sábado, 1 de agosto de 2015

LA INFLUENCIA DE LOS PROFETAS EN ERICH FROMM

Víctor Rey

“El humanismo- que en términos más sencillos implica la creencia en la unidad de la raza humana y en el potencial del hombre para perfeccionarse a través de sus propios
esfuerzos- tiene una larga y variada historia que se remonta a los profetas hebreos y los filósofos griegos”.  (Erich Fromm)


Erich Fromm (1900-1980) a través de mucho de sus libros examina este tema como por ejemplo en: El humanismo socialista, El amor a la vida,  Psicoanálisis de la religión, Las cadenas de la ilusión, Y seréis como dioses, El Dogma de Cristo.

Los libros de los profetas y los salmos fueron una fuente de inspiración para Fromm aún después de haber abandonado la práctica de la religión judía. En su libro “Y seréis como dioses” realiza una interpretación de esa tradición judía en la cual se educó.

Lo conmovían los escritos de Isaías, Amós y Josué, no por sus premoniciones y anuncios de calamidades sino por la promesa de la llegada del juicio final, momento en el cuál las naciones transformarían las armas en arados, las lanzas en podaderas y dejarían de empuñar la espada contra otras naciones. Pero los profetas también les anunciaban a los hombres que podían encontrar las respuestas a su existencia en el amor y la razón, y que éstas estaban estrechamente vinculadas a otros dos valores fundamentales: la humildad y la justicia.

Pero hubo otros pasajes de la Biblia que también impactaron hondamente en Fromm como la desobediencia de Adán y Eva, la súplica de Abraham ante Dios para que salvara a los habitantes de Sodoma y Gomorra, y la misión de Jonás en Nínive, todos ellos merecieron reiteradas menciones en sus escritos.

Los profetas bíblicos anunciaban la verdad, eran quienes, en nombre de Dios, presentaban a los hombres las alternativas para que ellos decidieran de acuerdo a su conciencia, también les advertían sobre las consecuencias que les traería cada una de esas opciones, pero luego dejaban que fueran los propios hombres los que adoptaran sus decisiones, es decir, que eran ellos quienes debían asumir su responsabilidad ante la historia. Así como los profetas anunciaban la existencia de un único Dios también ponían el acento en las cuestiones inherentes al comportamiento en la vida cotidiana. Del Antiguo Testamento se desprende que el hombre tiene tanto la capacidad para hacer el bien como para hacer el mal, y que debe optar entre ellos Según la interpretación de Fromm de los libros sagrados el papel de Dios en la historia no consistía en intervenir en los acontecimientos humanos, su participación se limitaba a enviar a sus mensajeros que anunciaban la existencia de Dios y que el fin del hombre era hacerse semejante a El, es decir defender el amor, la verdad y la justicia. Además de mostrarles las opciones, también alzaban su queja cuando los hombres se desviaban del camino trazado por Dios, la función del profeta no era meramente espiritual también se preocupaba por las Fromm mostró en sus trabajos como el concepto del Dios fue variando desde ser un Dios autoritario que no aceptaba y castigaba violentamente cualquier desobediencia a uno mucho más comprensivo de las debilidades humanas.  Dios continuaba castigando y premiando le otorgaba al Hombre la posibilidad de ser libre pues la norma más alta de su desarrollo es la libertad. Un aspecto primordial fue la lucha de los profetas contra los ídolos, la idolatría provocaba que los hombres concluyeran siendo esclavos, pues someterse a ellos implicaba adorar cosas materiales, perdiendo en ese proceso la identidad y la libertad. Fromm traía a colación la idea de la lucha de los profetas contra la idolatría para señalar que en la actualidad también había ídolos que la gente adoraba y que hoy asumían la forma del consumo, de la producción de mercancías, del poder, etc., a ellos rinde pleitesía y se esclaviza porque cada vez es más dependiente en su búsqueda por obtenerlos.   La idolatría es incompatible con la libertad y la independencia porque es una manifestación alienada de los propios poderes del hombre y deriva en una adhesión sumisa al ídolo. Los profetas manifestaban que la adoración a Dios y no a los ídolos era una forma de liberación, la sumisión a Dios fue disminuyendo a medida que el concepto de Dios se fue desarrollando y el Hombre se fue convirtiendo paulatinamente en un socio de Dios. Veamos brevemente algunas de las muchas condenas a la idolatría que se encuentran en el Antiguo Testamento: “Aquél día, el hombre arrojará a los topos y murciélagos los ídolos de plata y los ídolos de oro que se había fabricado para adorarlos, y se meterá en las hendiduras de las rocas y en las grietas de los peñascos, lejos del Terror del Señor y del esplendor de su majestad, cuando él se levante para llenar la tierra de espanto.” (Isaías 2: 20-21). “Por eso, di a la casa de Israel: Así habla el Señor: Conviértanse, apártense de sus ídolos; aparten su rostro de todas sus abominaciones. Porque si un hombre de Israel, o un extranjero que reside en Israel, se aleja de mí, erige en su corazón un altar para sus ídolos y pone delante de sí lo que es ocasión de sus culpas, y si luego se presenta el profeta para consultarme, yo mismo, el Señor, me veré obligado a responderle. Volveré mi rostro contra ese hombre, haré que sirva de escarmiento y de ejemplo, y lo extirparé de en medio de mi pueblo. Así ustedes sabrán que yo soy el Señor.” (Ezequiel 18:9-10). También los profetas anunciaron un tiempo mesiánico donde el hombre podía lograr su salvación por el perfeccionamiento de sí mismo. La idea mesiánica implicaba la llegada de una nueva era de paz donde los hombres vivirían solidariamente y en armonía entre los individuos, los pueblos, los sexos y entre los hombres y la naturaleza. En el tiempo mesiánico el Hombre habrá de nacer plenamente, cuando fue expulsado del paraíso perdió su hogar, pero en esa era volverá a encontrarlo. Hay una relación dialéctica entre el paraíso y el tiempo mesiánico, el primero es la edad de oro en el pasado, el segundo lo será en el futuro, son similares porque en ambos existe la armonía pero diferentes en tanto el hombre habrá logrado un mayor desarrollo que no poseía en el pasado.

En la profecía de Miqueas no sólo desaparecerá la guerra sino que también el miedo, pero esto sólo podrá ser realidad cuando nadie tenga el poder ni el deseo de atemorizar a los demás. Ni siquiera el hombre necesitará del concepto de Dios, aún cuando cada pueblo pueda seguir creyendo en el suyo, pero donde el fanatismo religioso habrá desaparecido, el hombre habrá obtenido la paz y libertad y por lo tanto importará muy poco cuales sean las ideas que la Humanidad utilice para describir sus valores supremos. El tiempo mesiánico también expresará la universalidad del hombre y por lo tanto éstos dejarán de destruirse mutuamente y se superará la división entre las naciones, cuando llegue ese tiempo el hombre podrá ser plenamente humano y dejarán de existir los conceptos de “extranjero” y de “pueblo elegido”.  “El será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra”.  Nos dice su biógrafo, Rainer Funk, que la visión de una paz universal y la idea de armonía entre las naciones lo conmovieron desde muy temprano a los 12 o 13 años, posiblemente su interés en la paz y en el internacionalismo radicaba en su condición de niño judío en un ambiente cristiano y viviendo episodios transitorios de antisemitismo, además debe considerarse que la Primera Guerra Mundial lo afectó profundamente.

Durante la conflagración se vio sorprendido por la actitud de conocidos suyos que de pacifistas convencidos pasaron en poco tiempo, a ser fervorosos partidarios de la guerra, desde entonces sospechó del argumento que las armas servían para preservar la paz.

Los profetas enseñaban que los hombres debían practicar dos de las principales cualidades que caracterizaban a Dios, es decir, el amor y la justicia.  “Ese es el ayuno que yo amo oráculo del Señor- soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo, cubrir al que veas desnudo.” Isaías 58: 6-7).


Erich Fromm fue un profeta contemporáneo que nos ha ayudado mucho a entender nuestras sociedades de consumo.  Como los profetas bíblicos a anunciado y denunciado las injusticias.  También ha anunciado y proclamado la esperanza de una nueva sociedad, más humana, más justa, más solidaria, más libertaria.  Hoy más que nunca es necesaria su lectura y discusión de los temas que estudió.

sábado, 18 de julio de 2015

12 cosas que la gente feliz hace de otra forma y por qué empecé a hacerlas yo

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Mucha gente sufre crisis existenciales. Yo tuve una hace unos años, cuando cumplí 24. No sentí el impulso compulsivo de comprarme un Mustang rojo o una guitarra eléctrica, pero un día, mientras la alarma de mi iPhone sonaba temprano para ir trabajar, en mi apartamento de dos habitaciones en Nueva York, me pregunté: “¿Lo tengo todo o no tengo nada?”
Mi instinto me decía que tenía que haber algo más en la vida que la carrera de ratas en la que yo participaba (como consultor de nuevas tecnologías). Pero no estaba seguro de qué era o de a quién acudir en busca de sabiduría más allá de The Matrix.
Decidí embarcarme en un viaje para averiguarlo. Dejé mi trabajo, minimicé mis gastos, me fui a Hawái y me puse en serio (de una forma un tanto salvaje) a averiguar qué me pone en la vida. Descubrí que hay un montón de gente como yo, jóvenes, con energía, intensos, orientados a objetivos, pero frustrados con el status quo y un poco asustados por nuestras perspectivas de futuro. Decidí dedicar mi vida a buscar la sabiduría necesaria para llegar a tener vidas extraordinarias y el sentimiento de que tiene sentido vivir en un mundo de inmensa incertidumbre.
Muy al principio, me encontré con esta cita de Dan Millman [1]:
Siempre había creído que una vida de calidad, disfrute y sabiduría era un derecho adquirido al nacer y que me sería otorgado automáticamente con el tiempo. Nunca sospeché que tendría que aprender cómo vivir, que había disciplinas específicas y formas de ver el mundo que tenía que dominar antes de despertarme hacia una vida simple, feliz, sin complicaciones.
Ese es un resumen de dónde estaba yo y qué estaba descubriendo. No podía esperar a que la felicidad y la satisfacción me encontrasen; tenía que crearlas yo mismo. Así que desde entonces he estado dedicándome a eso y haciendo de coach para que otros también lo consigan.
Unas de las cosas más chulas que descubrí al principio son las 12 cosas que la gente feliz hace de forma distinta al resto para aumentar sus niveles de felicidad, según losestudios de la psicóloga positivista Sonja Lyubomirsky. Aquí os dejo una docena de cosas que cualquiera de nosotros, a cualquier edad o en cualquier etapa de la vida, puede empezar a hacer hoy para sentirse más feliz [2].
  1. Manifiesta tu gratitud. Cuando aprecias lo que tienes, esto gana en valor. Mola ¿no? Así que, básicamente, estar agradecido por las cosas maravillosas que es evidente que ya tienes en tu vida te proporcionará un sentido más profundo de la felicidad. Y eso sin tener que salir de casa ni comprar nada. Tiene sentido. Nos va a costar mucho ser feliz en algún momento si no estamos agradecidos por lo que ya tenemos.
  2. Cultiva el optimismo. Los ganadores tienen la capacidad de fabricarse su propio optimismo. No importa cuál sea la situación, la diva con éxito es la que siempre encuentra la forma de ponerle un toque de optimismo. Solo contempla el fracaso como una oportunidad para crecer y aprender nuevas enseñanzas de la vida. La gente optimista ve el mundo como un lugar repleto de oportunidades infinitas, especialmente en cuanto al número de intentos [3].
  3. Evita darle vueltas a las cosas y las comparaciones sociales.Compararte con otra persona puede ser venenoso. Si de alguna forma somosmejores que la persona con la que nos comparamos, eso nos da un sentido de superioridad insano. Nuestro ego se infla -BOOM- y sale nuestro Kanye West interior. Si somos peores que con quien nos comparamos, solemos desmerecer el trabajo duro que hemos hecho y el progreso que hemos conseguido. Este tipo de comparaciones no surgen de un lugar sano. Si te sientes inclinado a compararte con alguien, compárate contigo mismo hace un tiempo.
  4. Sé amable. Realizar actos amables libera serotonina en el cerebro. (La serotonina es una substancia que proporciona beneficios médicos TREMENDOS, incluida la capacidad de hacernos más felices). Ayudar a alguien de forma desinteresada es una forma super poderosa de sentirse bien. Lo que es aún más guay sobre estos brotes de bondad es que no solo nos hacen sentir bien a nosotros mismos, sino también a quien los observa. ¿A que es extraordinario? Una nota: lo que hacen los antidepresivos es liberar más serotonina. Échate a un lado, Pfizer, la amabilidad te va a comer el terreno.
  5. Cuida las relaciones sociales. La gente más feliz del planeta son los que tienen relaciones importantes y profundas. ¿Sabes que hay estudios que muestran que los índices de mortalidad son el doble de altos para la gente que se siente sola? ¡HALA! Hay un sentimiento de calidez que viene de tener un círculo activo de buenos amigos con quienes compartir tus experiencias. Nos sentimos conectados y parte de algo con más importancia que nuestras existencias solitarias.
  6. Desarrolla estrategias para poder con todo. Cómo respondes a los malos momentos define tu carácter. Algunas veces pasan cosas malas, es inevitable. Forrest Gump lo sabe bien. Puede ser difícil salir con respuestas creativas en el momento en el que el estiércol se acerca al ventilador.Tener estrategias sanas ya ensayadas y listas en tu arsenal puede ser de gran ayuda.
  7. Aprende a perdonar. Albergar sentimientos de odio es nefasto para tu bienestar. Tu cerebro no sabe la diferencia entre emociones pasadas o presentes. Cuando odias a alguien, piensas continuamente en eso, y estas emociones negativas son tóxicas para tu bienestar. Te pones en un estado dechunguismo (término técnico) que te acompaña todo el día.
  8. Aumenta el fluir. Se trata de ese estado en el que parece que el tiempo se ha parado. Ocurre cuando estás tan concentrado en lo que estás haciendo que tu tarea y tú os convertís en uno. La acción y la conciencia se han fundido. No tienes hambre, ni sueño, ni emociones. Estás profundamente sumergido en la actividad que estás haciendo. Nada te distrae ni compite por tu atención.
  9. Saborea las alegrías de la vida. La felicidad profunda no puede existir sin frenar un poco para disfrutar de la alegría. En un mundo con estímulos salvajes y movimientos omnipresentes es fácil olvidar abrazar las experiencias agradables de la vida. Cuando no las apreciamos, robamos la magia al momento. Las cosas más sencillas de la vida puede ser las más gratificantes si recordamos disfrutarlas al máximo.
  10. Comprométete con tus objetivos. Dedicarse con entusiasmo a hacer algo viene equipado de serie con una fuerza inefable. Ocurren cosas mágicas cuando nos comprometemos a hacer algo cueste lo que cueste. Cuando estás totalmente comprometido, no tienes más opción que hacerlo. Al contrario de lo que pueda parecer, no tener otra opción -por lo que no puedes cambiar de opinión- de forma subconsciente nos hace más felices porque así descubrimos parte del sentido de nuestra vida.
  11. Practica la espiritualidad. Si somos espirituales o religiosos, reconocemos que la vida es más grande que nosotros. Abandonamos la idea tonta de que somos lo más poderoso que ha existido nunca. Nos permite conectar con el origen de la creación y nos conectamos con todo lo que existe. Algunas de las personas más completas que conozco sienten que están aquí trabajando en algo para lo que “han sido llamados”.
  12. Cuida tu cuerpo. Cuidar tu cuerpo es crucial para ser la persona más feliz que puedas ser. Si no tienes tu energía física en forma, entonces tu energía mental (tu concentración), tu energía emocional (tus sentimientos) y tu energía espiritual (el sentido de tu vida) se verán afectados negativamente [4]. ¿Sabías que estudios llevados a cabo con personas diagnosticadas con depresión muestran que el ejercicio regular aumenta los niveles de felicidad tanto como el Zoloft? No solo eso, sino que seis meses después, la gente que seguía haciendo ejercicio tenía muchas menos probabilidades de recaer porque tenían un nivel más alto de superación personal y autoestima.
Así que ahí lo tienes. No hacen falta coches nuevos o chaquetas de cuero, sino sabiduría basada en estudios científicos para conseguir ser feliz a largo plazo. Todas estas cosas las puedes empezar a hacer hoy -con o sin un cambio de trabajo- así que espero que elijas una cosa y te comprometas a cumplirla.
En mis próximos blogs compartiré más cosas sobre estos temas y otros. Mientras, puedes ver cómo van mis esfuerzos para buscar la sabiduría (y los de otra gente muy guay) enSensophy.com.
Notas:
  1. Millman, D. Way of the Peaceful Warrier. H.J.KRAMER, 1984.
  2. Lyubomirsky, Sonja. The How of Happiness: A Scientific Approach to Getting the Life You Want. New York: Penguin Press, 2008.
  3. Tiger, Lionel. Optimism: The Biology of Hope. New York: Simon and Schuster, 1979.
  4. Loehr, James E, and Tony Schwartz. The Power of Full Engagement: Managing Energy, Not Time, Is the Key to High Performance and Personal Renewal. New York: Free Press, 2003.

martes, 14 de julio de 2015

Una importante diferencia entre el pensamiento oriental y el pensamiento occidental

El pensamiento occidental caricaturiza a la religión pagana y a la religión oriental por su multiplicación de la divinidad en numerosas personalidades y deja de reconocer que estas personalidades son sofisticados sistemas de mapeo de los diferentes aspectos de la conciencia.
ALEJANDRO MARTÍNEZ GALLARDO · 

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diosa
Los dioses representan unidades de la mente dentro de las cuales evolucionan mundos […] Todos estos dioses, así llamados, están sujetos al nacimiento y la disolución, lo único que no puede disolverse es la Conciencia misma.
Manly P. Hall
Cuando el pensamiento racional moderno se vuelca a analizar el pensamiento religioso, no tarda en despreciarlo fundamentalmente al considerar ridículas las personificaciones que hace de la divinidad: desde el dios celoso patriarcal de barbas blancas judeocristiano, las divinidades de múltiples brazos o con rostros de animales de la India, hasta los dioses griegos con sus cualidades demasiado humanas, sus morales laxas y sus errabundas acciones. El hombre occidental versado en ciencia ve en esto una caricatura, una clara proyección antropomórfica: dioses creados por la mente del hombre que reflejan su desesperado intento de encontrar sentido en función a creencias y modelos obsoletos del mundo. Me parece que en esto, más que la perspicacia del método supremo de la razón, podemos ver una forma de colonialismo intelectual un tanto bárbaro en el sentido de que antes de entender y quizás asimilar, de tajo invalida y destruye. En esto hay una clara herencia del cristianismo, hay que decirlo, que destruyó las grandes bibliotecas de la antigüedad y que borró las culturas que conquistó (como en la atroz quema de los códices mayas) por considerarlas paganas. Por esto, uno puede ver en lo que Roberto Calasso ha llamado el “fundamentalismo secular” una nueva encarnación del dogma, de la cerrazón propia del pensamiento dominante que modela la realidad conforme a sus preceptos.
Los sistema “paganos” son más complejos y sofisticados de lo que les damos crédito. Aunque en todas las religiones hay una tendencia vulgar a adorar las imágenes de los dioses y adorar a las personalidades como entidades con un rango de acción milagrosa delimitada, los principios de las grandes religiones no suelen considerar a los miembros del panteón como seres supernaturales individuales e independientes, sino como símbolos o arquetipos a través de los cuales se manifiesta la suprema conciencia del universo. En este sentido la adoración de dioses personificados es una forma de decadencia del culto, resultado en cierta forma de la falta de iniciación, de la tergiversación de los símbolos religiosos y del uso y manipulación del credo por parte de la autoridad religiosa. Nos acercamos a lo religioso como hacia un muro desvaído, con inscripciones que ya no sabemos leer. Manly P. Hall nota en su libro Lectures on Ancient Philosophy:
Los dioses son personificaciones de atributos divinos, eso es, significan condiciones de la Conciencia Universal. Mientras que lo Absoluto significa la Totalidad de la Conciencia en suspensión, los dioses son diferentes fases de la Conciencia Universal. Mientras que el ignorante venera a los dioses como personalidades o entes divinos, el filósofo los reconoce como planos cósmicos o modos de realización.
kali-maEs por eso que podemos hablar del camino de Buda, de Cristo, de Hermes o de Kali en el tantra, por ejemplo. Dioses que son continentes en el mapa de la conciencia o representaciones de los patrones creativos del universo: cada uno de ellos un desdoblamiento particularizado de la conciencia que permea el universo (la única divinidad que no está sujeta a la disolución: el dios detrás de los dioses), que se tiende como una escalera entre el ser individual y el ser universal, lo que Plotino llamó “el vuelo del solo al Solo”. Hall agrega: “Hay un punto sutil en el hecho de que quien logra la budeidad no es un buda sino el Buda”. Explicado de otra forma: “el académico occidental considera a alguien que rompe la ley como un criminal, mientras que el oriental considera a la persona que rompe la ley como crimen”. Es decir uno no se convierte en un buda, uno se vuelve Buda: la conciencia universal, el Ser despierto, y para hacer esto se rescinde de la individualidad. Y es que aquí se concibe al individuo solo como una extensión –la punta de un iceberg de una hondura infinita– de la experiencia del Ser Universal. Por eso se habla en el budismo de que una persona no tiene experiencias, sino que es la Experiencia la que tiene personas. La paradoja de la deificación, la iluminación o la ascensión sería que para alcanzar este grado superior de conciencia una persona debe dejar de ser una persona; en otras palabras, aquel que quiere iluminarse para sí mismo, para cumplir sus deseos o para magnificar la persona que cree ser, de entrada está condenado a fracasar; por eso el ego puede entenderse como sinónimo de ilusión.
A partir de lo anterior, podríamos ver a Jesús no tanto como un hombre sino como un principio soteriológico, como el poder redentor del alma humana. El buda Maitreya, dice Hall, puede entenderse como “la conciencia de esperanza” y aquello que llega para quienes pueden intuir “la existencia de un estado más noble e iluminado”. De este entendimiento de los dioses como aspectos de la Conciencia, se podría desdoblar un principio armónico de diálogo interreligioso en el que las diferentes divinidades más que competir podrían aspectarse, un poco como los planetas en el cielo que danzan entre sí.
Hall explica que “cuando un individuo alcanza un estado de conciencia simbolizado por cierto dios, entonces se declara que el dios está encarnado en esa personalidad y de hecho camina sobre la Tierra. Así el dios de la alegría está encarnado en el hombre alegre; el dios de la piedad en el hombre piadoso o el dios de la guerra en aquellos que pelean”.
La divinidad que parece alcanzar el hombre por momentos –en su participación con los diferentes aspectos de la Conciencia– nunca es el resultado de la potenciación de su individualidad, sino de los momentos en los que logra vaciarse para que el espíritu universal lo atraviese. Esto ocurre con las cuatro manías divinas en la filosofía platónica o con la noción de éxtasis, palabra que significa hacerse a un lado o salirse de uno mismo, en este caso para que lo divino pueda atravesarnos. El uno mismo que se hace a un lado lo podemos pensar como el ego y la confabulación de la personalidad individual.
David_-_The_Death_of_Socrates
En el Fedro, Sócrates habla de cuatro tipos de manías, las cuales considera una forma de posesión divina:
1. Mantike mania-– La manía que viene de Apolo y brinda el poder de la profecía.
2. Telestike mania –La manía que viene de Dionisio y que tiene que ver con la iniciación mística.
3. Poetike mania — La poesía, que viene de las musas.
4. Erotike mania — El amor, que viene de Afrodita.
Sócrates considera que estos estados de furor son superiores a la mesura (o sophrosyne) y por lo tanto el hombre hace bien en dejarse poseer, por así decirlo, por estos arquetipos, especialmente porque cada uno asiste en el ascenso del alma hacia su fuente noética.
En esta comprensión de las diferentes fases y manifestaciones de la divinidad distribuida bajo diferentes arquetipos, podemos ver por qué se ha dicho que en realidad la filosofía platónica –y en general la religión griega en su aspecto de iniciación como se impartía en los Misterios– es monoteísta (y panteísta al mismo tiempo) y tiene mayores similitudes con ciertas corrientes de la filosofía oriental que conciben al ser como idéntico al universo, total y absoluta unidad que se contempla a sí misma y que se multiplica solo en la ilusión de la materia –la cual es considerada simplemente como un estado de baja conciencia.
Es probable que la tradición esotérica de la cual participaron Pitágoras y Platón haya llegado originalmente de la India, del jainismo, según sugiere el erudito y musicólogo Alain Daniélou. Por supuesto que también de Egipto y su compleja religión, en la cual de igual manera puede verse un monoteísmo subyacente. Si bien asociamos a los griegos con un paganismo vulgar en el que los dioses cometen actos demasiado humanos –y desfilan bajo innumerables personificaciones, como si se tratara de individuos como nosotros pero con ciertos poderes supernaturales, los filósofos griegos claramente comprendieron que los dioses eran principios o patrones arquetípicos. En El Banquete, por ejemplo, se dice que Eros es un dios, que es un estado mental y que es un “modo de realización”, usando la frase de Hall, puesto que el amor nos magnetiza hacia lo divino. Afrodita, la celeste, es claramente entendida como una manifestación del Alma del Mundo por Plotino, la cual se personaliza solo para conducirnos hacia la divinidad, hacia la henosis o fusión con el Uno, más allá de toda personalidad. Ocurre lo mismo cuando caemos en la ilusión de amar a una persona e idolatrar su cuerpo como si fuera nuestro único dios y no vemos en ella una manifestación del Amor y de la Belleza que nos conduce de lo particular hacia lo universal.
Este orientalismo del helenismo, creemos, parece haberse olvidado; como sugiere Christos Evangeliou, la filosofía griega que llegó a nuestros días es el resultado del filtro del cristianismo puesto al servicio de una autoridad que despojó a la filosofía helénica de su esencia de libertad y búsqueda de la sabiduría fuera de las constricciones del poder político. El helenismo o al menos cierta parte importante del helenismo, aquel encarnado sobre todo por Platón y sus antecesores y sus sucesores neoplatónicos, está ligado a una conciencia soteriológica: la filosofía es definida como un entrenamiento para la muerte, para que el alma pueda alzar sus alas, y como el arte de hacerse como los dioses (las Formas divinas), para que el alma retorne a la unidad (henosis). Este aspecto toral de la filosofía ha sido reprimido por el pensamiento occidental. Podemos distinguir algunas diferencias más entre el pensamiento oriental y el pensamiento occidental –la prioridad en lo cualitativo y lo interior del primero y de lo cuantitativo y externo en el segundo, por ejemplo– pero la diferencia que me interesa remarcar aquí es que Occidente no reconoce su origen común con Oriente: busca separarse y no acepta su sombra pagana ni su raíz mística.
Alejandro Martínez GallardoVía PijamaSurf