martes, 28 de mayo de 2013

Reflexiones de Leo Buscaglia sobre El Amor:
1. El amor no tiene edad… Vivir enamorados, sea cual fuere la edad, significa simplemente que aprendimos a mantener vivo el amor. El amor añejo, al igual que el vino, nos da más satisfacciones y es más refrescante, más valioso, más reconocido y más embriagante…
2. Aunque nadie parezca reconocer lo increíbles que somos, siempre nos tenemos a nosotros mismos, la única fuente inagotable de optimismo.
3. No esperes que el amor venga hacia ti” Buscaglia entiende que debemos salir a buscar el amor, y no esperar a que venga a nosotros, segùn sus palabras “no tiene sentido esperar al enamorado, al menos que lo hayas mandado a buscar.
4. El amor se alimenta de optimismo. Siempre hay razones para creer en tu amor, valorarlo y llenarlo de optimismo. ¿Por qué no aplicas esta reflexión en tu vida?
5. El amor sabe lo que es esencial. El amor sabe lo que es importante y verdadero, no se detienen en superficialidades ni tontos detalles. ¡Relájate y disfruta de una sana relación sin fijarte en nada más importante que el sentimiento que te une a esa otra persona.
6. Nunca te canses de decir “te amo”… No debemos cansarnos de expresar el amor, ya que sin duda nunca nos cansamos de oírlo cuando nos lo expresan.
7. No enseña, sino que indica el camino… Si deseamos compartir el amor con alguien, la estrategia más exitosa es amar lo mejor que podamos y dejar que el resto venga solo.
8. Vive el amor en el presente. Lo único que realmente importa es el modo en que vivimos el amor en cada momento.
9. Sólo tu puedes ser el juez final en la determinación de lo que es correcto para ti.
10. Cuando un hombre posee amor ya no se encuentra a merced de fuerzas más poderosas que sí mismo, porque él mismo se convierte en una fuerza poderosa.
Para ti… qué es el amor?

"Vivir, amar y aprender" - Leo Buscaglia

“Retornemos a nosotros mismos”

Este párrafo es extraído del capítulo 1, en donde Füller propone “Retornemos a nosotros mismos”.

En el mismo cuenta su historia de vida cuando estaba en Camboya….

“Viví una experiencia única cuando estaba en Camboya. Me hallaba en Angkor Wat contemplando las maravillosas ruinas budistas. Son fantásticas. Enormes cabezas de Buda devoradas por higueras de Bengala, monos meciéndose en el aire, todo salvaje… un mundo absolutamente nuevo para nosotros.
Allí conocí una francesa que me dijo: Leo, si realmente deseas saber qué es Camboya, no te sientes aquí en las ruinas. Tienes que salir y observar a la gente. Has venido en el momento más oportuno porque se avecinan los monzones, que cambian el modo de vida. Te aconsejo ir al Tongle Sap (es un gran lago que abarca gran parte del país)…

Cuando llegan los monzones, las intensas lluvias barren con sus casas y se llevan todo lo que tienen. Entonces la gente se sube a unas balsas comunitarias, en grupos de varias familias.
Las lluvias hacen crecer los ríos, las balsas suben y ellos siguen viviendo, pero en comunidad”.
Me pregunté si no sería maravilloso que pudiéramos vivir juntos seis meses por año. Supongo que pensarán: “Quién diablos quiere vivir con mi vecino”. Pero quizá sería hermoso convivir con él y volver a aprender a depender de los demás. Que bello es decirle a alguien: “Te necesito”.
Creemos que para ser adultos debemos ser independientes y no necesitar de nadie. Que extraordinario es sentirse necesitado. Sentir la necesidad y ser capaz de decirle a alguien: TE NECESITO.

Los camboyanos aprenden esto muy pronto, la naturaleza se los enseña, la naturaleza es un gran maestro.

Los filósofos y psicólogos durante años han dicho: “Tú eres lo único que tienes. Por lo tanto, conviértete en la persona más bella, tierna, fantástica y maravillosa del mundo. Entonces, sobrevivirás”.

Cuando comencemos a reconocer nuestra importancia recobraremos el respeto por nosotros mismos, nos querremos más, comprenderemos que todas las cosas partes de nosotros, y así seremos capaces de dar todo a los demás.


Texto extraído del capítulo 1
“El amor como modificador del comportamiento”
del libro “Vivir, Amar y Aprender de Leo Buscaglia

15 secretos para lograr una vida feliz

Tomate un tiempo para experimentar estas propuestas. Son formas simples de encarar tu realidad diaria. ¿En qué aspectos estás más floja? Animate: date un auto empujoncito y trabajá eso que tenés más descuidado.
Sabrina Díaz Virzi   EL CLARIN

    1 - Hacé el bien.
Más allá del valor intrínseco de tenderle una mano al prójimo, hoy se sabe que ayudar a otro es la mejor forma de ayudarse a sí mismo. Esto incluye a familiares, amigos y también a extraños. Hoy por ti, mañana por mí. “Yo creo que la solidaridad es horizontal, de intercambio, de beneficio mutuo. Ser solidario es encontrarse con otro y es una experiencia horizontal: aún en su aparente "miseria", aún en su necesidad, en su carencia, el otro me devuelve algo. Siempre recibimos al dar. Y no es algo teórico, o algo que suena bien. Es lo que sucede”, reflexiona Juan Carr, fundador de Red Solidaria.

2 - Buscá tu pasión y hacete cargo de ella.
¿Qué es lo que te apasiona, eso en lo que te perdés y no sentís el paso del tiempo? Eso que pareciera que no te cuesta, porque te encanta hacerlo. ¿Pintar? ¿Tejer? ¿Tocar la guitarra? ¿Aprender un idioma? Descubrí lo que te gusta hacer y alimentá tu pasión.

3 - Viví el momento presente.
No hagas la lista de las cosas que vas a hacer mañana mientras jugás con tus hijos. Dedicá el 100% de tu ser a lo que estás haciendo ahora, en todo sentido. Cuando charlás con tu mamá, disfrutá ese momento. Cuando estás trabajando en el informe que tenés que entregarle a tu jefe, focalizate en eso y silenciá tu celular. Centrate en el ahora.

4 - Decidí ser feliz.
“Ser feliz es una decisión”, dice la psicóloga chilena Pilar Sordo. “Esto parece indicar que la felicidad no dependería de las cosas que nos pasan, sino más bien de la actitud con la cual enfrentamos lo que nos ocurre. La felicidad para muchos es algo que se anhela, que se busca, sin tener en cuenta que, como decía John Lennon, ‘es justo lo que ocurre mientras uno está haciendo otros planes’”.

5 - Pensá positivamente.
El psicólogo Yves Thalmann dice que la felicidad está, por supuesto, ligada a la sensación de ser feliz. Sin embargo, no podemos elegir todo lo que sentimos, ya que no podemos optar por tener un determinado temperamento, predisposición o tendencias a sentir emociones definidas. Pero la felicidad es también una manera de ver las cosas y, por lo tanto, es el resultado de nuestros pensamientos: nosotras podemos elegir -de manera consciente- nuestra forma de pensar y enfrentarnos a los hechos.

6 - Disfrutá del silencio.
No queremos que vivas sin ver televisión o sin música. Lo que sí podés hacer es apagar por un rato la radio y demás artefactos y deleitarte con esa tranquilidad. También podés ir a una biblioteca, a un museo o a un jardín solitario y encantarte con vos.

7 - Saboreá las pequeñas alegrías.
Prestá atención a los pequeños momentos de felicidad que encuentres cada día. Utilizá todos tus sentidos para apreciar esos regalos de la vida: la sonrisa de tu bebé, la brisa en tu cara, el olorcito a café y tostadas de la mañana… Buscá el tuyo.

8 - ¡Dejá de pensar todo!
No le des mil vueltas a un asunto que te angustia. Está bien reflexionar sobre algo, pero que pienses una y otra vez sobre lo mismo no te ayudará a resolverlo. Salí a dar una vuelta, distraete, correte del problema. Cuando vuelvas a él, tendrás la cabeza más fresca para encontrar una solución.

9 - Movete, chiquita, movete.
“La actividad física es un componente básico para alcanzar y mantener una salud adecuada”, explica el doctor Diego Iglesias, cardiólogo especialista en medicina del deporte y docente universitario. ¿No te pasa que cada vez que, aunque no tenías ganas de ir, cada vez que salís del gimnasio te vas recargada de energía, buena onda? También te ponés en otra sintonía por un rato y despejás la cabeza. La doctora Patricia Sangenis, médica cardióloga y reconocida especialista en medicina del deporte, nos dice qué actividad física es ideal para cada edad.

10 - Cultivá tu costado espiritual.
“No hay que ser rarito con olor a sahumerio para ser espiritual”, nos recuerda Beatriz Goyoaga, coordinadora de El Arte de Vivir para Latinoamérica y España. “Se puede ser ‘normal’ y, al mismo tiempo, espiritual”. “Sonrían más”, decía el propio Sri Sri Ravi Shankar durante su visita a la Argentina. El “gurú espiritual” Claudio María Domínguez, por su parte, comenta que “el desafío más grande es tener el coraje de mirar hacia adentro. Hay una lucha entre la razón, los viejos mandatos de viejas mentes y lo que el corazón pide a gritos que es cambiar hacia esa resonancia amorosa que pide el alma”.

11 - Pedí permiso, decí por favor y gracias.
La amabilidad hacia los demás nos hace sentir mejor como individuos y nos permite reconocer al otro. Tal como dice la campaña “Digamos permiso, por favor y gracias, otra calle es posible”, es posible reducir los niveles de estrés y maltrato cotidiano que se viven en las calles de Buenos Aires a través de un gesto pequeño.

12 - Cultivá tus vínculos.
Pasá tiempo con tu familia y amigos. Invertí tiempo y energía en las relaciones que te importan. Andá a visitar a tu amiga que fue mamá, andá a comer a la casa de tus papás el domingo, no faltes al cumpleaños de alguien que te importa, escribile a esa persona que está lejos. Tomate el tiempo para estar con tus seres queridos. 
13 - ¡Divertite!
Dedicate a hacer cosas que te gustan y que te hacen sentir bien. Salí a comer con amigas, experimentá una clase de un baile que no sepas, buscá la última película de humor que no hayas visto. Incorporá momentos de ocio a tu vida, cualquiera que te haga reír.

14 - Comé en forma saludable.
Una alimentación equilibrada, hecha a conciencia, es la clave para mantener la salud. Será importante, entonces, que revises tus hábitos alimenticios, y ver si es conveniente que corrijas alguno. ¿Tu alimentación es un caos? Un test para ponerte a prueba.

15 - Llegá temprano.
No vivas corriendo. ¿No creés que será menos estresante llegar a tiempo que estar sufriendo todo el viaje para ver cuán tarde llegás a esa cita de trabajo o al encuentro con el chico que te gusta? Intentá programar tus actividades y reuniones en forma realista, de manera tal que puedas llegar de un lado a otro con tranquilidad. Acordate: es fundamental evitar el estrés. Estrategias para desenchufarte y bajar un cambio.