de cada uno podrían ser reconocidas por la sociedad y utilizadas para la educación de otros. Necesitamos destruir las líneas divisorias entre trabajo, juego y educación. La educación debería estar disponible en cualquier momento de nuestras vidas, en lugar de estar confinada arbitrariamente a esa parte de la vida que pasamos en la escuela. Todos somos alumnos y profesores potenciales, todos tenemos habilidades que desarrollar y que enseñar durante toda nuestra vida.
Los anarquistas estamos generalmente de acuerdo en que la completa liberación de la educación depende de la creación de una sociedad anarquista. Sin embargo, esto no ha sido impedimento para intentar crear entornos más libres donde los niños puedan crecer y aprender, aquí y ahora. Algunos anarquistas han educado a sus hijos en casa. Otros los han educado conjuntamente con otros padres e hijos. Han trabajado juntos en lugar de permanecer en núcleos familiares aislados. En las últimas 3 décadas varias escuelas libres se han establecido basándose en principios libertarios, y han desempeñado un servicio muy valioso demostrando de forma práctica que hay alternativas posibles. Sin embargo, han tenido que enfrentarse a constantes problemas económicos y a todos los otros problemas que supone vivir en una sociedad como la nuestra intentando crear una sociedad libre.
Algunos anarquistas y otros que comparten sus puntos de vista sobre la educación han llegado a la conclusión de que en un futuro predecible, la mayoría de los niños asistirán a escuelas estatales y, por tanto, han intentado cambiar estas escuelas desde dentro, así como a los padres y profesores.
Aunque hacia los años 60 la institución escolar había aceptado los métodos libertarios en la escuela británica de A. S. Neill's Summerhill, se trataba de una escuela privada a la que sólo tenían acceso niños de padres ricos, que se horrorizaron al ver que métodos similares se estaban adoptando en escuelas públicas para niños de clase obrera. Los intentos más fructíferos se dieron en la Risinghill School y en William Tyndale School de Londres, pero fueron abortados por la autoridad educativa local y los profesores fueron expulsados.
La lección a extraer para aquellos que vuelvan a intentarlo en el futuro es que es esencial romper el aislamiento al que se somete alas escuelas respecto a la comunidad, para que los padres entiendan y apoyen activamente la implantación de la pedagogía libertaria en los colegios

Conclusión

Para una consideración más detallada de la teoría anarquista, hemos incluído una bibliografía, hemos hecho listas de áreas de actividades y subrayado la corriente anarquista. No hemos intentado indicar que tipo de actividad conducirá más probablemente a un futuro antiautoritario. Este tipo de juicio requiere una consideración más detallada de la naturaleza de la sociedad en cuestión y de una estrategia revolucionaria. Esperamos que tú sacarás tus propias conclusiones. Los anarquistas siempre crean su propia opinión.Si estás interesado, lee más, habla con los anarquistas de tu localidad, reflexiona sobre las ideas. Hay mucho que hacer.
¿Se te ocurre alguna buena excusa para no ser anarquista? Bueno, pues entonces, ¡adelante!


Further Reading

Introductions To Anarchism

ABC OF ANARCHISM, Alexander Berkman, Freedom Press, L2.00
ANARCHISM AND ANARCHIST-COMMUNISM, Peter Kropotkin, Freedom Press, L 1.25
ANAKCHIST READER, THE, George Woodcock, Fontana, L2.95
ANARCHY, Malatesta, Freedom Press, Ll.00
ANARCHY IN ACTION, Colin Ward, Freedom Press, L2.50
FLOODGATES OF ANARCHY, Stuart Christie and Albert Meltzer, Kahn & Averill, L3.25

Classics Of Anarchism

Bakunin:
CRITIQUE OF STATE SOCIALISM, A, B Books, L1.50 (comic strip version)
GOD AND THE STATE, B Books, 80p
PARIS COMMUNE AND THE IDEA OF THE STATE, THE, B Books, 30p
Godwin:
ANARCHIST WRITINGS OF WILLIAM GODWIN, Freedom Press, L3.50
ENQUIRY CONCERNING POLITICAL JUSTICE, AN, Penguin
Kropotkin:
CONQUEST OF BREAD, THE, Elephant Editions, L3.60
FIELDS, FACTORIES AND WORKSHOPS TOMORROW, Freedom Press, L3.50
GREAT FRENCH REVOLUTION, THE, VOLS I & 2, Elephant Editions, each L3.95
MUTUAL AID, Freedom Press, L3.50
STATE, THE, Freedom Press, Ll .75
See also books by Proudhon, Malatesta, Goldman and Berkman

Anarchist `-isms'

Anarcha-feminism:
QUIET RUMOURS, various authors, Dark Star/Rebel Press, Ll.80
UNTYING THE KNOT, Freeman and Levine, Dark Star/Rebel Press, 60p
WOMEN IN THE SPANISH REVOLUTION, Solidarity, 60p
Anarcho-syndicalism:
ANARCHO-SYNDICALISM, Rudolf Rocker, Phoenix Press, L2.50
Anti-militarism/self-defence:
PROTEST WITHOUT ILLUSIONS, Vernon Richards, Freedom Press, L2.50
STRANGE VICTORIES, Elephant Editions, L 1.95
TOWARDS A CITIZENS' MILITIA, Cienfuegos Press, L 1.50
Federalism:
KROPOTKIN'S FEDERALIST IDEAS, B Books, 25p
Individualism:
EGO AND ITS OWN, THE, Max Stirner, Rebel Press, L4.50
Mutualism:
See the writings of P-J Proud hon
Situationism:
AND YET IT MOVES, Boy Igor, Zamisdat, L3.00 (critique of science)
BOOK OF PLEASURES, Raoul Vaneigem, Pending Press, L4.95
ON THE POVERTY OF STUDENT LIFE, Rebel Press, 75p
PARIS: MAY `68, Dark Star/Rebel Press, L1.50
REVOLUTION OF EVERYDAY LIFE, Raoul Vaneigem, to be reprinted in 1988
SOCIETY OF THE SPECTACLE, THE, Guy Debord, L3.50
See also the SpectacularTimes pocketbooks (six titles in print priced 50p to L1.00)

Anarchist Issues

Animal Liberation:
AGAINST ALL ODDS, Arc Print, L 1.95
KILL OR CURE?, Arc Print, L2.25
UP AGAINST THE LAW, Arc Print, L 1.50
Ecology:
POST-SCARCITY ANARCHISM, Murray Bookchin
EARTH FIRST READER, THE, ed. Dave Foreman
Education:
LIB ED, quarterly magazine, 50p
RAVEN, THE, VOL 2, L2.50 (article on Walden School)
SUMMERHILL, AS Neill, Pelican, L4.95
Housing:
HOUSING: AN ANARCHIST APPROACH, Colin Ward, Freedom Press, L2.25
IDEAL HOME, Hooligan Press, L2.40
SQUATTING IN WEST BERLIN, Hooligan Press, L2.00
Abuses of the Media:
MANUFACTURING CONSENT, Noam Chomsky
`Illegal' actions:
RADIO IS MY BOMB, Hooligan Press, L2.40 (DIY guide to pirate radio)
WITHOUT A TRACE, L2.00 (about `getting away with it')
ECODEFENSE (a field guide to monkeywrenching), ed. Dave Foreman
Riots/insurrection:
FROM RIOTS TO INSURRECTION, Alfredo M Bonnano, Elephant Editions, L 1.00
LIKE A SUMMER WITH A THOUSAND JULYS, BM Blob, Ll.50

Anarchist History

Britain:
SLOW BURNING FUSE, THE, John Quail
Russian Revolution:
GUILLOTINE AT WORK, Maximoff, Cienfuegos Press, L6.00
INTRO TO MY DISILLUSIONMENT IN RUSSIA, Emma Goldman, Phoenix Press, 20p
RUSSIAN TRAGEDY, THE, Alexander Berkman, Phoenix Press, L2.50
Spanish Revolution:
BARCELONA MAY DAYS 1937, various authors, Freedom Press, L2.50
COLLECTIVES IN THE SPANISH REVOLUTION, Gaston Leval, Freedom Press, L6.00
LESSONS OF THE SPANISH REVOLUTION, Vernon Richards, Freedom Press, L2.95
Revolutionaries/Rebels:
ANARCHISM AND VIOLENCE, Osvaldo Bayer, Elephant Editions (about Severino de Giovanni)
ANGRY BRIGADE 1967484, THE, Elephant Editions,Ll.20
BONNOT GANG, THE, Richard Parry, Rebel Press, L4.95
BLACK FLAG, THE, Jackson, RKP, L3.00 (h/b)(about Sacco and Vanzetti)
HAYMARKET SPEECHES, THE, Voltairine de Cleyre, Cienfuegos Press, L2.40 (as above)
MALATESTA: HIS LIFE AND IDEAS, Vernon Richards, Freedom Press, L3.00
RED VIRGIN, THE, University of Alabama Press, L6.00 (memoirs of Louise Michel)
SABATE: GUERILLA EXTRAORDINARY, Tellez, Elephant Editions, L2.95

Anarchist Fiction

FREE, THE, M Gilliland, Hooligan Press, L 1.80
FROM BENEATH THE KEYBOARD, Hooligan Press, L2.00 (short stories/poetry)
MONKEY WRENCH GANG, THE, Edward Abbey
HAYDUKE LIVES, Edward Abbey
See also writings of the mysterious B Traven (author of THE TREASURE OF THE SIERRA MADRE)

Anarchist Fiction: Sci-Fi

DISPOSSESSED, THE, Ursula K leGuin, Granada
LaNAGUE CHRONICLES, THE, F. Paul Wilson
UNGOVERNED, THE, (appears in _True Names and Other Dangers_), Vernor Vinge
CONQUEST BY DEFAULT, (appears in _Threats and Other Promises_), Vernor Vinge
ILLUMINATUS TRILOGY, THE, Robert Shea and Robert Anton Wilson, Sphere, L2.95
See also other libertarian influenced SF writers, e.g. Michael Moorcock, Doris Lessing, Marge Piercy, Kate Wilhelm,The books listed are available from alternative bookshops. Most can also be obtained from A Distribution, 84b Whitechapel High Street, London E1 7QX or from Housmans, 5 Caledonian Road, London N1 9DX.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

CÓMO SER LIBRE Y FELIZ
por Bertrand Russell

Este ensayo fue primero una conferencia pronunciada en la Escuela Rand de Ciencias Sociales, de Nueva York, bajo los auspicios de la Young People´s Socialist League, el 28 de mayo de 1924, y a fines de ese año fue publicada por la Escuela Rand.
El tema del que debo hablarles esta noche es muy modesto y fácil: “Cómo ser libre y feliz”. No sé si puedo darles una receta, como la de un libro de cocina, que cada uno de ustedes pueda aplicar. En esta última ocasión que doy una charla pública en Estados Unidos, deseo decir algunas cosas en las que creo firmemente y considero, por mi propia experiencia, como muy importantes, cosas que en charlas anteriores en este país no he tenido muchas oportunidades de decir.
Tal vez alguno de ustedes, y desde luego muchas personas en todas partes, dirán que la respuesta a la cuestión “cómo ser libre y feliz” se resume en una sencilla frase: “¡Consigue unos buenos ingresos!”. Creo que es una respuesta generalmente aceptada, y si la propongo me habré ganado el asentimiento de todos los que no están aquí presentes. Sin embargo, creo que es un error imaginar que el dinero, los ingresos, tienen mucha más importancia para conseguir la felicidad de la que realmente tienen. Durante mi vida he conocido a muchas personas ricas y apenas recuerdo a alguna de ellas que pareciese feliz o rica. He conocido a muchas personas que eran pobres en extremo, y tampoco podía decirse que fuesen libres y felices. Pero en los escalones intermedios es donde se encuentra la mayor parte de la felicidad y la libertad. No es la gran riqueza o la gran pobreza lo que proporciona más felicidad.
He aquí mi impresión al respecto. Cuando hablamos de las condicioines externas de la felicidad (voy a referirme principalmente a las condiciones en la propia mente, las condiciones internas), no cabe duda de que una persona debe tener lo suficiente para alimentarse, cubiertas las necesidades básicas de la vida y lo necesario para cuidar de sus hijos. Cuando uno dispone de esas cosas, tiene todo lo que contribuye realmente a la felicidad. Más allá sólo se multiplican las preocupaciones y la ansiedad. Así pues, no creo que una enorme riqueza sea la solución. En cuanto a las condiciones externas de la felicidad, yo diría que en este país, por lo que respecta al problema material de la producción de bienes, lo tienen totalmente resuelto. Si los bienes producidos se distribuyeran con justicia, eso sería ciertamente una verdadera contribución hacia la felicidad. El problema que se plantea es doble. En primer lugar, se trata de un problema político: asegurar las ventajas de su producción sin rival para un círculo más amplio. Por otro lado, tenemos el gran problema psicológico de aprender a obtener el bien de estas condiciones materiales creadas por nuestra era industrial. Creo que ahí es donde más ha fallado la modernidad, en el lado psicológico, el de ser capaces de gozar de las oportunidades que hemos creado. Y creo que esto se debe a una serie de causas.
Atribuiría en parte esta situación al efecto del puritanismo en su decadencia. En sus buenos tiempos, el puritanismo fue una concepción de la vida que llenaba las mentes y hacía feliz a la gente. Cualquier cosa que llene la mente hace a la gente feliz. Pero ya no existe una creencia generalizada en los postulados del puritanismo. Se han retenido ciertos principios que están conectados con el puritanismo, aunque quizá no de una manera muy evidente. En primer lugar, existe cierta clase de actitud moral, es decir, una tendencia a buscar defectos en los demás y a pensar que es muy importante mantener ciertas formas de conducta. Hay una serie de antiguos tabúes y reglas heredadas en los que la gente no cree, pero que sigue obedeciendo porque siempre han estado ahí, pero esos tabúes y reglas no llegan al fondo del asunto. Lo que más ha sobrevivido del puritanismo es el desprecio de la felicidad, no del placer, sino ¡el desprecio de la felicidad! Entre los rebeldes existe un deseo muy grande de placer pero muy poca vivencia de la felicidad en contraste con el placer, y eso ha penetrado en nuestro concepto de placer y felicidad.
Durante mucho tiempo la actitud puritana consistió en hacer creer a la gente que el placer era algo infame, y debido a esa creencia quienes no eran infames se dedicaban a aproducir las mejores formas de placer como el arte, etcétera, y por consiguiente el placer llegó a ser tan infame como los puritanos decían que era. Sigue ocurriendo que las naciones, como la de ustedes y la mía, que han pasado por esa fase puritana son incapaces de obtener felicidad e incluso placer, es decir, un placer que no sea trivial. Sólo las formas menos valiosas de placer sobreviven a pesar de esa dominación puritana. Creo que ésa es quizá la razón principal por la que el puritanismo, dondquiera que haya existido, se ha revelado tan destructor del arte, porque el arte, al fin y al cabo, es la búsqueda de cierta clase, probablemente la mas suprema y perfecta, de placer. Y si uno cree que el placer es malo, el arte es malo. Ésa es una de las cosas que debemos al puritanismo.
Otra de las cosas que le debemos es la creencia en el trabajo. He dedicado la mayor parte del tiempo que he pasado en América a predicar la ociosidad. En mi juventud tomé la decisión de que no dejaría de predicar una doctrina simplemente porque yo no la he practicado. No he podido practicar la doctrina de la ociosidad porque predicarla requiere mucho tiempo. No me refiero a la ociosidad en el sentido literal, pues mucha gente, la inmensa mayoría de la raza blanca, no disfruta sentada al sol sin hacer nada. Nos gusta estar atareados. La ociosidad a que me refiero es simplemente un trabajo o actividad que no forma parte de su trabajo profesional regular. Bajo la influencia de este dogma, el puritanismo nos ha obligado a conservar entre nuestras creencias actuales la idea de que la parte importante de nuestra vida es el trabajo. Eso, en cualquier caso, es aplicable a la mayor parte de la humanidad: que la parte importante de lo que hacemos es la de perseverar en nuestros negocios y conseguir una fortuna que podamos legar a nuestros descendientes, y que ellos, a su vez, consigan una fortuna mayor para dejarla a los suyos. Este propósito ha ocupado el lugar que antes tenía vivir para alcanzar el cielo, pues en los viejos tiempos del puritanismo trátabamos de prescindir de los placeres a fin de ganar el cielo.
El cielo ha desaparecido, pero no así la idea de vivir de manera que dejemos una gran fortuna, y la clase de vida que se requiere para ese propósito es en gran manera la misma que se requería para el otro: prescindir el goce presente en favor de los beneficios futuros. Eso es lo que hemos conservado de la vieja actitud puritana, y creo que eso no es, en su forma moderna, una actitud muy bella o noble. En los viejos tiempos contenía algo espléndido, pero en esta forma moderna no es nada que debamos admirar en especial, y por conseguir ese propósito prescindimos de todo lo que haría la vida civilizada, libre y feliz.
Por cierto, permítanme decirles algo que he observado a menudo cuando viajo por el continente europeo, donde hay bellas obras de arte. He visto al hombre de negocios norteamericano de edad mediana arrastrado de un lado a otro por su mujer y su hija, en un estado de aburrimiento casi intolerable, porque estaba lejos de su despacho. Sería mejor que, en vez de concentrarse en el trabajo, la gente tuviera unos intereses más amplios. Si tuviéramos un buen sistema social, ninguno de nosotros tendría que trabajar más de cuatro horas al día (aplausos). Bien, me alegra mucho esa respuesta de ustedes, pero cuando hice esa observación a otros públicos norteamericanos, se estremecieron de horror y me preguntaron: “¿Qué diablos haríamos en las otras veinte horas?”. Entonces tuve la sensación de que es muy necesario predicar este evangelio.
Es realmente terrible que al ser humano, con todas sus capacidades, se le pongan anteojeras y tenga una perspectiva tan estrecha que sólo pueda avanzar por un estre sendero. Eso es una desfiguración del ser humano. Se está desarrollando una población de seres humanos mal desarrollados, privados de los placeres que comporta la compañía humana, los placeres del arte, el placer de todas las cosas que hacen la vida realmente digna de ser vivida. Porque, después de todo, luchar un día tras otro para amasar una fortuna no es una finalidad digna de nadie.
No quiero sugerir que el placer, el mero placer sea un fin en sí mismo. No creo que lo sea, y me parece que el efecto de la moralidad puritana ha sido el de realzar los placeres a expensas de la felicida, porque, como los bajos placeres pueden obtenerse más fácilmente, están menos controlados por la censura de la moral oficial. Por supuesto, todos sabemos de qué manera la persona ordinaria que no vive de acuerdo con la moralidad oficial de su tiempo hace tal cosa: busca los caminos que son más frívolos y que uno mismo valora menos. Ése será siempre el efecto de una moralidad que se predica pero no se practica.
Los chinos tienen una moralidad oficial que se puede practicar, y creo que así demuestran su sabiduría. Los occidentales que hemos adoptado el plan contrario nos enorgullecemos de la magnificencia extraordinaria de nuestra moralidad y creemos que eso nos excusa de practicarla. Creo que para tener una verdadera moralidad, para tener una actitud vital que haga la vida más rica, libre y feliz, es preciso eliminar el elemento restrictivo, evitar que esa actitud se base en cualquier clase de restricciones o prohibiciones. Debe ser una actitud basada en las cosas que amamos y no las que detestamos. Hay una serie de emociones que guían nuestra vida, y pueden dividirse aproximadamente en represivas y expansivas. Las emociones represivas son la crueldad, el miedo y los celos; las emociones expansivas son la esperanza, el amor al arte, el impulso constructivo, el amor, el afecto, la curiosidad intelectual y la bondad, todas las cuales intensifican la vida en vez de reducirla. Creo que la esencia de la verdadera moralidad consiste en vivir de acuerdo con los impulsos expansivos y no los represivos.
Me temo que lo que estoy diciendo tiene unas consecuencias muy revolucionarias y no puedo esperar que todo el mundo esté conforme. Muchas personas pensarán que mis deducciones no son aceptables. Por ejemplo, el amor es una emoción expansiva mientras que la emoción de los celos es represiva. Ahora bien, cuando sometemos a análisis psicológico nuestra moralidad tradicional y vemos de dónde ha salido, tenemos que admitir que los celos han sido la fuente principal, que han sido los celos la emoción originaria. No me parece muy probable que un código con esos antecedentes sea el mejor posible, más bien creo que un código basado en las emociones positivas sería mejor que uno basado en las negativas, y que las restricciones impuestas a la libertad deberían basarse en el afecto o bondad hacia el prójimo y no en la pura emoción represiva de los celos. Si se aplicara ese principio conduciría a un mejor desarrollo del carácter y a un tipo más sano de persona, una persona liberada de muchas de las crueldades que limitan al moralista convencional.
La moral tradicional contiene un elemento muy fuerte de crueldad, y parte de la satisfacción que todo moralista obtiene de su moralidad se debe a que le proporciona justificación para infligir dolor. Todos sabemos que castigar es un placer para muchas personas. Cierta vez, un primer ministro que viajaba de Constantinopla a Antioquía se pasó ocho horas contemplando cómo torturaban a su enemigo. Creo que el impulso hacia el placer en el sufrimiento ajeno surge en personas cuyas emociones naturales se han frustrado, que han sido incapaces de encontrar una salida libre para sus impulsos creativos.
No sé de manera categórica si esa es realmente la base de muchas crueldades, pero no puedo dejar de pensar que una enorme masa de la crueldad que vemos en el mundo se debe a una envidia inconsciente. Ése es un sentimiento muy arraigado en la naturaleza humana, y cuando existe un bonito y conveniente código que la encarna es, naturalmente, muy popular.
Me pregunto si podré explicarles con precisión de qué manera creo que uno puede vivir más feliz. En los Evangelios hay cosas que ilustran mi postura, no textos que se citen con frecuencia, sino po ejemplo “no pienses en la comida, la bebida o los medios con que te vestirás”. Si viviéramos de acuerdo con ese principio, que, por cierto, prohibe toda discusión de la ley Volstead, la vida nos parecería muy placentera. Hay cierta clase de liberación, de actitud despreocupada que, si uno es capaz de adquirirla, le permite ir por el mundo tranquilo, sin que le trastornen todas las pequeñas molestias que surgen. El meollo del asunto estriba en liberarse del miedo, una emoción muy arraigada en el corazón humano. El miedo ha estado en el origen de la mayoría de las religiones, el miedo ha sido la fuente de la mayoría de los códigos morales, el miedo conforma nuestros instintos, en nuestra juventud nos inculcan el miedo y, en definitiva, el miedo está en el fondo de todo lo que es malo en el mundo. Una vez nos hemos liberado del miedo, tenemos toda la libertad del universo. Todos ustedes conocen, por supuesto, las oscuras supersticiones de eras más bárbaras, cuando hombres, mujeres y niños eran sacrificados a los dioses por puro miedo. Consideramos esa superstición como oscura y absurda, pero no opinamos lo mismo de nuestras propias supersticiones. Pues bien, no puedo afirmar que ningún gran desastre vaya a sobrevenirnos jamás, pero sí afirmo que el miedo a las cosas que podrían sobrevenirnos es un mal mayor que las cosas en sí, y sería mucho mejor ir por la vida sin temor, y tropezar con algún desastre, que ir por la vida de puntillas, prudentes y cautos, con la carga del temor, sin haber gozado de la vida en ningún momento y, no obstante, muriendo apaciblemente en la cama.
Sin duda queremos que nuestras vidas sean expansivas y creativas, queremos vivir al máximo obedeciendo a los impulsos, y al decir impulso no me refiero al impulso transitorio de cada momento pasajero, sino a los grandes impulsos que realmente gobiernan nuestra vida. Ciertas personas tienen grandes impulsos artísticos, otras científicos y otras tal o cual forma de afecto o creatividad. Y si uno reprime esos impulsos, siempre que no infrinjan la libertad de otro, atrofia su desarrollo. Por ejemplo, conozco a muchos hombres que son socialistas y han dedicado su vida al periodismo, escribiendo para los periódicos más conservadores. Tales hombres pueden obtener placer de la vida, pero no creo que puedan obtener felicidad. La felicidad no está al alcance de quien reprime esos impulsos fundamentales con los que la vida debería desarrollarse.
Diría exactamente lo mismo de los afectos privados. Cuando existe un afecto realmente intenso o poderoso, el hombre o la mujer que se le opone sufre la misma clase de daño, es la misma clase de destrucción interior de algo precioso y valioso, algo que han dicho todos los poetas. Lo hemos aceptado cuando lo decían en verso, porque nadie se toma los versos en serio, pero si se dice en prosa y en público pensamos que es terrible.
No sé por qué se permite a todo el mundo decir una serie de cosas en privado que no se le permite decir en público. Creo que ya va siendo hora de que digamos en público lo mismo que decimos en privado. Walt Whitman dijo en alabanza de los animales: “No gruñen y sudan por su condición, ninguno de ellos es respetable o desdichado en todo el mundo”. Debe decir que siento un gran afecto por Walt Whitman, el cual ilustra lo que digo, cómo el hombre que vive expansivamente vive de una manera bondadosa, está libre de crueldad y el deseo de impedir a los demás que hagan lo que quieran.
Considero muy importante que nos cercioremos de que toda moral artificial significa crecimiento de la crueldad. Por supuesto, no podemos vivir como los animales de Walt Whitman, porque el hombre posee previsión y memoria y, al ser previsor, tiene que organizar su vida en una unidad. Es ahí donde desarrollamos nuestras supersticiones. Y saben ustedes muy bien que sería contraproducente obedecer cada capricho sin cierta disciplina. No deseo que lleguen a la conclusión errónea de que no hay necesidad de disciplina. Por el contrario, la hay, pero debe ser la disciplina que procede de dentro, de comprender las propias necesidades, de la sensación de algo que uno desea alcanzar. Nada de importancia se ha conseguido jamás sin disciplina. A veces no estoy totalmente de acuerdo con ciertos teóricos de la educación modernos, porque creo que subestiman el papel que representa la disciplina. Pero la disciplina que uno practica debe estar determinada por sus propios deseos y necesidades, no impuesta por la sociedad o la autoridad.
La autoridad procede del pasado y los viejos, y, puesto que me hallo en una Liga de la Juventud Libre, supongo que no es necesario que hable de la autoridad con el respeto que de mí podría esperarse, porque aunque se suponga que los viejos son sabios, no lo son necesariamente. Aprendemos mucho en la juventud y es mucho lo que olvidamos cuando somos mayores. El punto máximo está en los treinta años, cuando aprendemos a la misma velocidad que olvidamos. Luego empezamos a olvidar con más rapidez que aprendemos. Por lo tanto, si es necesaria una autoridad, debería ser un consejo formado por treintañeros, pero, en general, creo que es mucho mejor que no haya ninguna autoridad en aquellos aspectos que no afectan directamente al resto del mundo.
Naturalmente, si uno de ustedes asesina a alguien, es asunto suyo, pero también es asunto del muerto, por lo que no puede poner objeciones cuando otros le pidan cuentas de su acción. Ahora bien, con respecto a los actos que sólo nos afectan a nosotros mismos es absurdo que el Estado o la opinión pública tengan la menor intervención. La sociedad no debería ocuparse en absoluto de las relaciones privadas, que son cosa del individuo. Por supuesto, el bienestar de los niños interesa a la sociedad, y lo cierto es que en la actualidad no le interesa lo suficiente. En cuanto a los hijos, ha de haber suficientes, pero no demasiados, pues deseamos que estén sanos y se les eduque. Éstas son las cosas de las que el Estado debe ocuparse, pero hoy esa ocupación es parcial: afecta a unos sectores de la población y no a otros. Todas estas cosas deben ser competencia del Estado. Ahora bien, cuando no hay hijos me parece que toda interferencia es una impertinencia y que el Estado no tiene nada que ver en el asunto. Pero no quiero referirme solamente a ese problema, porque lo que acabo de decir es aplicable a otros muchos aspectos, sobre todo al lado estético de la vida. En nuestra civilización industrial hemos tomado del puritanismo y el cristianismo cierta actitud utilitaria, cierta creencia en que los actos que realizamos no deben estar limitados a sí mismos, sino tener alguna motivación ulterior, cierta finalidad distante. Las cosas se han de juzgar por sus usos y no por sus valores reales. Esto supone la muerte del lado estético de la vida, pues la belleza de cualquier cosa consiste en lo que la cosa es y no en sus usos.
Admito la esfera del utilitarismo, pero no para juzgar las cuestiones artísticas. Creo que hemos salido perdiendo no sólo en el mundo del arte, cosa generalmente admitida, sino también en compañía humana, en amistad, al no tener un sentido tan grande de la cualidad intrínseca como lo teníamos antes. Se tiende a juzgar a un hombre por lo que hace, y eso es algo totalmente distinto de la cualidad intrínseca de esa persona. Por eso acontece que cuando un hombre se ha convertido en una celebridad, todo el mundo sabe que lo que dice es maravilloso, mientras que en su juventud, cuando no se le reconocía como una celebridad, pudo haber dicho cosas más extraordinarias sin que nadie reparase en ellas. Debería reconocerse la excelencia de las observaciones de un hombre aunque no sea famoso, y viceversa.
En cuanto a las relaciones privadas, todos estamos tan atareados que no tenemos tiempo de cultivar afectos hacia otras personas que merecen ser cultivados. No tenemos tiempo para la solidaridad, la comprensión de todas esas cosas que constituyen la belleza de las relaciones humanas, porque todos estamos demasiado atareados, y cuando no, estamos cansados. Si los bienes producidos en este país se distribuyeran de una manera equitativa, habría mucho más de lo que cualquiera necesita para ser feliz y sería posible vivir trabajando mucho menos y, no obstante, tener lo suficiente. Entonces sería posible desarrollar y cultivar esas cosas que son necesarias para la felicidad. Por ejemplo, habría libertad. Un hombre carece de libertad si ha de pasarse el día entero ocupado en actividades que no le agradan. Eso es tan malo como estar uncido a una noria. No siempre podemos hacer cosas agradables, pero sí es posible hacerlas durante la mayor parte de la jornada, y creo que en las naciones industriales avanzadas probablemente lo que más se desea es un mejor ideal de felicidad privada. Realizar las cosas que realmente contribuyen a la felicidad humana es incluso más importante que las reconstrucciones políticas y económicas.
Si nuestras vidas fuesen más felices no estaríamos tan dispuestos a ir a la guerra. A mi modo de ver es asombroso ver la extraordinaria debilidad en el mundo moderno de lo que podríamos llamar la voluntad de vivir. Existe una voluntad de trabajar, pero no de vivir. No observamos que la perspectiva de una destrucción a gran escala se considere intolerable. No encontramos gente dispuesta a sacrificar el dinero y el poder para poder librarse de la amenaza de la guerra, porque en realidad no quieren librarse de ella. Una nación feliz no estaría dispuesta a sacrificar la vida, la salud y la felicidad por la vaga actividad de luchar y posiblemente ganar. Esto se debe a que nuestras vidas son demasiado colectivas y muy poco individuales. Forzados por el molde mecánico de nuestra civilización a parecernos cada vez más unos a otros, experimentamos cada vez más las emociones de las masas a expensas de las individuales, personales. De esa manera se sacrifica al individuo, y una vida en la que se impone ese sacrificio impedirá que el individuo sienta un amor intenso por la vida.
Imaginamos que queremos toda clase de cosas, tales como poder y riqueza, que no son las fuentes de la felicidad. Esas fuentes están mucho más fielmente expuestas en los Evangelios. Me refiero a lo que he citado hace un momento, a no pensar en el mañana. Si uno tiene un ser humano al que ama, un hijo, si tiene cualquier cosa que realmente le importa, la vida deriva de eso su significado, y es posible organizar todo un mundo de personas cuyas vidas importan. Pero si uno empieza con la nación: “Soy miembro de una nación y quiero que mi nación sea poderosa”, entonces está destruyendo al individuo. Uno se vuelve opresor, porque el poderío de su nación depende de una reglamentación estricta, y uno se dedica a imponer las reglas a su vecino.
Lo importante es el individuo. Tal vez piensen ustedes que resulta claro que un socialista diga tal cosa. Creo que el lado material de la vida ha de ser transferido a la organización socialista, pero lo creo así porque el lado material de la vida me parece el menos importante. Mientras uno no tenga lo suficiente para que su vida sea tolerable, las cosas materiales son las únicas que importan, y en la mayoría de los países europeos hay semejante pobreza que las cosas materiales son de la máxima importancia. Pero ahora, con nuestra capacidad de producción técnica, podemos abolir por completo el problema de la pobreza, que sigue existiendo porque somos unos perfectos asnos. Y cuando pensamos en el mundo que tendremos una vez eliminada la pobreza, vemos que en ese mundo las cosas materiales no serán las importantes. En una comunidad socialista habrá que determinar si la gente ha de trabajar una hora extra al día y cada miembro de la familia tener un coche. En semejante comunidad, como los bienes espirituales serán más importantes, valdrán más que las cosas que se obtienen por medio de la comunidad colectiva. Ésta proporcionará el pan y las tareas cotidianas. Uno podrá dedicar su ocio a otra actividad, al fútbol, el cine o lo que sea.
A veces me preguntan cómo puedo estar seguro de que la gente utilizará bien su ocio. No quiero asegurarlo. Cuando uno plantea ese problema es porque se encuentra todavía en la esfera de la moralidad excesiva, la presión excesiva de la comunidad sobre el individuo. Mientras el ocio no se emplee de ninguna manera nociva para el prójimo, es algo que atañe exclusivamente al individuo. Y afirmo que en el mundo espiritual deseamos individualismo. El socialismo lo queremos en el mundo material. Ahora tenemos socialismo en el mundo espiritual e individualismo en el material.
Se supone que lo que debemos pensar, la manera de controlar las emociones son cosas que competen al Estado, pero no tener suficiente para comer, no, eso no compete al Estado. Ahí es donde interviene el sagrado principio de la libertad, que ha sido colocado exactamente donde no se debía. Lo que les estoy diciendo es, al fin y al cabo, lo mismo que han dicho los dirigentes de todas las grandes religiones, que el alma del hombre es importante. Y ésa es la gran verdad que debemos aprender: sentir que el alma, el pensamiento, la comprensión y la simpatía es lo que importa, y que el decorado externo de la vida carece de importancia mientras uno tenga lo suficiente para vivir con dignidad. Debido a que estamos inmersos en la competencia no comprendemos una verdad tan sencilla.
Les he hablado bastante a la ligera, pero lo que quiero decir es algo rebosante de vida, una liberación auténtica: ser libres en este mundo, libres del univero, de modo que las cosas que nos ocurren dejen de preocuparnos, que los acontecimientos dejen de tener importancia. Ésa es la clase de fuego que puede existir en el alma de todo hombre y toda mujer, y cuando uno lo posee dejan de preocuparle las pequeñeces que tanto llenan nuestras vidas. Es posible vivir así, libre y expansivamente. Observarán que cuando hayan prescindidio de esos temores estarán más cerca del prójimo, podrán disfrutar de la amistad en un grado diferente. El mundo entero es más interesante, más vivo, hay algo en él que es infinitamente más valioso. Quien lo haya saboreado una vez sabe que es infinitamente mejor que las cosas logradas por otros metodos. Es un viejo secreto, enseñado por todos los maestros y olvidados por sus sacerdotes. Es el secreto de estar en íntimo contacto con el mundo, de no tener unas murallas del yo tan rígidas que le impidan ver lo que hay más allá. Al moralista el interesa pensar: “Qué virtuoso soy”, y también él es un eogista como los demás. No es en ese mundo de inmorales endurecidos donde encontrarán ustedes la vida que es feliz y libre. Cuando una ha perdido el temor a la vida porque vale la pena soportar un poco de dolor (debido al conocmiento de que hay algo mejor que la evitación del dolor), se asegura una intensa unión con el mundo, un amor intenso, algo brillante, cálido, como el afecto personal, pero que es universal. Si llegan ustedes a obtener eso, conocerán el secreto de una vida feliz.

"Hombre irracional": La moral bien entendida empieza por casa

Crítica: Muy buena.Otro guiño de Woody Allen: vuelve sobre sus obsesiones, como cuestionar la ética de su protagonista.

Hay cineastas que escriben a lo largo de su filmografía una sola película. Stanley Kubrick se preocupaba por narrar y describir -y podía saltar de un género a otro- sus obsesiones existenciales. Woody Allen también. Muchos de sus filmes se preocupan por precisar el sinsentido de la vida, y, en fin, el nihilismo que embebe sus producciones tiene otro mojón enHombre irracional.
Su protagonista esta vez es un profesor de filosofía, lo cual no hace más que zanjar diferencias con otros personajes de Allen que suelen filosofar sin título habilitante. Abe Lucas -la elección de Joaquin Phoenix no pudo ser más acertada- llega a una universidad pueblerina y despierta allí tanta pasión como rechazo.
 
El hombre no está pasando por su mejor momento, como también le suele suceder a la mayoría de las creaturas de Allen. Abe lo dice muy claro: “No puedo escribir. No puedo respirar, no podía recordar las razones para vivir, y cuando lo hacía, no eran convincentes”.
Vuelta de tuerca mediante -aunque retorcida, porque la posición de Abe es distinta a la que desea Dostoievski en Crimen y castigo, libro de cabacera de Allen en más de una oportunidad a la hora de sentarse ante su máquina de escribir-, Abe encontrará la manera de “mejorar” su existencia interviniendo en la vida de un tercero. No ya la de Jill (Emma Stone), la estudiante que no queda muy en claro por qué se babea tanto ante el nuevo profesor, ni la de Rita (Parker Posey), una mujer que ansía salir de la abrumadora rutina de su vida marital. Abe cometerá un acto, para muchos aberrante, para él, sencillamente eficaz, y del que no renegará porque cree hacer lo correcto.
Acto irracional o no, lo que hace Abe provoca que la película pegue un giro de casi 180 grados. Y a partir de allí aparece el Allen que gusta a muchos, el que cuestiona la moral -y la suerte- de los personajes, el que intenta meterse al público en el bolsillo, porque crea un trío de cómplices. Sólo él, el protagonista y el espectador saben lo que Abe hizo.
Es una (su) manera de comprometernos, tomar posición. Molestarnos. No dejarnos la comedia servida.
Ya hemos dicho que la elección de Phoenix fue acertada. Da el personaje perfecto, entre alcohólico, romántico, que se cree superior, y capaz de hacer cualquier cosa... irracional.
Como en Match Point, donde un anillo decide la suerte, aquí hay otro elemento que interviene para poner las cosas, tal vez, en su lugar. Allen nos guiña otra vez. Con o sin citas filosóficas, vale la pena mirarlo.

"Hombre irracional"
Muy buena
Drama. EE.UU., 2015. 94’, SAM 13. De Woody Allen. Con Joaquin Phoenix, Emma Stone, Parker Posey. Salas: Hoyts Abasto, Cinemark Palermo, Showcase Belgrano