viernes, 9 de enero de 2015

ESTA FUE UNA DECLARACION DE GUERRA, NO UN ATENTADO



"Lo que ha impactado aquí es hasta qué punto se trató de un acto de guerra, no de un atentado", dice, en referencia a la matanza de 12 personas perpetrada por un grupo de hombres fuertemente armados en la redacción de un emblemático semanario satírico francés.
Para Touraine, no hay duda: no son los llamados "lobos solitarios" (terroristas que actúan por su propia cuenta e inspiración), sino que actuó "gente formada para matar, como los comandosespeciales que operan durante una guerra".
"Tenemos armas de guerra, que no son fáciles de manipular; evidentemente sabían manejarlas, las usaron como killers o soldados –como se prefiera–, por ejemplo, al policía herido, uno de los tipos fría y calmadamente lo remata", describió en charla telefónica desde París con este diario. "Por lo tanto, la mejor definición que encuentro es que es un acto de guerra", remata.
"EL ASPECTO MILITAR, EL ASPECTO EJECUTOR, ES DE LA MISMA ÍNDOLE QUE EL DE LAS DECAPITACIONES DEL ESTADO ISLÁMICO"
Intelectual muy vinculado a América Latina, y reconocido por sus trabajos sobre la sociedad industrial, a Touraine le ha impactado un rasgo del ataque perpetrado este 7 de enero en París: "El aspecto militar, el aspecto ejecutor, es de la misma índole que el de las decapitaciones del Estado Islámico".
"Y, yendo al fondo de las cosas –sigue analizando–, diría que el tema de la religión, el asunto de las caricaturas, que tuvo lugar hace unos años y que no se inició en Francia sino en Dinamarca; todo eso no es muy convincente para explicar este asesinato en masa de gente muy conocida y para la cual el islam no era, en modo alguno, el tema principal. Wolinski, por ejemplo, no era conocido en Francia por atacar al islam; era más bien conocido por dibujos de temas eróticos...".
Touraine sostiene que así lo recibió también la gente en Francia, y que cree es la posición correcta: "Han dicho (los atacantes) le hago la guerra a la libertad de prensa, a la libertad pura y simple, a la democracia pura y simple".

Un mundo de enemigos, un mundo invivible
Describe un panorama preocupante: "Estamos hablando de movimientos que se definen no por una afirmación o por un objetivo, como el nacionalismo, el desarrollo económico, como alguna vez hubo en el mundo árabe. Esto no es un postnasserismo, no tiene nada que ver con eso, es el odio al otro. El odio al extranjero en el sentido de enemigo. El extranjero, el pagano, el infiel, es el enemigo. Lo que es exactamente mi contrario. Esa es la definición de la guerra. Estamos en un mundo en el cual la única relación que existe es amigo (gente como yo) - enemigo (el otro). Es un mundo de enemigos, y al enemigo lo mato. Es decir, un mundo invivible. El mundo de la guerra pura, lo social es reducido a la guerra entre sociedades, culturas".
"ES UN ACTO DE RUPTURA, COMO LO FUE EL 11 DE SEPTIEMBRE"
Subraya el impacto del ataque, por lo inédito de su forma, y lo compara con otros que también marcaron un punto de inflexión: "Asesinar a 12 personas –o más, lo sabremos mañana– y a gente muy conocida, amada por el público, es una declaración de guerra. Como lo fue el 11 de septiembre. Y un acto de ruptura por su modalidad –aunque lo de Nueva York fue mucho más espectacular–, pero de todos modos, no teníamos esto en Francia desde hacía 30 años; me hace pensar un poco en la guerra de Argelia. Actos de ruptura, el problema no es la yihad en sí, sino la idea de un mundo que está en el polo opuesto absoluto del mundo en el que vivo y en el que quiero vivir".
"Es realmente la negación de lo que llamamos libertad –afirma–. Es a Voltaire al que asesinaron hoy".
Sin embargo, Touraine matiza la comparación con el 11 de septiembre, "porque los EEUU tienen un poder de hacer la guerra que Francia no tiene; ésta ha participado de guerras, pero no se puede decir que tenga la voluntad de llevar a delante una conquista del mundo en nombre de lo occidental".
Y ante la pregunta de si teme que, como acto de ruptura, pueda generar un quiebre, una división, en la sociedad francesa, afirma que no tuvo esa impresión. "Me impactó ver que hoy la gente en París habló claramente de la defensa de la democracia; no dijo 'es un problema cristiano-musulmán'. Eso les parece un contrasentido grosero".
¿Sería entonces este ataque algo totalmente externo a Francia?
Con honestidad, Touraine responde: "Bueno, tenemos grosso modo un millar de ciudadanos franceses que partieron a la yihad. No tengo reparos en admitir que en la considerable masa de musulmanes que se sienten maltratados, despreciados, marginados, haya un pequeño número –aunque no desdeñable, porque 1000 no es un número desdeñable– que tomen esta identidad de enemigos. Sienten que se los trata como enemigos, entonces dicen 'sí, soy un enemigo y hago la guerra contra ustedes'. De hecho, había franceses entre los que degollaron rehenes del Estado islámico".
Pero aun así relativiza el fenómeno. Aunque "es algo que los franceses deben tener en cuenta, sería ridículo decir que los entre 5 y 6 millones de musulmanes de Francia piensan eso", dice.
Además, cree que "explicar este ataque por las vejaciones o afrentas que habrían recibido es un razonamiento falso". "No se puede concluir a partir de lo que hacen 3 personas –incluso 1000 personas– lo que piensan 5 millones", agrega.
Touraine cree, además que Francia vive un período en el cual la islamofobia pierde importancia y que hasta Marine Le Pen, la actual presidente del Frente Nacional, el partido de extrema derecha nacionalista en ascenso, lo ha comprendido.
"Hoy la gran fractura en Francia –explica– es entre los que participan de los intercambios mundiales, es decir la gente de las metrópolis y todos los demás. Entre los primeros hay muchos cuadros profesionales y pocos obreros. Los periféricos, entre los cuales evidentemente se encuentran muchos obreros, son expulsados de París, y son ellos los que alimentan el electorado del Frente Nacional (FN)". Esto le da al FN una fisonomía muy diferente de la que tenía en tiempos de Jean-Marie Le Pen (el padre de Marine). Por otra parte, Touraine afirma que Francia es "uno de los países menos desiguales" y que "es más bien relativamente homogéneo".
"Lo esencial –concluye Touraine en cuanto al sentido del mortífero ataque contra Charlie Hebdo– es la afirmación de la voluntad de ruptura con un tipo de sociedad, de política, de filiación, que llamamos democracia. Así fue recibido por la gente, que tiene un comportamiento tranquilo. Hay tristeza porque a estos dibujantes los queríamos y nos hacían reír, pero también un sentimiento de amenaza contra un modo de vida".
Por último, no se muestra demasiado confiado en que el actual presidente encuentre el discurso adecuado para este momento y la etapa que viene: "Es difícil de decir... porque hasta ahora (François) Hollande ha hecho gala de tal nulidad y de tal torpeza... ".
Claudia Peiró (INFOBAE)

jueves, 8 de enero de 2015

Mentiras sobre el amor

"Cuando alguien te para en la calle para preguntarte la hora, en realidad te está pidiendo que le mires en los ojos, que le ames"

  El País1

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¿Se puede aún escribir algo nuevo sobre el amor, la más manida de las palabras en todas las lenguas del mundo? Difícil. Pero sí se puede hacerlo sobre las mentiras del amor. Sobre la mentira, por ejemplo de que amamos poco a los otros porque nos amamos demasiado a nosotros mismos.
El drama, me decía una psicóloga italiana, es que el ser humano, contra todo lo que se piensa, “ha tenido siempre una dificultad atávica para amarse y aceptarse a sí mismo como es”, con sus virtudes y defectos, con su cuerpo y las marcas dejadas en él por el tiempo. Dificultad de sentirse en paz consigo mismo.
Todo parecería hoy indicar que la psicóloga se equivocaba, ya que en nuestra sociedad lo que parece sobrar es amor propio, autoestima, el sentirse superior a los demás, como el fariseo de la parábola evangélica que se jactaba diciendo: “Yo no soy como ese…”. Se creía mejor y superior.
¿Ese creerse superior no será sin embargo un espejismo, una mentira del amor que nos contamos a nosotros mismos, ya que la realidad es que somos más frágiles de lo que pensamos? El exceso de autoestima es muchas veces un pararrayos contra nuestra inseguridad. Podemos hasta aparecer ante los otros con un ego gigante mientras en el silencio de nosotros mismos sabemos que la verdad es otra.
Nos mecemos en las mentiras del amor para protegernos. ¿El que más grita, el que más amenaza, el que impide a los otros de dialogar, es también el más seguro de sí mismo? La mayoría de las veces, no.
El jefe que humilla al empleado refleja una fuerte inseguridad.
Los Napoleones de la Historia suelen aparecer en sus biografías muy frágiles dentro de ellos mismos, los que menos se aman. ¿Por qué se suicidan tantos famosos, en apariencia realizados y endiosados? Envidiados por los otros, en verdad eran unos solitarios incapaces de amarse a sí mismos.
Estamos iniciando un nuevo año y por convencionales que sean estas fechas hacen parte de nuestra cultura y son días de reflexión.
Se nos dice y repite que el mundo empeora cada vez más – cosa que yo no creo pues la Humanidad fue mucho más cruel antes- y que eso ocurre porque no sabemos amar a los demás.
¿Y si fuera al contrario, que las cosas no mejoran porque no sabemos amarnos a nosotros mismos, con serenidad, sin cargarnos de complejos de culpa judeocristiana?
Las cosas no progresan porque nos creemos o nos hacen creer que somos peores de lo que en realidad somos. El mundo es menos amado porque deberíamos amarlo como a nosotros mismos, pero ¿cómo hacerlo si somos incapaces de autoamarnos, envidiosos de los otros que nos parecen siempre mejores y más premiados por la suerte?
El amor empieza con un acto de egoísmo. Primero necesitamos amarnos, mantener viva la llama de nuestra estima, estar seguros de que somos capaces de querernos y que poseemos un corazón capaz de generosidad.
Sólo después, sin miedo, sin angustias, seremos capaces hasta de llegar a ser más felices dando que recibiendo.
Puede ser cierto que el mundo viva una orfandad de amor, pero lo que más le falta es empezar a amarse a sí mismo, sin despreciarse, sin sentirse infeliz por no ser capaz de poseerlo todo o por no ser alguien que sobresalga en la sociedad. ¿Por qué esa fiebre de selfies con los importantes y famosos? El poder o la gloria nos les hace ser mejores que nosotros. Cada persona es un artista de la creación. Yo admiro al panadero que mientras yo duermo se sacrifica para preparar el pan caliente de nuestros desayunos. Y a los trabajadores que en la oscuridad de la noche recogen nuestra basura del día. Cada músico de la orquestra es tan importante como el mejor de sus directores. ¿Cómo se cubriría él de gloria si los músicos desafinaran?
Se ha dicho que en el amor y en la felicidad menos es más, que la filosofía de lo esencial es el despojarse de lo superfluo.
Amarse a sí mismo supone no anhelar más de lo que necesitamos y somos, ni tampoco menos. Quien menos tiene porque no quiere poseer más de lo que le sirve para su serenidad, sentirá menos el desgarro del desprendimiento.
Una buena receta para este 2015 sería la de empezar a despojarnos de las mentiras forjadas sobre el amor, a amarnos a nosotros mismos sin miedo y sin complejos de culpa. Sentirnos una pieza indispensable en el concierto de la sociedad sin idolatrar al poderoso de turno.
Así, todos acabaríamos ganando: nosotros y los que pasan a nuestro lado, generalmente en busca de amor, aunque a veces ni ellos mismos lo sepan. Decía el Nobel de Literatura francés, Francois Mauriac, que "cuando alguien te para en la calle para preguntarte la hora. en realidad te está pidiendo que le mires a los ojos y lo ames".
Feliz 2015 pues, sin mentirnos sobre el amor y sin miedo a amarnos.

lunes, 5 de enero de 2015

Manifiesto del Anarquismo Cristiano

Manifiesto del Anarquismo Cristiano
Sobre el camino de la libertad y el amor
Colectivo espiritual Lev Tolstoi
                                   Para libertad fue que Cristo nos hizo libres.
Por tanto, permanezcan firmes,
y no se sometan otra vez al yugo de esclavitud
Gálatas 5:1
Durante siglos, las religiones judío-cristianas han explotado, destruido, limitado y criminalizado los avances del ser humano. Ha sido participe y ha justificado crímenes de odio, pederastías, violaciones, etc., incluso, éstas religiones, son uno de los culpables del desarrollo y práctica de la esclavitud, la opresión a la mujer y el exterminio de civilizaciones enteras.
Hoy, en pleno siglo XXI, siguen existiendo muchos de los vicios de la Iglesia, donde para ella la religión representa una herramienta de opresión y no de liberación. Pero al igual, existimos mujeres y hombres a lo largo del mundo que creemos que la aceptación de la existencia de Dios siguiendo las enseñanzas de Cristo es una herramienta de liberación para todxs.
Y no hay mayor doctrina que busque la liberación que el anarquismo. ¿Cómo una doctrina política que por años a pregonado el lema Ni Dios, Ni amo puede empatar con la creencia en Dios? Bueno, a esa complicada pregunta intentaremos dar respuesta en las siguientes líneas donde en base a ciertos puntos específicos intentaremos dar una pequeña pero esclarecedora revisión a los postulados básicos del anarquismo cristiano.
1. ¿Dios como autoridad?
Uno de los postulados básicos del anarquismo es rechazar todo tipo de autoridad ya sea en la familia, en la escuela, en el trabajo y en la vida diaria, suplantando a esas autoridades por el acuerdo mutuo, el respeto y la solidaridad; y por otro lado la Iglesia justifica su desesperado deseo por cumplir sus intereses con que Dios nos está vigilando a todo momento y en todo lugar, y es Él nuestra autoridad máxima y quien decide el rumbo de nuestra vida y nuestra muerte.
Lxs anarquistas cristianos rechazamos toda jerarquía y todo dogma de la Iglesia institucionalizada (ya sea católica, protestante, etc.), incluyendo la idea de Dios como autoridad. Dios creó al mundo y Él nos espera al final de nuestras vidas, pero no interviene en ellas. Si Dios fuera nuestra autoridad no existieran religiones que no conciben su existencia, tampoco aceptaría la existencia con manifestaciones contrarias a sus intereses, cosa que pasa con cualquier otra forma de autoridad.
Dios nos dio la libertad, envió a Jesús a mostrarnos el camino del amor y la libertad, y fuera de eso no interviene en la vida de sus creaciones. Orar es una manera de comunicarnos con Él y tiene el poder de intervenir en nuestras vidas cuando en su sabiduría lo considere necesario para guiarnos por el camino del bien, pero para un ser omnisciente, omnipotente y omnipresente no existe para Dios el concepto de autoridad, por lo tanto tampoco debería existir para nosotrxs.
Así es como el anarquismo se puede entender con el cristianismo, así lo entendemos.
2. La religión institucionalizada: La Iglesia y la Biblia
Como ya se ha mencionado antes, el anarcocristianismo rechaza toda estructura jerarquizada de la religión y la sociedad en general. Todas las jerarquías, los prejuicios morales y todos los vicios de la Iglesia –insistimos en que no solamente nos referimos la Iglesia católica, también contamos a todas las religiones basadas en Cristo- deben de ser destruidos por representar intereses contrarios al amor y a la libertad que Cristo nos ha enseñado.
La Biblia es una de las principales herramientas en la que la Iglesia justifica su odio, así como tenemos la libertad de aceptarla tenemos también la libertad de rechazarla. Recordemos que ésta fue escrita por hombres, seleccionada, estudiada y censurada por los hombres, lo que la convierte en un libro de alta sabiduría pero no en un libro sagrada ni en el único libro que nos puede guiar en el camino del bien.
Lxs anarquistas cristianos rechazamos todo dogma impuesto por la Iglesia aunque este halle “justificación” en la Biblia. A su vez practicamos nuestra fe en lo individual y en lo colectivo sin caer en una jerarquización, sin practicar la autoridad del uno sobre el otro, ya que eso no es lo que Jesús nos ha enseñado.
El rompimiento con toda autoridad nos acerca al amor y a la libertad.
3. La sexualidad y los prejuicios
Romper con la autoridad de la Iglesia signifia olvidar los prejuicios morales, dejar de lado la “buena” moral “cristiana” y adquirir una moral acorde al amor y a la libertad. La Iglesia por siglos ha pregonado su moral de odio, esa moral que rechaza la homosexualidad, la plena libertad sexual de todo individuo y la libertad de la mujer de romper con su rol social.
Todas esas imposiciones del hombre deben de ser olvidadas, dejadas de lado para dar paso a la plena liberación sexual en lo individual y en lo colectivo. El amor y la seualidad se basan en una serie de libres acuerdos entre individuos, sin limitantes. Se cae en el pecado y en el mal actuar cuando el acuerdo no es libre entre los individuos, es decir, cuando se obliga a alguien a hacer algo que no es de su agrado (violación) o cuando se rompe un acuerdo de lealtad sin previo aviso (adulterio[1]).
En resumen, el respeto a las manifestaciones sexuales y amorosas de las personas, el pleno conocimiento y aceptación de nuestra sexualidad nos acerca al camino del amor y a una vida con libertad.
4. El Estado y la violencia
Como anarquistas rechazamos completamente la idea de un Estado regulador, los individuos somos capaces de administrar nuestras vidas en armonía colectiva sin la necesidad de instituciones que busquen controlar la vida de las y los trabajadores con el propósito de cuidar los intereses de la clase burguesa, clase enajenada por sus propios males e incapaz –en este momento- de seguir el camino del amor y la libertad.
El Estado usa la violencia para mantener al trabajadxr en “orden”, lxs cristianos rechazamos el uso de la violencia ya que Cristo nos enseño que se debe tratar a las personas como quisiéramos ser tratador, por esto mismo rechazamos el servicio militar, nos negamos a engrosar las filas de sus ejércitos y sus policías.
Pero no vamos a desprestigiar ni a desvirtuar las acciones “violentas” de la gente contra el Estado y sus fuerzas represivas ya que son manifestaciones del hartazgo, es lo que generó el Estado y la burguesía tras siglos de opresión, violencia revolucionaria, la expresión de odio por parte del pueblo es algo que no se puede controlar así como así, por lo que no nos oponemos, pero intentamos no practicarla.
Nuestra revolución es día a día.
5. Sobre la acción revolucionaria
Existen mil formas de luchar contra el Estado, aquí planteamos algunas acciones y maneras de organizar al movimiento de las y los trabajadores cristianos que luchan contra el capital y toda autoridad, es decir, por el camino del amor y la libertad. Este esquema de organización pretende apuntar hacía el esclarecimiento teórico de la revolución, el alimento espiritual y la transmisión de los principios anarquistas a lxs trabajadoras cristianas.
La tarea básica de los colectivos espirituales es la de esclarecer el camino de la revolución, esto a través de la discusión, la reflexión y la difusión de las ideas cristianas antiautoritarias ante los militantes del colectivo y la sociedad en general. Pero los colectivos espirituales no se deben limitar a esta tarea, es preciso y necesario que se busque la posibilidad de crear organizaciones de trabajadoras, trabajadores, estudiantes, desempleados y jubilados cristianos para avanzar en el proceso revolucionario.
Las organizaciones revolucionarias de trabajadorxs cristianos deben de estar fundadas con los conceptos básicos del anarcocristianismo, siempre practicar el asambleísmo, la horizontalidad, la resistencia no violenta, el respeto y la tolerancia. Pero esta organización no necesita proclamarse anarquista, esto para no asustar el contacto con el pueblo y evitar un ataque directo por parte del Estado.
De esta manera el anarcocristianismo podrá incidir en la vida de lxs trabajadores y podrá posicionarse como una verdadera fuerza revolucionaria que guíe a la sociedad or el camino del amor y la libertad.
6. A modo de conclusión
El anarquismo y el cristianismo no son contrarios, pueden entenderse en la presentación más pura de ambos conceptos. El amor, la libertad, el respeto, la tolerancia y la igualdad son principios y fines que ambos pensamientos comparten y que deben llevarse a la práctica.
De esta manera, a través de este manifiesto, expresamos nuestro compromiso con la revolución y con Dios para esparcir su mensaje de amor y libertad. A sí mismo, expresamos nuestra solidaridad para cualquier grupo comprometido con la revolución antiautoritaria, ya que al unir nuestro interés por la destrucción del Estado y construir la libertad sin autoridad, no haremos jamás distinción entre creyentes y no creyentes, todos somos hijxs de Dios y tomamos nuestras propias decisiones.
¡Por la revolución!
¡Por la libertad y el amor!

[1] Consideramos adulterio a la acción de relacionarte con otra persona fuera del acuerdo que se haya establecido –si es que éste existe. Si en el acuerdo se establece una relación con individuos externos no es problema para ningún miembro de éste, no se cae en el adulterio. Es importante aclarar que el libre acuerdo de una relación no es necesariamente monógamo, siempre y cuando los individuos así lo prefieran.