jueves, 15 de enero de 2015

¿Y si Judas no hubiese traicionado a Jesús?

El escritor Amos Oz sostiene que Judas fue el mayor defensor del profeta de Nazaret

 El País
¿Es cierto que el apóstol Judas Iscariote traicionó a Jesús y lo entregó a las autoridades de Jerusalén por 30 monedas de plata? Eso es lo que hasta ahora ha defendido la Iglesia católica apoyándose en los textos evangélicos.
¿Y si en vez de un traidor hubiese sido, al revés, el discípulo más fiel e ilustrado del Colegio Apostólico, que, actuando como un espía entre los otros discípulos analfabetos acabara convirtiéndose en su mayor defensor y devoto?
Amos Oz, en su obra Judas, que acaba de ser publicada en Brasil por Compañía Das Letras, sostiene, apoyado también en los textos evangélicos, que Judas no sólo no traicionó al Maestro sino que trató de que se convirtiera en el gran triunfador tanto entre los desarrapados de las aldeas de Galilea como en Jerusalén, entre intelectuales y poderosos.
La original interpretación de Judas por el escritor judío, convencido propulsor del dialogo entre Israel y Palestina, puede acabar intrigando no solo a los cristianos, sino también a los judíos, de quienes Jesús de Nazaret era un hijo de Abraham, un judío de los pies a la cabeza.
Hoy, Amos Oz vuelve a resucitar para sus lectores no sólo a Jesús, a quién los judíos se niegan a considerar como un profeta, sino la de su “traidor” Judas, una de las figuras de las que, después del Maestro, más se ha escrito y especulado en estos 2.000 años de la era cristiana.
La tesis del escritor israelí crea perplejidad primero entre los cristianos. Según ella, Judas, quizás el único apóstol no analfabeto, ni oriundo de la rural Galilea sino de la rica Judea, había sido enviado por las altas esferas religiosas del Templo para introducirse como espía en el círculo de aquel curioso predicador de un nuevo reino que hacía prodigios. Querían saber si se trataba de algo más que de un charlatán.
Judas, fascinado por la figura del profeta, acabó convirtiéndose en su mejor devoto. Intelectual y ambicioso como era, preparó un plan de victoria a lo grande para Jesús.
El Maestro debería, según sus cálculos, ensanchar su círculo de seguidores y debería llegar hasta el corazón del poder que estaba en Jerusalén. Allí debería revelarse como dios.
En vez de dar vista a los ciegos y echar demonios o curar paralíticos, el profeta debería hacer en Jerusalén el gran milagro que lo revelaría como el Mesías, el libertador de Israel, un dios en la tierra: vencer a la muerte.
Organizó así las cosas para que fuera condenado y crucificado. Y en ese momento se libraría milagrosamente de la muerte a los ojos de los poderosos y de los humildes en vísperas de la Pascua.
Según el escritor y novelista, no le fue fácil a Judas convencer a Jesús de ir hasta Jerusalén donde era visto con hostilidad por los sacerdotes y autoridades romanas. Temía que pudieran atentar contra su muerte. Jesús no era un héroe que deseara ser mártir. “Si es posible, aleja de mí este cáliz”, dijo a sus discípulos en la Última Cena. No quería ser sacrificado.
Para las autoridades de entonces Jesús era, sin embargo, uno más de los falsos profetas que aparecían cada día con sus vaticinios. No veían un motivo para condenarlo a muerte. Ello encuentra un eco en las palabras de Pilatos, cuando les dice a la muchedumbre azuzada para pedir la muerte del profeta: “no veo culpa alguna en él”. Y se hizo el remolón antes de ceder a la injusta sentencia.
Parece una paradoja que sea Judas el único de los discípulos que habla de Jesús como de un dios. Ni él se consideró nunca tal. Se llamaba “Hijo del hombre”, que en arameo significa simplemente “hombre”. El único Dios era su Padre del cielo al que se quejó cuando se vio abandonado en la cruz.
La historia de Judas traidor que entrega a Jesús por unas monedas habría sido creada por alguno de los evangelistas posteriores.
Según Amós Oz, Judas no necesitaba entregar a Jesús porque él nunca se había escondido, hablaba siempre en público y era conocido por todos. Además, 30 monedas de plata no eran nada para él, poseedor de bienes y fincas. Era el precio de la venta de un esclavo.
¿Por qué entonces Judas se ahorca después de haber visto a Jesús expirar en la cruz? No por arrepentimiento, por haberlo traicionado, sino porque al verle morir como un crucificado más, quejándose a Dios de haberle abandonado, sin haber sido capaz de bajar milagrosamente de la cruz, se dio cuenta que su estrategia de victoria había fallado. Se sentía más un derrotado que un traidor.
Y Judas, cuyos ojos horrorizados veían cómo el sentido y el objetivo de su vida se deshacía, Judas, que comprendió que con sus propias manos había causado la muerte del hombre que amaba y admiraba, se fue de allí y se ahorcó”, escribe Oz. Y añade: “Así murió el primer cristiano. El último cristiano. El único cristiano”.
El escritor, que conoce muy bien los textos bíblicos saca dos conclusiones importantes de esa original interpretación: Jesús no quería fundar una Iglesia sino purificar el judaísmo de su visión estrecha y de los compromisos entre el Templo y el poder temporal: “Dadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.
Así, si los judíos de entonces hubiesen “aceptado a Jesús”, si le hubiesen escuchado en vez de perseguirle, quizás no hubiese existido la posterior persecución de los judíos que culminó en el Holocausto, ya que al no haber sido creada, en su nombre, la nueva Iglesia cristiana, Jesús no hubiese sido durante siglos presentado como culpable de que los cristianos odiasen a los “pérfidos judíos”, que habían matado a Jesús, como se rezaba durante la Semana Santa hasta que aquel texto fue eliminado por el papa Juan XXIII.
Y la Iglesia actual, o no hubiese existido o hubiese sido totalmente diferente. Así, Amos Oz con su audaz interpretación que acompaña paso a paso a su novela que plantea al mismo tiempo el tema existencial de la traición humana y su conflicto, aplicada al drama entre Israel y Palestina, está dando la voz de alarma tanto en el mundo judío como en el cristiano.
Un libro destinado no sólo a ser saboreado como una joya literaria a las que nos tiene acostumbrados el gran escritor israelí sino también a despertar, tanto curiosidad como polémica en las dos mayores religiones monoteístas.

domingo, 11 de enero de 2015

Buenos propósitos para el año nuevo

Leonardo Boff


Todo comienzo de año es ocasión para hacer buenos propósitos. Son desafíos que nos ponemos a nosotros mismos para que la vida no sea siempre repetitiva sino creativa y, tal vez, sorprendente. Dejo aquitano algunos propósitos para alimentar la fantasía creadora de cada uno.
1. Desarrolla la inteligencia cordial, emocional y sensible. Sobrevaloramos la inteligencia intelectual, siempre necesaria, pero insuficiente. Dejada a sí misma produjo la solución final de los judíos (Shoah) y la Casa de la Muerte en Petrópolis bajo el régimen militar. La inteligencia cordial enriquece a la intelectual con el afecto, el amor y el cuidado sin los cuales perdemos nuestra humanidad y no salvaremos la vida en el planeta Tierra. 
2. Dios siempre viene mezclado en todas las cosas. Donde haya algún gesto de amor, de solidaridad y de reconciliación allí está infaliblemente Él. Sin esos valores Dios es solamente un nombre. 
3. Por la mañana al despertar o antes de recogerte haz un pequeño homenaje a Dios, o a aquella Energía amorosa y poderosa que nos sostiene. No necesitas decir nada. Reserva esos pocos minutos para Él y solo para Él. Si lo necesitas, llora por las demasiadas desgracias que ocurren o alégrate por lo bueno que ha pasado. 
4. Cada persona es un proyecto infinito. Nada nos sacia plenamente. Pasa por las cosas, disfrútalas sin dañarlas, pero no te detengas en ellas. Vete hacia delante y siempre adelante, pues somos caminantes de la vida y solamente un Infinito sacia nuestra sed y hambre infinitas. 
5. Desea ser águila que vuela alto y libre, es decir, ten ideales y grandes sueños. Pero no olvides que debes ser también gallina, concreta y prudente, especialmente cuando se trata de administrar los bienes materiales o de manejar dinero. Aprende cuando debes ser águila y cuando gallina, y a combinar sabiamente ambas. 
6. Haz una terapia en tu lenguaje. Se dicen tantas palabrotas en el hablar cotidiano y en las redes sociales. En el principio existía la Palabra. Ella tiene fuerza creadora y destructora. Depende de ti. Ella es “el puente por donde va y viene el amor” como cantan los cristianos de las comunidades de base. 
7. Hoy puedes informarte sobre todo. Prácticamente todo se encuentra en internet y en Google. Pero cuida formarte para tener una humanidad más plena. Una sabia filósofa judía dijo: podemos informarnos durante toda la vida sin educarnos nunca. 
8. Cuando vuelves a casa, toma tu baño, descansa un poco, no enciendas inmediatamente la televisión, consultes facebook o leas los emails. Retírate a un rincón, queda en silencio. Agradece a Dios por la vida, pues en los días actuales, con los peligros que corremos en cada esquina, todos somos supervivientes. 
9. Resiste a la propaganda. Ella no piensa en ti, sino en tu bolsillo, para hacerte un consumidor y no un ciudadano o ciudadana consciente. Asume como proyecto de vida la sobriedad compartida. Podemos ser más con menos, por amor a aquellos que tienen poco o nada. Decide tú mismo qué comprar y cuando comprar con plena libertad y conciencia. 
10. Incorpora la ética del cuidado esencial: cuida tu salud, tu familia, tu casa, tus amigos, cuida el ambiente entero con el mismo sentimiento de San Francisco de Asís que respetaba y amaba a todos los seres como hermanos y hermanas, especialmente a la hermana agua y la hermana y madre Tierra. 
Percibirás pronto que todos los seres, también las montañas, tienen un corazón que late como el tuyo. En el fondo tú, tu casa y tu familia, las personas, los paisajes, las montañas, el cielo estrellado, la luna, el sol y Dios constituyen un único, grande y generoso Corazón pulsante.        

viernes, 9 de enero de 2015

ESTA FUE UNA DECLARACION DE GUERRA, NO UN ATENTADO



"Lo que ha impactado aquí es hasta qué punto se trató de un acto de guerra, no de un atentado", dice, en referencia a la matanza de 12 personas perpetrada por un grupo de hombres fuertemente armados en la redacción de un emblemático semanario satírico francés.
Para Touraine, no hay duda: no son los llamados "lobos solitarios" (terroristas que actúan por su propia cuenta e inspiración), sino que actuó "gente formada para matar, como los comandosespeciales que operan durante una guerra".
"Tenemos armas de guerra, que no son fáciles de manipular; evidentemente sabían manejarlas, las usaron como killers o soldados –como se prefiera–, por ejemplo, al policía herido, uno de los tipos fría y calmadamente lo remata", describió en charla telefónica desde París con este diario. "Por lo tanto, la mejor definición que encuentro es que es un acto de guerra", remata.
"EL ASPECTO MILITAR, EL ASPECTO EJECUTOR, ES DE LA MISMA ÍNDOLE QUE EL DE LAS DECAPITACIONES DEL ESTADO ISLÁMICO"
Intelectual muy vinculado a América Latina, y reconocido por sus trabajos sobre la sociedad industrial, a Touraine le ha impactado un rasgo del ataque perpetrado este 7 de enero en París: "El aspecto militar, el aspecto ejecutor, es de la misma índole que el de las decapitaciones del Estado Islámico".
"Y, yendo al fondo de las cosas –sigue analizando–, diría que el tema de la religión, el asunto de las caricaturas, que tuvo lugar hace unos años y que no se inició en Francia sino en Dinamarca; todo eso no es muy convincente para explicar este asesinato en masa de gente muy conocida y para la cual el islam no era, en modo alguno, el tema principal. Wolinski, por ejemplo, no era conocido en Francia por atacar al islam; era más bien conocido por dibujos de temas eróticos...".
Touraine sostiene que así lo recibió también la gente en Francia, y que cree es la posición correcta: "Han dicho (los atacantes) le hago la guerra a la libertad de prensa, a la libertad pura y simple, a la democracia pura y simple".

Un mundo de enemigos, un mundo invivible
Describe un panorama preocupante: "Estamos hablando de movimientos que se definen no por una afirmación o por un objetivo, como el nacionalismo, el desarrollo económico, como alguna vez hubo en el mundo árabe. Esto no es un postnasserismo, no tiene nada que ver con eso, es el odio al otro. El odio al extranjero en el sentido de enemigo. El extranjero, el pagano, el infiel, es el enemigo. Lo que es exactamente mi contrario. Esa es la definición de la guerra. Estamos en un mundo en el cual la única relación que existe es amigo (gente como yo) - enemigo (el otro). Es un mundo de enemigos, y al enemigo lo mato. Es decir, un mundo invivible. El mundo de la guerra pura, lo social es reducido a la guerra entre sociedades, culturas".
"ES UN ACTO DE RUPTURA, COMO LO FUE EL 11 DE SEPTIEMBRE"
Subraya el impacto del ataque, por lo inédito de su forma, y lo compara con otros que también marcaron un punto de inflexión: "Asesinar a 12 personas –o más, lo sabremos mañana– y a gente muy conocida, amada por el público, es una declaración de guerra. Como lo fue el 11 de septiembre. Y un acto de ruptura por su modalidad –aunque lo de Nueva York fue mucho más espectacular–, pero de todos modos, no teníamos esto en Francia desde hacía 30 años; me hace pensar un poco en la guerra de Argelia. Actos de ruptura, el problema no es la yihad en sí, sino la idea de un mundo que está en el polo opuesto absoluto del mundo en el que vivo y en el que quiero vivir".
"Es realmente la negación de lo que llamamos libertad –afirma–. Es a Voltaire al que asesinaron hoy".
Sin embargo, Touraine matiza la comparación con el 11 de septiembre, "porque los EEUU tienen un poder de hacer la guerra que Francia no tiene; ésta ha participado de guerras, pero no se puede decir que tenga la voluntad de llevar a delante una conquista del mundo en nombre de lo occidental".
Y ante la pregunta de si teme que, como acto de ruptura, pueda generar un quiebre, una división, en la sociedad francesa, afirma que no tuvo esa impresión. "Me impactó ver que hoy la gente en París habló claramente de la defensa de la democracia; no dijo 'es un problema cristiano-musulmán'. Eso les parece un contrasentido grosero".
¿Sería entonces este ataque algo totalmente externo a Francia?
Con honestidad, Touraine responde: "Bueno, tenemos grosso modo un millar de ciudadanos franceses que partieron a la yihad. No tengo reparos en admitir que en la considerable masa de musulmanes que se sienten maltratados, despreciados, marginados, haya un pequeño número –aunque no desdeñable, porque 1000 no es un número desdeñable– que tomen esta identidad de enemigos. Sienten que se los trata como enemigos, entonces dicen 'sí, soy un enemigo y hago la guerra contra ustedes'. De hecho, había franceses entre los que degollaron rehenes del Estado islámico".
Pero aun así relativiza el fenómeno. Aunque "es algo que los franceses deben tener en cuenta, sería ridículo decir que los entre 5 y 6 millones de musulmanes de Francia piensan eso", dice.
Además, cree que "explicar este ataque por las vejaciones o afrentas que habrían recibido es un razonamiento falso". "No se puede concluir a partir de lo que hacen 3 personas –incluso 1000 personas– lo que piensan 5 millones", agrega.
Touraine cree, además que Francia vive un período en el cual la islamofobia pierde importancia y que hasta Marine Le Pen, la actual presidente del Frente Nacional, el partido de extrema derecha nacionalista en ascenso, lo ha comprendido.
"Hoy la gran fractura en Francia –explica– es entre los que participan de los intercambios mundiales, es decir la gente de las metrópolis y todos los demás. Entre los primeros hay muchos cuadros profesionales y pocos obreros. Los periféricos, entre los cuales evidentemente se encuentran muchos obreros, son expulsados de París, y son ellos los que alimentan el electorado del Frente Nacional (FN)". Esto le da al FN una fisonomía muy diferente de la que tenía en tiempos de Jean-Marie Le Pen (el padre de Marine). Por otra parte, Touraine afirma que Francia es "uno de los países menos desiguales" y que "es más bien relativamente homogéneo".
"Lo esencial –concluye Touraine en cuanto al sentido del mortífero ataque contra Charlie Hebdo– es la afirmación de la voluntad de ruptura con un tipo de sociedad, de política, de filiación, que llamamos democracia. Así fue recibido por la gente, que tiene un comportamiento tranquilo. Hay tristeza porque a estos dibujantes los queríamos y nos hacían reír, pero también un sentimiento de amenaza contra un modo de vida".
Por último, no se muestra demasiado confiado en que el actual presidente encuentre el discurso adecuado para este momento y la etapa que viene: "Es difícil de decir... porque hasta ahora (François) Hollande ha hecho gala de tal nulidad y de tal torpeza... ".
Claudia Peiró (INFOBAE)