viernes, 10 de enero de 2014

Las 20 caracteristicas que deben tener las
Nuevas Comunidades Alternativas

1.- Ser comunidades terapéuticas. Es decir sanadoras.
2.- Tener una estructura mínima que sea dinámica y flexible.
3.- En estos grupos no existen las verdades absolutas.
4.- Son grupos para personas libres.
5.- No deberían tener un nombre.
6.- Lo importante son las relaciones y ahí debe haber un compromiso.
7.- Ver la fe como una experiencia, no como un dogma.
8.- Se debe conversar acerca de la vida en relaciòn a la fe cristiana.
9.- Las decisiones se deben tomar en forma transversal, en lo posible por consenso.
10.- Pueden reunirse en cualquier dia de la semana.
11.- Pueden reunirse en cualquier lugar.
12.- Centrarse en el Evangelio de Jesús.
13.- No debe existir separación entre laicos y clérigos.
12.- No debe existir dualismo de lo sagrado y lo secular.
13.- Se entiende al grupo como una comunidad de vida no como un culto.
14.- Escuchar con apertura e incluir a los que vienen de afuera, incluso a los no creyentes. Ser Inclusivos.
15.- Servir a las necesidades sin motivaciones secundarias.
16.- Se valora la creatividad. Todos pueden aportar.
17.- Se valora la diversidad y no se discrimina a nadie.
18.- Se relacionan en redes sin jerarquías.
19.- Se integran las práctica antigua y modernas de la rica historia cristiana.
20.- Incorporan las nuevas tecnologías en la comunicación.

miércoles, 8 de enero de 2014


¿Por qué en medio del dolor los negros cantan, ríen y bailan?

Leonardo Boff


  Miles de personas en toda Sudáfrica mezclaron el llanto con la danza, la fiesta con los lamentos por la muerte de Nelson Mandela. Es la forma como realizan culturalmente el rito de paso de la vida de este lado a la vida del otro lado, donde están los ancianos, los sabios y los guardianes del pueblo, de sus ritos y de sus normas éticas. Allí está ahora Mandela de forma invisible pero plenamente presente, acompañando al pueblo que él tanto ayudó a liberar.
Momentos como éstos nos hacen acordarnos de nuestra más alta ancestralidad humana. Todos tenemos nuestras raíces en África, aunque la gran mayoría no lo sepa o no le dé importancia. Pero es decisivo que volvamos a apropiarnos de nuestros orígenes, que, de un modo u otro, están inscritos en nuestro código genético y espiritual.
Voy a referirme aquí a aspectos de un texto que escribí hace tiempo con el título: “Todos somos africanos”, actualizado teniendo en cuenta la situación mundial, que ha cambiado.
De entrada, es importante denunciar la tragedia africana: es el continente más olvidado y vandalizado por las políticas mundiales. Solamente cuentan sus tierras. Las compran grandes consorcios mundiales y China para organizar inmensas plantaciones de granos con el fin de asegurar la alimentación, no de África, sino de sus países, o para negociarlos en el mercado especulativo. Las famosas “land grabbing”, juntas tienen la extensión de Francia entera. Hoy África es una especie de espejo retrovisor de cómo nosotros los humanos pudimos en el pasado, y todavía hoy podemos, ser inhumanos y terribles. La actual neocolonización es más perversa que la de siglos pasados.
Sin olvidar esta tragedia, concentrémonos en la herencia africana que se esconde en nosotros. Hoy en día hay consenso entre los paleontólogos y antropólogos acerca de que la aventura de la hominización se inició en África hace unos siete millones de años. Y luego se aceleró pasando por el homo habilis, erectus, neanderthal... hasta llegar al homo sapiens hace unos noventa mil años. Después de estar 4,4 millones de años en suelo africano, se trasladó a Asia, hace sesenta mil años; a Europa, hace cuarenta mil años; y a las Américas hace treinta mil años. Es decir, gran parte de la vida humana ha sido vivida en África, hoy olvidada y despreciada.
África no es solamente el lugar geográfico de nuestros orígenes. Es el arquetipo primitivo, el conjunto de marcas impresas en el alma del ser humano. Fue en África donde el ser humano elaboró sus primeras sensaciones, donde se articularon sus crecientes conexiones neuronales (cerebralización), brillaron los primeros pensamientos, irrumpió la creatividad y emergió la complejidad social que permitió el surgimiento del lenguaje y de la cultura. El espíritu de África está presente en todos nosotros.
Veo tres ejes principales del espíritu de África que pueden ayudarnos a superar la crisis sistémica global que nos asola.
El primero es la Madre Tierra, la Mamá África. Al extenderse por los vastos espacios africanos, nuestros antepasados entraron en profunda comunión con la Tierra, sintiendo la conexión que todas las cosas guardan entre sí: las aguas, las montañas, los animales, los bosques y selvas, y las energías cósmicas. Necesitamos volver a apropiarnos de este espíritu de la Tierra para salvar a Gaia, nuestra Madre y única Casa Común.
El segundo eje es la matriz relacional (relational matrix, al decir de los antropólogos). Los africanos usan la palabra ubuntu que significa: “yo soy lo que soy porque pertenezco a la comunidad” o “yo soy lo que soy a través de ti y tú eres tú a través de mí”. Todos necesitamos unos de otros; somos interdependientes. Lo que la física cuántica y la nueva cosmología enseñan acerca de la interdependencia de todos con todos es una evidencia para el espíritu africano.
A esa comunidad pertenecen también los muertos como Mandela. Ellos no «van» al cielo, pues el cielo no es un lugar geográfico, sino un modo de ser de este mundo nuestro. Ellos se quedan en medio del pueblo como consejeros y guardianes de las tradiciones sagradas.
El tercer eje son los ritos y las celebraciones. Nos admira que se dedique un día entero a rezar por Mandela con misas y oraciones. Los africanos sienten a Dios en la piel, los occidentales en la cabeza. Por eso, bailan y mueven todo el cuerpo, mientras que nosotros permanecemos fríos y rígidos como un palo de escoba.
Las experiencias importantes de la vida personal, social y estacional se celebran con ritos, danzas, músicas y presentaciones de máscaras. Éstas representan energías que pueden ser benéficas o maléficas. Es en los rituales donde las fuerzas negativas y positivas se equilibran y se festeja la primacía del sentido sobre el absurdo. Si reincorporamos el espíritu de África, la crisis no tendrá que ser una tragedia.
Sabemos que a través de las fiestas y los ritos la sociedad rehace sus relaciones y se refuerza la cohesión social. Además no todo es trabajo y lucha. Está también la celebración de la vida, el rescate de las memorias colectivas y el recuerdo de las victorias sobre las amenazas vividas.
Me complace presentar el testimonio personal de uno de nuestros más brillantes periodistas, Washington Novaes: «Hace algunos años, en Sudáfrica, me impresionó ver que bastaba que se reuniesen tres o cuatro negros para empezar a cantar y a bailar con una amplia sonrisa. Un día, le comenté a un joven taxista: “Su pueblo sufrió y todavía sufre mucho. Pero basta que se reúnan unas pocas personas y ustedes ya están bailando, cantando y riendo. ¿De dónde viene tanta fuerza?” Y él me contestó: “Con el sufrimiento, aprendemos que nuestra alegría no puede depender de nada fuera de nosotros. Tiene que ser sólo nuestra, estar dentro de nosotros”».
Nuestra población afrodescendiente nos da esa misma muestra de alegría, que ningún capitalismo ni consumismo puede ofrecer.

viernes, 3 de enero de 2014

Expertos crean el primer mapa de las emociones en el cuerpo

Estudio determinó qué zonas del cuerpo se activan según los sentimientos, comprobando que en todas las culturas se da igual.
por P. Sepúlveda/M. Jara
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Decir que se arde de rabia, se sienten mariposas en el estómago al estar enamorado o que se experimenta dolor en el pecho ante una tristeza son más que simples metáforas para describir estados emocionales.
Las emociones controlan no sólo la salud mental, sino también el estado físico del cuerpo. Así lo indica un estudio realizado en Finlandia que establece que todas las emociones tienen una respuesta somática, la que se da en todas las personas de la misma manera, sin importar su cultura.
La investigación tomó a 700 voluntarios de Finlandia, Suecia y Taiwán, quienes fueron enfrentados a 14 emociones, como ira, miedo, asco, felicidad, tristeza o sorpresa. Los voluntarios debían colorear las zonas del cuerpo en las que reportaban sentir cada emoción. Debían usar el rojo para las zonas de mayor sensación y el azul para las de menor actividad. Así, juntando las láminas de todos los participantes, lograron establecer este primer mapa de las emociones en el cuerpo humano.
La mayoría de los participantes (73%) coincidieron en las zonas coloreadas creando mapas de sensaciones corporales. A su vez, los representantes de los distintos países describieron sensaciones similares.
Los resultados muestran que las emociones que más respuesta producen en el cuerpo son las positivas, como el amor y alegría. Estas muestran mapas sensoriales más extensos con mayor tonalidades rojas.
Riitta Hari, experta de la U. de Aalto, que participó en el estudio, explica a La Tercera que es conocido que las emociones están asociadas a diferentes tipos de sensaciones físicas, pero hasta ahora no existía un patrón bien definido para distinguir cada emoción. “Gracias al estudio pudimos ver claramente la topografía del cuerpo según cada emoción”, aclara.
Cuerpo y mente unidos
Pedro Maldonado, científico del Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica, indica que la emoción como conducta se relaciona con actividad en el cerebro, pero este órgano no está aislado. “Cuerpo y mente son parte de un mismo organismo, el cerebro conversa permanentemente con el cuerpo”, sostiene.
Y todas esas manifestaciones físicas, dice Maldonado, son los mecanismos biológicos que permiten prepararse para responder al entorno, ya sea para defendernos o para disfrutar de la situación. “Es la señal de que hay que hacer algo. El miedo, por ejemplo, prepara para un posible peligro cambiando el latido cardíaco. Existe una permanente conversación entre el cerebro y el resto del cuerpo”, dice.
Los resultados de esta investigación, indica Hari, permitirán tratar a pacientes que sufren de desórdenes emocionales y así diferenciar el tratamiento según la sensación que experimenten. Ayudan, además, dice Maldonado, a entender mejor las emociones y cómo lidiar con alteraciones mentales y emocionales.